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Bodegas Portia

BODEGAS PORTIA. Si queréis sorprenderos visitando una bodega, Norman Foster se encargó de ello diseñando Bodegas Portia. Un culto a la arquitectura ensamblada con el vino. Perfecto maridaje entre el vino, arte y arquitectura.

De bodegas con la bruja Viri | 2016-11-12 12:41:03


 

 

BODEGAS PORTIA 

GUMIEL DE IZAN (BURGOS)

 

Os quiero mostrar una de las bodegas más sorprendentes y la más visitada de España. Norman Foster es el arquitecto y responsable de ello. Tanto la arquitectura como los materiales tienen una funcionalidad y un significado con respecto al vino.

 

 

La bodega pertenece al Grupo Faustino, que posee 7 bodegas en España. Es familiar y Julio Faustino Martínez, dueño de esta joya y gran apasionado a la arquitectura, quiso buscar para esta bodega alguien que supiese plasmar el vino en su diseño. Para ello pensó en Norman Foster y después de mucha insistencia consiguió su objetivo.

Este tardó 2 años en diseñarla. Quiso que tanto la arquitectura como los materiales empleados, plasmasen la representación de sus vinos y a la vez fuese lo más práctica para su elaboración.

 

 

En la maqueta se muestra el diseño porque es muy complicado fotografiar la estructura de la bodega desde el exterior.

Su arquitectura muestra una estrella de tres puntas donde una corresponde a la zona de barricas, otra a los depósitos donde va fermentando el mosto y en la tercera descansan las botellas. El centro de la estrella es el corazón donde se realizan las tareas de elaboración del vino. Aquí también se encuentran las oficinas, el restaurante y las salas de reuniones, todo esto acristalado con vistas a las zonas donde se realizan los trabajos en bodega.

Si os fijáis en la maqueta, en cada punta hay una rampa que accede al corazón de la estrella. Por ella acceden los camiones en plena vendimia. Depositan por gravedad los racimos en el centro de la estrella donde se encuentra la despalilladora central y salen por la rampa siguiente, en sentido circular.

Todo está estudiado para que el trabajo en la bodega sea lo más ágil posible tanto en el transporte de la uva en vendimia como las labores del vino en bodega y así no perder nada de calidad.

 

 

Entrar en Bodegas Portia es acceder a un museo de arte contemporáneo. De sus paredes cuelgan obras de arte de exposiciones temporales. 

Su mobiliario es diseño vanguardista, todo está pensado con arte y una prueba son estos sofás hechos de cartones .... impresionante !!!!!

 

 

Los materiales con los que está creada la bodega también son representativos del vino. Solo se han utilizado 4 materiales:

Acero: en representacion de los depósitos donde fermenta el vino.

Hormigón: representando los depósitos donde descansa el vino.

Madera de roble: por las barricas donde envejece.

Cristal: representación de las botellas donde reposa.

Toda la arquitectura tiene una función y todo un significado, nada es simplemente decorativo tanto en los materiales como en la estructura.

 

 

El responsable de viñedos Eduardo Peribañez Torres me muestra los viñedos más cercanos a la finca. La bodega tiene 3 fincas más en municipios colindantes, con un total de 160 hectáreas. Todas las cepas son de uva Tempranillo.

La plantacion que me muestra Eduardo tiene 6 años de vida, en invierno dejan que crezca la hierba y cuando podan, pican los sarmientos para que sirva de abono a la tierra y lo retiran en primavera.

 

 

Me sorprende la altura de las cepas en espaldera y me comenta Eduardo que por cada kilo de uva de las cepas tiene una pared vegetal de un metro y medio para que la hoja sirva de alimento a la uva.

La bodega tambien cuenta con una sala de botellas de grandes clientes. Allí clientes particulares, paradores, restaurantes y hoteles tienen su espacio en el que conservan las botellas adquiridas en la bodega. Cada cubículo pertenece a un cliente y van disponiendo de sus botellas según necesiten y están conservadas de la mejor manera.

En el centro está el gran libro de firmas donde la primera es la de Norman Foster que firmó en la inauguración de la bodega en 2010.

 

 

Al entrar en la gran sala de barricas lo primero que me llama la atención es escuchar música clásica con una sonoridad increíble.

La sala de barricas parece un museo de arte moderno, lleno de pinturas de diversos autores y la luminosidad de los cristales rosas le da un aspecto formidable. Estos cristales de color ayudan a saber, cuando estás en el interior de la bodega, la altura en la que te encuentras con respecto al nivel de la tierra.

 

 

Los vinos de autor, es decir, los de alta gama como Prima y Triennia, duermen en botella en unos curiosos botelleros de madera en los cuales las botellas están distribuidas de forma individual y se vé perfectamente el corcho de cada una de ellas. Esto ayuda a identificar la botella que tiene alguna fuga, apartándola de la partida.

 

 

La bodega también consta de un restaurante donde podemos disfrutar, rodeados de obras de arte, de una estupenda gastronomía catando sus vinos y una gran zona acristalada donde observar los trabajos en la bodega. Otra buena opción, es catar algunos de sus vinos desde la estupenda terraza con vistas a los viñedos.

 

 

Al igual que su diseño, los vinos Portia son tintos modernos de gran calidad de uva Tempranillo donde todo está perfectamente controlado. Desde la plantación del viñedo hasta el envejecimiento en botella, todo lleva un control exacto, especialmente en sus vinos de autor Prima y Triennia.

 

 

Portia Roble: Predomina la fruta fresca y un toque muy suave tostado por su corto plazo en barrica.

Portia Crianza: Frutas del bosque maduras con un tono dulce por le incorpora su paso en barrica.

Portia Prima: Fruto negro con notas de cacao.

Portia Triennia: Muy complejo, abunda la fruta en compota con toques a regaliz y una sensación dulce muy leve.

Su vino de autor Portia Triennia, por su complejidad, solo se elabora en añadas excelentes. La elaboración es muy curiosa. Lo mantienen un año en barrica nueva y después de este tiempo, lo pasan un mes más en otra barrica nueva, descansando posteriormente 2 años en botella. Esto hace que el vino tenga aromas y sabores diferentes y complejos. El diseño de la etiqueta también lo diseñó Norman Foster.

 

 

Muchas gracias a Blanca Lopez, relaciones públicas de comunicaciones y marketing de la bodega por enseñarme con tanta pasión todos los rincones de la increíble y sofisticada bodega familiar donde su lema es la "Unión perfecta entre el vino y la arquitectura". Creo que lo han conseguido sobradamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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