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Bodega Las Calzadas

Bodega Las Calzadas nace de la ilusión de un joven emprendedor que, tras terminar sus estudios de enología, ha querido volver a sus raíces: el pueblo de Pozoamargo con apenas 300 habitantes. El objetivo es recuperar su pasado vitivinícola y evitar la despoblación a través de un proyecto de recuperación de viñedo antiguo y elaboración de vinos artesanos ecológicos como se hacía antiguamente, en Tinaja de Barro, pero con la sabiduría que le han dado sus estudios y su experiencia.

De bodegas con la bruja Viri | 2018-09-04 00:00:00


 

BODEGA LAS CALZADAS - VINOS TINÁCULA

POZOAMARGO (CUENCA)

 

 

 

Bodegas Las Calzadas se encuentra en Pozoamargo, una localidad conquense de apenas 300 habitantes con una larga trayectoria vitivinícola que han querido recuperar.

Daniel Sevilla, un joven emprendedor, es el artífice de este proyecto. Daniel, después de terminar sus estudios de Enología y trabajar en bodegas nacionales e internacionales, quiso realizar su sueño: volver a sus raíces y crear su propia bodega.

Una bodega artesana que representase la esencia del lugar tanto en la arquitectura como en su elaboración. Para ello ha recuperado viñedo viejo elaborando con la misma técnica que usaban los romanos en esa zona: en Tinaja de Barro. Un homenaje a sus antiguos pobladores tanto en su elaboración como en el nombre de sus vinos: Tinácula (Tinaja Pequeña en latín).   

 

 

 

Con Daniel Sevilla y su padre Jose Julián Sevilla, viticultor de toda la vida y pieza clave también en este proyecto, comenzamos la visita enoturística por la zona.

Recorremos Pozoamargo, un pequeño pueblo que sigue guardando el encanto de la tradición y en nuestro paseo descubrimos varias Casas-palacio perfectamente conservadas entre estrechas calles y pequeñas plazas. En una de estas descubrimos una enorme prensa de aceite con más de 300 años de antigüedad donada al pueblo por una antigua almazara.

Más tarde nos trasladamos a la ermita Virgen de la Cabeza levantada en un asentamiento de la Edad de Bronce. Desde aquí pudimos observar su entorno con Pozoamargo en el centro entre la inmensidad de viñedos y grandes pinares de pinos piñoneros bordeados por la Sierra del Sestero y el Alto Guadiana.

 

 

 

A continuación nos desplazamos a sus viñedos no sin antes visitar una de las dos Calzadas Romanas que cruzaban Pozoamargo y dan nombre a la bodega: Las Calzadas.

Una calzada que se encuentra perfecta a pesar del paso de los siglos en una zona muy arenosa con grandes pinos, olivos y almendros y unos estupendos viñedos de Bobal, la variedad más habitual en la zona junto con la Cencibel como se denomina en la zona a la Tempranillo.

 

 

Visitamos algunos de sus viñedos viejos de la variedad Bobal con más de 50 años. Unos viñedos ecológicos en vaso donde el terreno es muy pedregoso y repleto de canto rodado.

Después de recorrer viñas de Cencibel, Chardonnay, Macabeo y sobre todo de Bobal, la variedad mayoritaria, nos trasladamos a visitar su bodega.

 

 

 

 

En la entrada unas cepas con grandes racimos de uva de mesa, bordeadas por geranios de distintos colores, nos anticipan que no es una bodega al uso y detrás de ellos, una huerta donde los tomates, calabacines, pimientos y diversos productos naturales cultivados servirán de maridaje a sus visitas.

 

 

 

 

La bodega ha sido construida por ellos mismos en el 2017 piedra a piedra con la colaboración de su familia. Un diseño que Daniel ideó para recrear la típica bodega artesanal de principios del siglo XX recuperando la esencia que se había perdido en la zona: la elaboración en Tinaja de Barro.

Una representación de la tradición y un homenaje a la cultura vinícola del lugar de hace siglos con todos sus elementos: los romanos, las calzadas, la piedra, el barro y el latín.

 

 

 

 

Dado que es una zona rodeada de canteras, en la construcción predomina la piedra y la madera presidida por un Cubo. El Cubo es una curiosa y antigua construcción de la zona creada con grandes piedras entrelazadas con algunas más pequeñas y que servía a pastores y campesinos de refugio ante las inclemencias del tiempo. Esta edificación ha sido recreada en la bodega y es su Sala de Catas y restaurante.

 

 

 

 

Entramos en la zona de elaboración donde la decoración rústica junto con los aromas tradicionales que aporta el vino y el barro lo convierten en un lugar con mucho encanto.

Enormes tinajas de barro con más de 150 años de antigüedad y otras nuevas hechas a mano por el alfarero artesano Tomás Orozco son las encargadas de envejecer sus vinos naturales.

Un trabajo de final de máster llevó a Daniel a estudiar la evolución del vino en barro. Le fascinaron los matices y las características tan diferentes que iba adquiriendo y tuvo claro que quería elaborar unos vinos a la antigua usanza: ecológicos y artesanales que representaran el fiel reflejo de la elaboración tradicional.

 

 

 

 

Empezamos nuestra cata directamente desde las tinajas de barro catando su monovarietal de Bobal con cinco meses en tinaja. Un vino diferente y sorprendente con toques licorosos que pronto embotellarán.

 

 

 

 

Nos trasladamos a la siguiente sala donde preciosos óleos pintados a mano por Josefina Medina, artista y madre de Daniel, envuelven esta sala rodeada de productos tradicionales entre enormes tinajas ancestrales de 3.000 litros y un gran mostrador en el que se reflejan las diferentes capas del suelo donde se encuentran sus cepas.

 

 

 

 

Una vez vista la bodega nos introducimos en el Cubo para realizar la cata de los tres vinos que elaboran … el lugar no podía ser más auténtico !!!

Unos vinos que irradian tradición también en sus etiquetas creadas por Josefina en óleo y que llevan el símbolo de identidad que plasmó el alfarero en las tinajas de barro antiguas.

 

 

 

 

Tinácula White 2017. Un Chadonnay y una pequeña proporción de la variedad Pardillo, una uva tradicional de la zona que actualmente está prácticamente extinguida y que están intentando recuperar. Una enorme tinaja muy antigua ha servido para envejecer este vino complejo y diferente durante tres meses con una producción limitada que ha conseguido el Oro en Monovino.

 

Tinácula Red 2017. Un monovarietal con cinco meses de tinaja de viñedos viejos de Bobal del Paraje La Senda de Santana. Un viñedo rodeado de olivos muy antiguo con mínima producción pero máxima calidad por la edad de sus cepas. Un vino untuoso, con toques de fruta compotada y aromas a regaliz.

 

Tinácula First Vintage. Un coupage de Bobal y Cencibel con diez meses en tinajas de barro antiguas que saldrá en breve al mercado. Un vino donde la fruta madura, vainillas y regaliz con toques minerales son los protagonistas de este vino singular que seguro que será todo un éxito.

Catamos un vino especial que guarda la familia como su mayor tesoro. El primer Tinácula elaborado en el 2016 antes de crear la bodega. Un garagewine con diez meses en tinaja y un año en botella que fue todo un éxito y obtuvo grandes reconocimientos.

 

 

 

 

Solo me queda felicitar a Daniel y a su familia por el estupendo proyecto que han emprendido. Una forma de rescatar y preservar las antiguas tradiciones creando unos vinos únicos donde lo que impera es la naturalidad en el campo y en su elaboración.

 

Os animo a visitar Las Calzadas y recorrer esta bodega artesanal descubriendo sus vinos ecológicos naturales combinados con productos caseros de la cocina manchega.

Se encuentra muy cerquita de la Autovía A31en la Salida 19 … todo un placer la visita !!!  

 

 

 

 

 

 

 





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