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Caso de éxito: Ruta del vino del Valle de Guadalupe en México.

Las rutas del vino contribuyen al desarrollo de las comarcas donde se encuentran inmersas, ya que estas tienen como objetivo desarrollar económica, social y culturalmente la zona geográfica.

Blog del Vino México | 2015-11-30 10:50:42


La industria de la producción de vino en México tiene una larga trayectoria histórica, prueba de  ello ha sido la gran calidad en sus productos, lo que ha despertado el interés y reconocimiento de los mercados internacionales, que han ido cambiando la imagen rustica de los vinos nacionales. Sin embargo, el crecimiento de ésta se ha visto afectada por  distintos factores como la crisis económica, el escaso apoyo gubernamental y la fuerte  competencia internacional, lo que ha redundado en una desestabilidad económica para las  empresas, principalmente las micro, pequeñas y medianas, del sector vitivinícola.

Dentro del territorio nacional, el Estado de Baja California se caracteriza por ser la principal  zona de mayor capacidad productiva de vino, en una estrecha península entre el Mar de Cortés y  el Océano Pacífico a 100 kilómetros hacia el sur y al lado occidental de Estados Unidos. En  particular esta región acumula alrededor del 90% de la producción nacional de vino, cuenta con 10.000 hectáreas de cultivo de las cuales 60% se encuentran en tierras del Valle de Santo Tomas y San Vicente, 35% en el Valle de Guadalupe y San Antonio de las Minas, y el resto en la zona del Valle de Ojos Negros y Tecate.

Es precisamente en el valle de Guadalupe y Baja California donde se asientan el mayor grueso de las actividades enoturísticas ofrecidas en México.

El gobierno de Baja California con apoyo de la Secretaria de Turismo del  Estado ha trabajado sobre actividades que contribuyan con la promoción del turismo nacional e internacional referente al vino y la gastronomía en la región, siendo la única que cuenta con un programa integral de promoción oficial titulado “La Ruta del Vino del Valle de Guadalupe”, elcual comprende un recorrido enogastronómico por las principales bodegas y restaurantes de la región, así como por algunos sitios turísticos naturales de interés como el Arroyo Guadalupe, Salto del Agua, y las aguas termales de San Antonio Nécua; aunado a ello se pueden realizar paseos en bicicleta recorriendo toda la fauna y flora endémica, entre otras actividades.

La Ruta del Vino del Valle de Guadalupe ofrece al visitante una serie de atractivos y servicios  que van desde las más pequeñas bodegas familiares hasta las grandes empresas vitivinícolas, así como una amplia gama de restaurantes campestres hasta la más exclusiva cocina, sitios para acampar, balnearios, hoteles boutique, galerías de arte, tiendas de vinos, cultura indígena, sitios naturales y actividades al aire libre.

Por consiguiente, una ruta turística enológica, en este caso la del Valle de Guadalupe, se caracteriza principalmente por sus atractivos naturales como el paisaje y las montañas, y por atractivos físicos como las bodegas, los museos del vino, la artesanía local y la gastronomía, conformándose como una mezcla de atractivos de aspectos culturales, medioambientales y sociales. Por lo que el éxito de la ruta dependerá del esfuerzo que desarrollen sus agentes en relación a las decisiones estratégicas sobre el conocimiento racional del visitante en cuanto a las motivaciones de compra e intenciones del viaje.

En este sentido, con la apertura de las rutas del vino y con el flujo de turistas se pretenden generar objetivos referentes a la generación de riqueza y empleo en las zonas rurales, contribución al financiamiento del coste de infraestructura, creación de oferta lúdica para la comunidad, conservación de los recursos medioambientales y culturales de la zona, así como al desarrollo de otras actividades económicas alternas.

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