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Brasil, un objetivo para el mercado del vino.

Con el octavo mercado interior más importante del mundo, Brasil constituye sin duda alguna un buen lugar donde vender vino.

Exportación de Vino | 2015-09-24 16:05:03


Los más aventurados se han atrevido incluso a producirlo allí mismo, tarea nada fácil por cierto, ya que con un nivel de humedad tan alto la uva está sujeta a todo tipo de enfermedades.

Los viñedos necesitan inviernos fríos y veranos suaves y largos para producir una uva de alta calidad, con la que elaborar vinos buenos y esto algo que la mayoría del territorio brasileño no dispone, ya que es un país tropical.

En las últimas décadas además el consumo del vino ha ido en crecimiento en el país y se ha ido popularizando en todo el territorio. Con ello, lo que antes eran producciones vinícolas para consumo local y empresas familiares han derivado en un producción más industrial con vistas al comercio nacional e internacional.

Por tanto, en la actualidad existen diversas zonas productoras de vino en Brasil, como pueden ser la región de la sierra de Santa Catalina, el sur de Minas Gerais, Paraná o incluso zonas más cálidas como Bahía y Pernambuco. Sin embargo, nadie pone en duda que los mejores vinos se produzcan en Río Grande del Sur, el estado más austral y frío del país, ya cercano a Uruguay.

Dentro de Río Grande del Sur hay diversas zonas vinícolas como la Campanha, los Campos de Cima, la Serra do Sudeste o la Serra Gaucha.

La vitivinicultura fue introducida en Sao Paulo por los portugueses en 1532. Las vides españolas llegaron unos años después, de la mano de un jesuita y directamente a Rio Grande do Sul que, con sus verdes colinas onduladas, es una de las mejores zonas vitícolas del país (tal vez incluso demasiado húmeda para las vides). Pero ambas iniciativas tuvieron poco éxito. La historia de la vitivinicultura brasileña es, hasta el siglo pasado, una sucesión de tentativas fracasadas.

Se habla de tres etapas, todas en el siglo pasado. La primera, precursora, se inicia con la construcción de rutas de comunicación que permiten la expansión del vino. Surgen las primeras industrias, de tipo familiar, en ciudades que siguen siendo hoy día los principales centros de producción.

A continuación, una fase expansiva, que se prolonga hasta 1970, amplía las áreas de viñedos y el interés del consumidor, y hace famosas algunas marcas.

Finalmente, la actual fase comercial se caracteriza por la entrada de firmas internacionales que revolucionan el sector y lo lanzan al mercado mundial. Brasil se reconoce por unos vinos jóvenes y afrutados, con variedades blancas como chardonnay o gewürztraminer, y tintas como cabernet franc o merlot. Hoy, los blancos brasileños se consideran entre los mejores del mundo.

En el período 2012 según la OIV, los brasileños consumieron 3.7 millones de hectolitros, el 1.5% del consumo mundial. Se consume vino más que nunca y ahora están deseosos por aprender.

El mercado del vino en Brasil mueve US$ 165 millones en consumo de vino nacional y extranjero. Es un gigante.

En los últimos años, junto con el desarrollo vitivinícola, han aparecido nuevos órganos y entidades oficiales que han contribuido decisivamente con el desarrollo del vino brasileño, así como en su reconocimiento nacional e internacional. La Copa del Mundo tuvo un vino oficial elegido por la FIFA, el brasileño “Faces”, producido con 11 cepas, la misma cantidad que los jugadores de cada equipo en la cancha, explican sus creadores.

 

 

 

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