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¿Cómo atraer una demanda de clientes al sector del enoturismo?.

Conocer el perfil del enoturista, proporcionarle formación sobre el setor y una buena campaña de comunicación, así como la implicación de todos los actores del sector y el apoyo institucional, son bazas seguras para incrementar las visitas enoturísticas.

Enoturismo | 2015-07-09 11:04:56


En primer lugar, para atraer al cliente, es muy importante saber cuál es el perfil del enoturista, potenciar los puntos fuertes y atraer a un sector que todavía no ha mostrado interés.

En la mayoría de estudios, el perfil medio de enoturista general, es el de persona de mediana edad, entre los 50 y los 69 años, con nivel de estudios superiores, interesado por el vino y que se siente implicado con este producto y con las actividades relacionadas con él ya que bebe vino frecuentemente, lee revistas especializadas o asiste a catas.

Aunque existen otras tipologías como los amantes del vino o curiosos del vino, con más o menos formación sobre el mundo del vino, pero con cierta admiración o agrado hacia la cultura y producción.

Está claro, que en los últimos años hay un mayor esfuerzo en acercar la cultura del vino a los jóvenes, mediante festivales de música u otras artes escénicas y ferias, para que se sientan implicados y el mundo del vino deje a un lado la imagen de elitismo, para ser algo cercano a este público.

Está claro que a la hora de acercar el enoturismo al público, debe de haber un consenso de que hay que ofrecer un producto que requiere de los esfuerzos de todos los implicados: la industria turística, la industria del vino y las administraciones (cualquiera que sea su nivel). El turismo del vino no es sólo una visita a una bodega, es una experiencia global para el turista que debe ir acompañada de otros elementos como la gastronomía, catas de vino, visitas a las atracciones locales, patrimonio cultural e incluso la práctica de deporte.

También es necesario una buena labor de comunicación, poner al cliente al fácil alcance el encontrar estos destinos, ofrecer pack turísticos y además si es posible ofrecer la formación necesaria para poder disfrutar del mundo vitivinícola.

Procurar un acercamiento a la oferta enoturística desde actividades de comunicación comercial iniciadas por la misma y dirigidas a incrementar el conocimiento e interés de la demanda potencial. Si bien la comunicación masiva debe dirigirse a fomentar la denominada cultura del vino y sus efectos beneficiosos para la salud, la comunicación viral y la comunicación personalizada son básicas para incentivar el comportamiento efectivo relativo al enoturismo.

Las bodegas deben proporcionar al turista una oferta de restauración completa en la experiencia, que incluya la comida en la bodega o en instalaciones anexas que sean imagen de la bodega, además de las catas, cursos de catas, y atención especializada, así como tienda para la compra directa.

A los grupos con menor nivel educativo, la oferta debe dirigir primero esfuerzos a la transmisión de información al grupo, sobre educación del vino (zonas, producción, esfuerzos de las bodegas, tipos de viñedos, marcas,…), sobre las zonas de producción (situación, historia, importancia de la producción en la economía,…), y a la organización de viajes diseñados a tal efecto, que incluyan cierta oferta gastronómica y distintas rutas, no sólo del vino, sino considerando al vino como el elemento básico de la oferta.

Una iniciativa que está funcionando muy bien es por ejemplo motivar a los clientes con cursos de catas de vino y formación teórica desde la bodega. Para muchos consumidores de vino, resulta difícil valorar el buen trabajo de los bodegueros, por la falta de los conocimientos teóricos mínimos necesarios sobre el análisis sensorial del Vino.

Catadelvino.com participa con las bodegas en esta novedosa iniciativa, en la que Cursocatadelvino.com representa una excelente herramienta formativa que tanto las Bodegas o Vinotecas ponen en valor en sus establecimientos.

Las bodegas y vinotecas además de comercializar el Curso on-line, lo ofrecen a sus clientes en forma de pack conjuntamente con las catas de vino que organizan. Una cosa es la práctica de poner en alerta todos los sentidos del catador en el análisis sensorial del vino y otra muy distinta es el componente teórico que resulta necesario para poder describir el vino y la terminología.

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