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¿Cómo se da lugar a un vino de buena calidad?.

Un vino de calidad es un compleja suma de muchas cualidades y características que construyen un todo que cambia constantemente.

Cultura del Vino | 2016-06-20 12:07:53


 

 

La cualidad determinante de un buen vino es la armonía: la simetría entre las diferentes sustancias aromáticas, entre gustos dulces y agradables y sabores ácidos, entre el cuerpo y la finura.

Un vino de calidad debe tener una lista de características:

No presentar ningún defecto muy acusado.

Tener personalidad.

No haber sido objeto de manipulaciones extrañas.

Presentar unas mínimas características positivas, como aromas, aspecto agradable, gusto franco.

Un vino cambia en las barricas, en las botellas y, también en el olfato y en el paladar de quien lo degusta, liberando poco a poco todas sus sutiles armonías y matices.

En el proceso de la cosecha, los cuidados son muy importantes, ya que influyen directamente en la calidad final del vino obtenido. Los aspectos más importantes son la temperatura (incluso se hacen cosechas nocturnas) y el tiempo tomado entre la cosecha y el arribo de la uva a la bodega. Este momento dependerá del tipo de uva, la región, las condiciones climáticas de ese año e incluso el tipo de vino a elaborar. Normalmente las variedades blancas se cosechan antes y las tintas después.

Un vino de calidad solo se puede alcanzar con uvas sanas, que se producirán en viñedos cultivados en suelos con estructura heterogénea y con buen drenaje, propio de terrenos con pendiente. Un vino de calidad solo se puede adquirir con uvas maduras, que hayan madurado de forma regular. Esto solo se produce cuando el suelo asegura una alimentación regular de agua a la planta durante el periodo que va del envero a la recolección, asegurando el aporte hídrico con las reservas del suelo y no con las lluvias. Un suelo demasiado seco durante este periodo producirá el bloqueo fisiológico de la maduración. La influencia del clima es muy grande, ya que condiciona la maduración del fruto y, por consiguiente, la composición del vino resultante.

Se puede entender, por lo expuesto, que por en cada añada presenta una mayor o menor calidad. Para la formación de sustancias aromáticas y gustativas es importante mucho sol pero sin un calor excesivo y noches frescas, con lluvias esporádicas. En general puede decirse que las zonas cálidas, de elevada insolación y baja frecuencia de lluvias, originan vinos de alta graduación y acidez débil, con las consecuencias gustativas que ello conlleva. Contrariamente, en las zonas de baja insolación y muchas lluvias, la maduración de la uva es más difícil y, por lo tanto, los vinos producidos son más ácidos, ligeros, frescos y aromáticos.

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