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Arquitectura del vino en la Ruta de la Ribera del Duero.

La Ruta del Vino Ribera del Duero es tierra no solo de algunos de los mejores vinos de la Península Ibérica sino de bodegas espectaculares, diseñadas por algunos de los arquitectos más prestigiosos del mundo.

Cultura del Vino | 2015-07-21 15:28:36


Galardonadas internacionalmente, las Bodegas Portia, son fruto de la inspiración y diseño del conocido arquitecto Norman Foster. La fisonomía del edificio representa las etapas de producción del vino en el que interactúan la madera, el hormigón, el acero y el vidrio, materiales también usados en la construcción de esta bodega. Por su parte, las Bodegas Protos, ejemplo de conjunción entre historia y modernidad, fueron diseñadas por el premiado arquitecto Sir Richard Rogers, que planteó una reinterpretación contemporánea de las bodegas tradicionales de la zona. Otra de las bodegas más interesantes es la Bodega Viña Arnáiz, creación de Manuel de la Torre, arquitecto especializado en la reconstrucción y rehabilitación de pueblos abandonados y edificios antiguos. De la Torre fue el encargado de la construcción del edificio social de la Bodega donde todos los materiales son centenarios: piedra de granito, vigas de maderas, etc., integrándose así el entorno castellano

Las Bodegas Pinna Fidelis y Cepa 21, tienen también una línea arquitectónica contemporánea. La primera, se define por las formas cúbicas y es, sin duda, una de las versiones arquitectónicas más modernas de la zona. La segunda, con un nombre que expresa la idea de algo tan tradicional en el vino como es el tronco de la vid pero elaborado con las técnicas del siglo 21. Este edificio de corte vanguardista presume de las técnicas innovadoras en su proceso de producción que busca la máxima eficiencia y calidad en el proceso. De estilo vanguardista son también las Bodegas Dominio de Cair.

Otras particularidades de las bodegas de la Ruta son por ejemplo el edificio eco-eficiente y respetuoso con el medio ambiente de las Bodegas Traslascuestas, la curiosa forma de las Bodegas Pagos del Rey, que parece inspirada en una cabaña de madera aunque construida con hormigón. O la Bodega-museo Emina. Tampoco pasa desapercibida la arquitectura minimalista de la Bodega Legaris que con su edificio abre sus puertas a la elegancia y el estilo. En la Ruta del Vino Ribera del Duero encontramos todo tipo de estilos arquitectónicos, hasta bodegas inspiradas en châteaux franceses como Bodegas Áster, Condado de Haza, Bodegas Tarsus o Viña Sastre.

Más maravillas arquitectónicas

Las maravillas de la Ruta del Vino contribuyen a que las bodegas saquen provecho de su hábitat y convivan en armonía con la naturaleza. Es el ejemplo de las Bodegas Comenge que, ubicadas en pleno Valle del Cuco, están rodeadas de viñas y castillos y miran desde su privilegiado balcón a la Ribera y a Peñafiel. O la Finca Villacreces que, en medio de un pinar bicentenario, destaca también por ubicarse en un edificio histórico. En la Ribera del Duero hay también algunas bodegas donde la belleza se esconde bajo tierra: es el caso de construcciones centenarias como las Bodegas Ismael Arroyo o las Bodegas El Lagar de Isilla, cuyas galerías llegan a los 12 metros de profundidad y datan del siglo XIII-XIV. O el Cillar de Silos y las Bodegas Renalterra, que cuentan con bodegas subterráneas que datan de finales del S. XVII y del siglo XIV, respectivamente.

Igualmente, la Bodega Dehesa de los Canónigos respira tradición aunque con despuntes de modernidad. La particularidad de esta bodega es que son múltiples y pequeñas edificaciones que dotan de carácter de pueblecito a la finca. También la Bodega de Alejandro Fernández Tinto Pesquera no pasa inadvertida ya que está en un histórico lagar del siglo XVI. Aunque en la historia de la Ruta del Vino Ribera del Duero no solo hay arquitectos famosos. Las PradoRey Ribera del Duero (R.S. De Ventosilla), por ejemplo, destacan por haber servido como palacio de la reina Isabel la Católica.

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