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Certificado del vino para luchar contra el cambio climático.

Una nueva certificación, nueva certificación Wineries for Climate Protection (WfCP) permitirá al sector del vino situarse como referente de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático.

Producción de Vino | 2016-01-21 16:42:31


Es una certeza que el mundo del vino experimentará las consecuencias del cambio climático y en un futuro no muy lejano. Algunos de los estudios prevén que para el año 2050 la superficie de terreno apta para la viticultura disminuirá entre un 25% y un 73% en algunas de las regiones productoras de vino más importantes del mundo, entre las que se encuentra el sur de Europa, donde están España, Francia e Italia, los tres principales países elaboradores de vino.

Algunos de los efectos ya se están notando en algunos viñedos. Si las temperaturas siguen ascendiendo, el vino elaborado en algunas zonas a partir de esas uvas cambiará y los viticultores tendrán que trasladar sus viñedos al norte o sustituir las uvas con las que elaboran su vino cambiando todo el proceso.

El 9 de junio de 2011, con la firma de la Declaración de Barcelona, el sector vitivinícola inició un nuevo camino hacia una vitivinicultura que trata de paliar los efectos del cambio climático y puso de manifiesto su compromiso con el desarrollo sostenible.

Desde entonces se han comenzado a poner en marcha proyectos en algunos viñedos, que aporten un valor hacia una agricultura más sostenible. Por ejemplo, Vilafranca del Penedès lidera el proyecto europeo Vineyards4heat (“Viñas por calor”), aprobado en el marco de la convocatoria del programa LIFE+, programa europeo dedicado a apoyar actuaciones en los ámbitos de la conservación de la naturaleza, el cambio climático, la política ambiental y la

El objetivo de Vineyards4heat es la generación de energía verde a partir de residuos de la viña y avanzar en  la estrategia municipal integrada de mitigación del cambio climático y disminución de la dependencia energètica.

El sector vitivinícola cada vez está más implicado en la conservación y las consecuencias del cambio climático, es así como se dan dado los primeros pasos para liderar un movimiento internacional que en 2015 se ha plasmado en una iniciativa pionera en el sector que permite calcular de manera medible el compromiso de las bodegas con la sostenibilidad y la protección del clima: la certificación  Wineries for Climate Protection es la primera y única certificación específica para el sector del vino en materia de sostenibilidad medioambiental y su objetivo es situarse como referente internacional en el ámbito vinícola y medioambiental, buscando soluciones y mejores prácticas para las bodega.

Desarrollado por la Federación Española del Vino (FEV), el esquema de certificación WfCP define los criterios que debería cumplir una bodega sostenible en su sentido medioambiental. Las bodegas que cumplan con dichos criterios pueden solicitar su certificación a una de las entidades autorizadas para ello y, en caso de obtener un informe de verificación favorable en base a los criterios de evaluación del reglamento, obtendrán el certificado Wineries for Climate Protection que les define como una bodega medioambientalmente sostenible WfCP.

Según ha explicado el presidente de la FEV, Christian Barré, la certificación WfCP está orientada a la mejora continua y a la sostenibilidad de las bodegas en cuatro pilares: reducción de emisiones; energías renovables y eficiencia energética; reducción de residuos y gestión del agua.

Esta es la Declaración de Barcelona, que ha inspirado la certificación WfCP.

DECLARACIÓN DE BARCELONA.

 “La viña es un cultivo extremadamente sensible a los cambios climáticos. En consecuencia las condiciones de vida de las zonas vinícolas y la calidad de los vinos  pueden verse afectadas al aumentar las temperaturas en nuestro planeta.

Es ya una realidad que, en los últimos cuarenta años, las temperaturas  han aumentado 1º C en las regiones mediterráneas. Y este mismo resultado puede hacerse extensible al conjunto del planeta. Para el siglo XXI las previsiones oscilan desde los 2º C a los 5º C de aumento.

El sector vitivinícola debe mostrarse sensible a este hecho y asumir su parte de responsabilidad. Es importante que las regiones vinícolas, viticultores y bodegueros afronten este reto y se posicionen al frente de un cambio en la gestión de la energía. Se trata fundamentalmente de reducir el consumo y aplicar, de forma racional y  progresiva, las energías renovables.

Este proyecto responsable no debe limitarse a una zona geográfica sino que reclama un esfuerzo global. Las  personas relacionadas con la vid y el vino en todo el planeta deben tomar conciencia y comprometerse a reducir las emisiones de gas carbónico (CO2 ) dentro de su campo de acción.

La declaración de Barcelona pretende ser el inicio de un movimiento de cooperación que tenga como horizonte la protección del clima y del viñedo, luchando por la conservación de nuestro hábitat, nuestro paisaje, nuestra tradición y nuestra cultura. Y pensando, a la vez, en  un desarrollo sostenible del bienestar social que no comprometa los recursos y las condiciones de vida de la humanidad.  Este esfuerzo responsable podría a ser un precedente para la toma de conciencia de otros sectores del tejido productivo."

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