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Bodegas Vega Sicilia

BODEGAS VEGA SICILIA. La Bodega más emblemática de España y una de las mejores del mundo. Sus afamados vinos son fruto de una gran labor tanto en el cuidado del viñedo como en su elaboración. Todo meticulosamente estudiado y pensado para crear vinos de calidad.

De bodegas con la bruja Viri | 2017-02-24 17:41:03




 

BODEGAS VEGA SICILIA

VALBUENA DEL DUERO (VALLADOLID)

 

Vega Sicilia es la bodega más emblemática de España y una de las mejores del mundo.

Fundada por Eloy Lecanda en 1864 pasó a ser propiedad de la familia Alvarez en el año 1982. Estos la han modernizado, mejorando sus instalaciones y convirtiéndola en la bodega nacional de referencia en el mundo.

 

 

 

 

 

Acceder a la bodega es entrar en una pequeña y entrañable villa donde antiguamente vivían las familias de los trabajadores.

Se trata de una bodega muy familiar donde actualmente una gran parte de los trabajadores pertenecen a la segunda generación de los que empezaron esta aventura.

Sus antiguos edificios han sido restaurados. Como ejemplo, la antigua ermita que preside este edificio, seña de identidad de la bodega.

Todo está perfectamente conservado y cuidado donde se descubre su pasión por el detalle.

 

 

 

Está compuesta por una finca de 1000 hectáreas, de las que 200 pertenecen a viñedos repartidos en 57 subparcelas y el resto corresponden a cultivos forestales y cereales.

Un antiguo acueducto que trasladaba el agua del río Duero a la finca hace de frontera entre los viñedos y la bodega. Todo estudiado al detalle donde abunda la calidad y elegancia.

 

 

En el camino de acceso a los distintos edificios de la bodega, voy encontrando zonas ajardinadas perfectamente cuidadas, podadas y conservadas como este Jardín Japonés con muy distintas y originales tipos de plantas

He quedado con Begoña Jovellar, enóloga de la bodega, para recorrer todos los rincones de la bodega y saber cuales son los secretos de la elaboración de sus afamados vinos.

Accedemos al moderno edificio construido en el año 2010 donde actualmente se realiza toda la elaboración.

 

 

Grandes depósitos de acero inoxidable se encuentran alineados. Subimos las escaleras para acceder a la planta donde se realizan todas las tareas.

Aquí me encuentro una moderna sala reluciente con los últimos avances tecnológicos en donde todo está pensado e ideado para que la labor sea lo más eficiente posible, respetando por encima de todo las características naturales de lo que importa aquí: la uva.

Begoña me explica todo el entramado que se desarrolla en esta gran sala de elaboración. Por su interés y particularidad voy a explicarlo a continuación.

 

 

Aquí lo primordial y más importante en su elaboración es saber el momento adecuado de la vendimia y por supuesto la perfecta calidad de la uva. Para ello se realizan constantes análisis de madurez en las distintas parcelas hasta decidir el momento óptimo para realizarla.

 

 

Reciben los racimos en cajas de 10 kilos que llevan incorporadas en el fondo una segunda caja para que el racimo no toque el fondo del terreno al vendimiar y se ensucien las uvas.

Las guardan en cámaras frigoríficas unas 24 horas para preservar y conservar todos los aromas y características del fruto.

Las cajas de uva son trasportadas por una cinta en las que una máquina las voltea, dejando los racimos en la misma cinta y llevando las cajas a un tubo que cae directamente a una lavadora.

Los racimos siguen su trayecto por la cinta en la que varios operarios van comprobando manualmente que todo racimo que pase al siguiente nivel tiene que cumplir con los niveles de calidad establecidos.

El racimo sigue su trayectoria hasta la despalilladora en la que se quita el raspón dejando la uva entera.

Estas uvas pasan a una nueva mesa de selección en la que manualmente se desechan los granos que no cumplen con la calidad definida.

Las uvas ya elegidas siguen su camino hasta pasar por una nueva máquina que las rompe ligeramente.

Estas, ya con su pequeño corte, se depositan en un receptáculo o bidón de acero inoxidable que las transporta hasta la boca de los depósitos que se encuentran en la parte inferior cayendo las uvas por su propia gravedad.

 

 

Me llama la atención estos pequeños contenedores que se encuentran encima de los depósitos llenos de vino. Es una forma de controlar que siempre estén llenos y sirven de protección contra el oxigeno con una pequeña cantidad de sulfuroso que actúa de protector.

 

 

Pasamos a la siguiente sala dentro de la nave de elaboración donde algunos de sus vinos realizan las fermentaciones. Aquí toda la sala está revestida de madera de roble francés, tanto los depósitos como las paredes, las puertas y los techos.

Para la fermentación alcohólica utilizan la "siembra con pié de cuba". Con esto consiguen una fermentación espontánea con las levaduras propias del viñedo y nave de elaboración de Vega Sicilia. Cuando ese mosto está en fermentación lo "siembran" en los siguientes depósitos.

Una vez que han terminado las fermentaciones, realizan múltiples trasiegos, siempre sin filtrar, hasta que el vino esté preparado para llevar a envejecer en las barricas.

Un gran engranaje, donde nada se deja a la improvisación. Pensado y estudiado hasta el último detalle, donde los últimos avances tecnológicos están al servicio de la calidad y eficiencia para llegar a conseguir la mayor naturalidad en la uva.

 

 

Salimos de la nave de elaboración y nos encaminamos a una gran plaza donde se encuentra un Jardín de Coníferas. Robles trasplantados cuando se construyeron los nuevos edificios dan un aspecto muy especial al paisaje.

Parte de sus barricas proceden de su propia tonelería.

 

 

Nos dirigimos al edificio donde están los hornos de calentamiento y tostado de la madera. Su elaboración siempre ha sido en roble americano pero actualmente utilizan algo de roble húngaro y están realizando alguna prueba con roble francés.

 

 

Cuando ya el vino está preparado para envejecer en barrica, realizan numerosas catas de los diferentes depósitos para determinar en qué lote de barricas van a envejecer los diferentes vinos, tanto por su tipo de tostado, madera y tonelería.

Esta gran nave de barricas donde envejecen, es la nave original. Sigue conservando sus techos abovedados con los ladrillos originales con más de 150 años.

 

 

Una vez finalizado el proceso de envejecimiento en barrica, por medio de catas, realizan una selección de los diferentes lotes para llevar el vino a los grandes depósitos de madera. Más tarde pasarán a unos nuevos depósitos donde se realizan las mezclas para su embotellado.

 

 

En el dormitorio de botellas reposan sus vinos Vega Sicilia Valbuena y Vega Sicilia Único. Jaulones de acero inoxidable elaborados y pensados para que este material no aporte ningún residuo ni ninguna suciedad que pueda afectar al vino.

Los corchos de estas botellas están considerados los mejores del mundo, permitiendo que sus vinos puedan tener un largo tiempo de envejecimiento sin que este aporte ningún perjuicio.

Vega Sicilia Valbuena sale al mercado como mínimo al quinto año de su vendimia después de haber estado tres años en tinos y barricas y dos años en botella.

Vega Sicilia Único sale (salvo alguna excepción) a partir del décimo año de su recogida en campo, habiendo estado seis años en tinos y barricas y cuatro como mínimo en botella.

 

 

Una vez vista toda la elaboración y recorridos todos los rincones de la bodega, nos dirigimos a realizar la cata. Accedemos a una preciosa casa solariega del siglo XIX que es la antigua casa en la que vivían los propietarios.

 

 

Magdalena, encargada del mantenimiento de esta casona nos recibe en el gran salón que preside la casa. Todo rezuma buen gusto y elegancia.

 

 

Pasamos a uno de los salones en los que vamos a realizar la cata. Un salón cargado de obras de arte e historia en el que se encuentra la gran colección de botellas Magnum de las diferentes añadas.

En su etiqueta está grabada una obra de arte adquirida en ese año como representación de la añada.

 

 

Inicio la cata con Begoña en la que catamos el vino:

Pintia del 2012. Un vino de Toro de una de las bodegas del grupo, adquirida en el año 2001 en el que aparecían frutas rojas maduras y un suave toque a madera.

Vega Sicilia Valbuena 5º del 2012. Aquí la fruta negra madura era la protagonista.

Vega Sicilia Único 2005. Notas de fruta, monte bajo, sedoso y muy elegante .... sin palabras !!!!!

Otra sorpresa que me tenía reservada Begoña para terminar, fue la cata del vino dulce de la bodega adquirida en Hungría. Oremus Tokaji Aszú 3 Puttonyos del 2010. Un vino dulce que se encuentra entre los más valorados en el mundo. Su curiosa y compleja elaboración en la que las uvas tienen que estar afectadas por botritis (un hongo) y envejecen en grutas subterráneas, hacen de este vino algo difícil de olvidar.

 

 

Solo me queda agradecer a Begoña Jovellar el haberme dado la oportunidad de comprobar que la calidad de sus vinos es fruto de una gran labor y un gran esfuerzo en el que nada se deja al azar. Se busca la perfección por encima de todo, meticulosamente estudiado y pensado para crear los vinos más elegantes y la elaboración más tradicional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

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