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¿Cómo ayudan las indicaciones geograficas al desarrollo de un vino de calidad en Argentina?.

Hablar del “origen” del vino implica referirnos a una serie de factores que son determinantes tanto para su mejor desarrollo y comercialización, como para la obtención de un producto de calidad con características que le son propias y diferenciadoras de otros productos similares.

Blog del Vino Argentina | 2015-07-28 16:20:38


Por tal motivo, para poder introducirnos en este tema, es necesario destacar la importancia fundamental que tienen los distintos terruños en la Argentina, con particularidades bien distintivas que permiten producir vinos de alta calidad, con cualidades que les son propias y únicas según su origen.

A nivel internacional, todos sabemos de la reconocida reputación que tienen productos como los habanos cubanos, el café de Colombia o el té de Ceylán, y al hacerlo estamos reconociendo el origen único de los mismos y una determinada calidad que los distingue. Con respecto a los vinos sucede lo mismo. Sólo con mencionar un vino o champagne francés, el consumidor inmediatamente lo asocia con un único origen y calidad, como sucede con productos de otros países, que ya cuentan con una tradición vitivinícola.

Es decir que al hablar del origen, estamos refiriéndonos no sólo al lugar geográfico donde se elabora determinado producto, sino también a un atributo y reputación que lo diferencia de otros de similares características, tanto dentro como fuera de la región y el país de producción.

Algunas de las tantas ventajas que se pueden mencionar al designar el origen de los vinos son:

-Permite distinguir un producto por su origen y asociarlo con una calidad y reputación que le son propias y diferenciadoras.

-Proporciona un marco estricto y legal de defensa y protección del producto, contra el fraude.

-Facilita el acceso de productores a mercados nacionales e internacionales.

-Mejora a nivel regional, nacional e internacional, la divulgación, promoción y la oferta del producto protegido.

-Fomenta y favorece la organización del sector productivo.

-El productor vitícola revaloriza sus viñedos y adquiere importancia el valor inmobiliario.

Reconocimiento, protección y control del origen

El Instituto Nacional de Vitivinicultura, a través del Departamento de Protección del Origen, de la  Ley Nº 25.163 y las Resoluciones vinculadas, presta un importante servicio, ya que es el responsable de reconocer y controlar las distintas regiones vitivinícolas argentinas.

El objeto de la Ley es establecer un sistema de reconocimiento, protección y registro de nombres geográficos argentinos para designar el origen de los vinos y de las bebidas espirituosas de naturaleza vínica. Esto no sólo permite actuar en defensa de nuestro patrimonio nacional, sino que además protege los intereses de los consumidores -respecto a los productos que adquieren- y a los productores de determinadas regiones o áreas, cuyos productos han logrado un prestigio reconocido atribuible a su origen.

En dicha Ley, se establecen las siguientes categorías de designaciones: Indicación de Procedencia (IP), Indicación Geográfica (IG) y Denominación de Origen Controlada (DOC).

Indicación De Procedencia  (IP)

Es el nombre que identifica un producto originario de un área geográfica menor que el territorio nacional, expresamente definida y reconocida por el INV, teniendo en cuenta límites administrativos y/o políticos de referencia, y podrá usarse en las etiquetas, sólo para los vinos regionales. No implica calidad.

Indicación Geográfica (IG)  

Es el nombre que identifica a un producto originario de una región, localidad o área geográfica de producción delimitada del territorio nacional, no mayor que la superficie provincial o zona interprovincial ya reconocida.

La IG sólo se justifica cuando determinada calidad y las características del producto, son atribuibles fundamentalmente a su origen geográfico.

Denominación de Origen Controlada (DOC)

Es el nombre que identifica el producto originario de una región, de una localidad o de un área de producción delimitada del territorio nacional, cuyas cualidades o características particulares se deben exclusiva o esencialmente al medio geográfico, abarcando los factores naturales y humanos.

La Ley, su Decreto reglamentario y la normativa vigente, establecen el procedimiento a seguir para el reconocimiento de las categorías definidas, las condiciones de empleo y el control de las mismas.

Tanto para IG como para DOC, el producto debe ser obtenido de uvas provenientes de cepas de Vitis Vinífera L. totalmente producidas en el área determinada.

Las Indicaciones Geográficas de Argentina reconocidas por el INV, están comprendidas por las principales provincias y localidades vitivinícolas.

Etiquetado

Es importante destacar, que la designación del origen es una mención optativa del etiquetado de los vinos, por lo cual todo nombre geográfico que aparezca en algún lugar del mismo, sólo podrá consignarse si el interesado ha tramitado previamente el correspondiente reconocimiento, registro y derecho a uso ante el INV.

Está prohibida la utilización de cualquier otra mención geográfica distinta a la autorizada, aún formando parte de textos complementarios, destinados a resaltar condiciones de cultivos de las uvas, tecnologías de elaboración y/o bondades del producto.

La IP se puede colocar, siempre que el tamaño de la letra no supere los 3 mm.

La IG podrá mencionarse en cualquiera de los elementos del etiquetado, siempre que la letra no supere las 3/4 partes, en que se indique la marca.

En los casos en que el vino sea elaborado y/o envasado en un establecimiento con derecho al uso de  una IG distinta  a la del área de producción de las uvas, se deberá consignar la IG de origen y las uvas, seguido del nombre del área geográfica que comprenda a la de la producción de las uvas y a la de elaboración y envasado.

La mención de la DOC está sujeta a las mismas prohibiciones ya expresadas, y además responde a las condiciones de presentación determinadas por el Consejo de Promoción en su reglamento interno.

Sin lugar a dudas, la diversidad de terruños, su protección y la adecuada utilización de los mismos, son claves para el desarrollo vitivinícola argentino. La correcta designación del origen, especialmente en lo que a las Indicaciones Geográficas respecta, permitirá con el tiempo que los vinos argentinos sean cada vez más reconocidos y valorados por su calidad asociada al origen, entendida como la marca natural del producto.

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