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Catando el Txacolí de Bizkaia

Una guía para catar el Txacolí, un vino ancestral, fruto de la viticultura atlántica de variedades autóctonas y del buen hacer de los caseríos vascos.

Cata de Vino | 2014-11-13 15:58:51


Cogemos una copa de tamaño medio, la llenamos hasta un tercio de su capacidad, para poder agitarla y manejarla mejor, y observamos el color.

Si catamos diferentes muestras tenemos que tener en cuenta que para poder compararlas debemos llenar el mismo volumen de copa en cada muestra, ya que aumentar o disminuir el volumen modifica el color. Inclinamos la copa 45º sobre un fondo blanco.

Podemos hacer la prueba utilizando otro fondo y apreciaríamos que el color no es el real. Es imprescindible que el Txakoli de Bizkaia esté limpio y brillante, no turbio. En el vino blanco no se aceptan posos. Al inclinar la copa podemos encontrar distintas tonalidades de color en el vino según el txakoli que catemos. Al tratarse de un blanco joven, vemos que el pantone de color es el siguiente:

amarillo pálido

amarillo pálido verdoso

amarillo verdoso

amarillo pajizo

En el análisis olfativo lo primero que hacemos es acercar la copa a la nariz. En un principio a copa parada, es decir, sin realizar ningún movimiento. Medimos su intensidad aromática y apreciamos si el vino tiene aromas limpios u olores desagradables. Para comprobarlo, metemos la nariz en la copa y esperamos cinco segundos. Si aguantamos este tiempo sin que el cerebro nos mande retroceder, será señal de que el vino no tiene olores desagradables.

Agitamos la copa -al hacerlo el vino se airea y se produce una exaltación de los aromas- y volvemos a oler el vino, notando si existe variación en los olores antes percibidos. Al mismo tiempo, identificaremos los aromas que tiene el txakoli que catamos. Hay que tener en cuenta que un gran vino debe tener potencial y complejidad aromática o, lo que es lo mismo, una amplia gama de aromas y que éstos estén bien equilibrados.

Los aromas que desprende el txakoli los dividimos en 5 apartados:

1. Los aromas frutales cítricos: limón, pomelo, naranja.

2. Frutas exóticas: piña, plátano y lichi.

3. Fruta blanca: manzana, pera.

4. Herbáceos: hierba cortada, hierba fresca.

5. Los aromas florales: espino blanco, acacia, tilo, miel, rosa y violeta.

Una vez identificados los aromas, llevaremos una cantidad pequeña de vino a la boca con el fin de apreciar las sensaciones sápidas (los sabores). Las responsables de identificar los sabores son las papilas gustativas, que se encuentran por toda la boca.

El dulce lo apreciaremos en la punta de la lengua, y proviene de los azúcares y el alcohol. Los sabores ácidos -el Txakoli de Bizkaia tiene que tener acidez se sienten en los laterales de la lengua y son aportados por los ácidos del vino.

El salado se percibe en los bordes, y lo causan las sales minerales y los ácidos orgánicos de la Hondarribi Zuri. El amargo se detecta en la zona central del final de la lengua.

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