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¿Cómo influye el clima atlántico y el relieve en los vinos de Cantabria?.

Las características analíticas y organolépticas de los vinos de la región vitivinícola de Cantabria, una gran desconocida, vienen determinadas especialmente por el clima Atlántico y la influencia marítima.

Producción de Vino | 2016-10-07 09:49:24


La zona vitícola de la Costa de Cantabria está situada al Norte de la Comunidad Autónoma de Cantabria, en la zona comprendida entre la costa y los valles interiores de influencia atlántica hasta la cota de 600 metros con la excepción de algunos municipios.

Dicha zona se sitúa al Norte dentro de la Zona Atlántica que divide la Línea Wagner de influencia climática Atlántica y según la clasificación climática de Papadakis se trata de un clima marítimo cálido, con un nivel pluviométrico de 1200-1500 mm anuales más abundantes en invierno, primavera y otoño, y cuyas temperaturas medias oscilan entre los 12 a 15ºC, las temperaturas invernales no suelen ser excesivamente bajas con unas medias de 10ºC, siendo raro que desciendan a valores negativos. Durante el verano se produce una importante sequía edáfica y las temperaturas son suaves, no suelen sobrepasar los 30ºC, situándose por lo general próximas a los 20ºC.

La integral térmica eficaz de Winkler, que determina las características vegetativas de las variedades empleadas, alcanza los 1.347ºC en la zona 5que clasifica mesoclimáticamente a la comarca Costera de Cantabria en la Región vitícola I, que ofrecen unos vinos afrutados de menor graduación alcohólica y mayor acidez; sin embargo los viñedos se asientan en altitudes que proporcionan un buen equilibrio entre la temperatura, el drenaje y la insolación que junto con la disposición geográfica y la orografía de valles y montañas producen vinos muy frescos, con una elegante acidez y originales y fragantes aromas.

El relieve de esta comarca, muy próxima a la zona marítima, comprende altitudes inferiores a los 600m, con suelos evolucionados de carácter ácido y muy influenciados por la proximidad al mar y por la orografía irregular de valles y montañas de la zona que favorecen la insolación. Las temperaturas templadas del verano, gracias al efecto regulador del mar, conceden una lenta maduración y la frecuencia de los vientos de componente sur en otoño son muy propicios para completar una correcta maduración de la uva. En el interior de la región, en los valles, la suavidad térmica de la costa desaparece y existe un mayor contraste entre el invierno y el verano y entre el día y la noche en función de la latitud y de las condiciones locales.

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