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Bodegas Rubicón

Bodegas Rubicón se encuentra en el corazón de la Geria en Lanzarote. Sus viñedos nacen entre cenizas procedentes de las sucesivas erupciones volcánicas ocurridas en la isla durante más de seis años en el siglo XVIII. Esto ha convertido su viticultura en única en el mundo.

De bodegas con la bruja Viri | 2018-11-23 00:00:00


 

 

BODEGAS RUBICÓN

LA GERIA (LANZAROTE)

 

 

Bodegas Rubicón se encuentra en pleno corazón del Parque Natural de La Geria, punto neurálgico de la viticultura de la isla de Lanzarote con más de 200 volcanes en su interior.

Una bodega que no se puede explicar sin contar la historia de la isla y el lugar donde se encuentra que debido a los caprichos de la naturaleza convierte su paisaje en único en el mundo.

Una isla con un terreno muy rico que producía fruto en abundancia y estaba compuesto por grandes campos de cereales hasta que en el año 1730 comienzan las erupciones volcánicas en Timanfaya. Unas erupciones que durarían más de seis años y arrasarían toda la isla convirtiéndola en un manto de lava y ceniza.

 

 

 

La bodega se sitúa en el Cortijo de la Geria, una edificación dedicada a la ganadería que en el siglo XVII representaba uno de los cortijos más ricos de la isla encontrándose en sus dominios la Ermita de La Caridad construida en 1698.

Las cenizas y lava de las distintas erupciones sepultaron totalmente la isla sumergiendo dentro de sus cenizas el cortijo y la ermita.

Cuando terminaron las erupciones y volvieron sus habitantes desenterraron de las cenizas el cortijo y la ermita que había resistido los movimientos volcánicos, comprobando que estaba intacta. Comenzaron a quitar el picón, como lo llaman a la ceniza en la isla, de sus campos para replantar nuevamente cereales.

Ante la imposibilidad de quitar todo aquel picón que en algunos lugares alcanzaba varios metros de profundidad descubrieron que esa ceniza guardaba muy bien la humedad y aportaba fertilidad al terreno.

 

 

Comenzaron a abrir hoyos plantando higueras y más tarde, en el siglo XIX con el auge del vino, plantaron viñas y apostaron por la industria del vino convirtiendo a Lanzarote en una isla con viticultura volcánica única en el mundo.

Con este resurgir de la viticultura en la isla, en el siglo XVIII el Cortijo de la Geria es ampliado construyendo la bodega y la casa señorial donde hoy en día se asienta Bodegas Rubicón.

 

 

Germán López Figueras, actual propietario de la bodega, se enamoró de este paisaje frente al Parque Nacional de Timanfaya. En 1979 compró cuatro hectáreas de este suelo de viñedos junto con el antiguo cortijo, que se encontraba totalmente en ruinas, para elaborar su vino. 

En las primeras elaboraciones utilizó las prensas tradicionales de madera, el lagar de piedra y los depósitos de cemento originales que se encontraban en el cortijo y que hoy día se exponen en el Museo del Vino de Bodegas Rubicón.

 

 

Con Germán y Alberto González, enólogo de la bodega, comenzamos a recorrer este reducto de historia que ha sido ampliado y restaurado con el máximo respeto a la construcción original.

Comenzamos nuestro recorrido por el antiguo lagar entre una despalilladora de 1802 y una prensa de la misma época así como diversos aperos que eran utilizados en el cortijo en tiempos pasados envueltos en su arquitectura original entre antiguas vigas de madera donde todavía se puede leer tallado su origen (La Habana) y estrechos canales que se encuentran en el suelo por donde trasegaban el vino en su camino al lagar.

 

 

Bajamos a la Sala de Barricas donde el suelo, del mismo picón de los viñedos, al humedecerlo crea una climatización natural sirviendo de aislante y conservando la humedad de la sala.

 

 

En nuestro camino llegamos al patio del cortijo donde se encuentra el antiguo aljibe de techo abovedado. Desde un suelo acristalado a media altura podemos observar su arquitectura original compuesta de piedras unidas con una simple masa compuesta de cal y leche de cabra donde por medio de sencillos métodos aprovechaban el agua de la lluvia tanto para los animales como para las personas.

Diversas dependencias del cortijo se han restaurado pero conservando su aspecto original con sus antiguos techos del año 1700 sujetos por vigas de madera, masa de barro y excrementos de vaca ... algo sorprendente !!!

 

 

A continuación pasamos a visitar los estupendos viñedos que rodean este cortijo. Unas cepas que se encuentran en hoyos excavados en la ceniza con un diámetro que en algunos casos puede llegar a ser de 200 metros, dependiendo de la profundidad de ceniza o picón que contenga el terreno.

 


 

Pequeñas piedras volcánicas colocadas a modo de bajos muros sirven de parapeto a los vientos alisios de la zona impidiendo que la ceniza se desplace.

 

 

 

Unos viñedos mayoritariamente de la uva blanca Malvasía Volcánica, la variedad reina de la zona y sus cepas de uva tinta de Listán Negro, Negramoll y diversas variedades autóctonas de la isla entre las que se encuentra la que llama Alberto "Tinta Conejera", una variedad todavía no registrada.

 

 

 

 

Una vez visitado estos viñedos tan singulares y antes de la cata, nos introducimos en la innovación y la modernidad a través de la nueva bodega donde  actualmente elaboran sus vinos.

Tuve la oportunidad de disfrutar de los diferentes mostos catándolos directamente de los depósitos de acero inoxidable. Es una maravilla catar las malvasías e ir apreciando como van evolucionando sus distintas elaboraciones.

Me impactó su vino Amalia criado con lías pertenecientes a siete añadas distintas y los Canary Wine, esos maravillosos vinos dulces generosos canarios que tienen un largo envejecimiento.

 

 

 

 

 

Después pude descubrir las estupendas malvasías que allí se elaboran y que tan difícil es su viticultura.

Rubicón Seco de Malvasía Volcánica con aromas a frutas tropicales y notas minerales y salinas por el lugar donde han nacido y el clima que las rodea.

Amalia su vino de Malvasía criado sobre lías, muy intenso y afrutado … sorprendente !!!

Rubicón Rosado elaborado con la variedad Listán Negro que aporta aromas de fruta roja con toques de caramelo y algo especiado.

Rubicón Tinto de Listán Negro donde la fruta roja sigue predominando pero con toques minerales y balsámicos.

Rubicón Semidulce un coupage de Malvasía con Moscatel que aporta notas florales y fruta blanca.

Rubicón Moscatel de Alejandría con aromas a frutas tropicales y suaves toques cítricos.

 

 

 

 

 

 

Después de recorrer todo este legado histórico que ha aportado la naturaleza y de descubrir la larga historia de este Cortijo, solo me queda agradecer a Germán y Alberto la visita que me han brindado. He podido conocer de primera mano la dificultad de elaborar estos vinos en unas tierras que tanto sufrieron los caprichos de la naturaleza pero que han aportado una autenticidad y personalidad en sus vinos única en el mundo.

Os animo a visitar la bodega porque, además de disfrutar de unos estupendos vinos, el entorno que la rodea os hipnotizará.

 

 

 

 

 

 

 

 





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