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¿Cómo son las características fundamentales del color de los vinos?

El vino es como un ser vivo, que evoluciona con el tiempo y va cambiando de color. En el análisis del color ha de tenerse en cuenta, además del propio color, su intensidad y su matiz.

Cata de Vino | 2015-01-02 13:54:13


La intensidad de color depende de la variedad de uva y de la elaboración del vino. Maceraciones más largas dan normalmente vinos de más color y más astringentes. El matiz depende de la variedad, de la elaboración, de la acidez y de la edad del vino.

Color en los vinos blancos:

Las flavonas contienen un pigmento amarillo responsable del color de los vinos blancos. Estos vinos tienen tres tipos de colores: los amarillos, los amarillos verdosos y los pardos.

Amarillo: Según el matiz de menos a más nos encontramos con el pajizo, color paja, dorado y oro viejo.

Amarillo verdoso: el verde no pasa de ser una tonalidad del predominante amarillo, por lo que sigue el orden anterior con el verdoso como adjetivo: pajizo verdoso, color paja verdoso, dorado verdoso y oro viejo verdoso.

Pardo: el menos intenso es el gris acerado, seguido del pardo y el más oscuro la caoba.

Los amarillos verdosos indican vino joven bien elaborado. Los vinos dorados pueden denotar envejecimiento en barrica o botella, pero el oro viejo puede indicar un blanco evolucionado. Los vinos blancos con maceración prefermentativa tienen mayor carga de color. Los ambarinos y topacios son adecuados a los vinos generosos y licorosos.

El color de los rosados se clasifica en rosa frambuesa, rosa fresa, rosa grosella, rosa salmón, salmón y piel de cebolla.

Los rosados jóvenes pueden tener un ribete violáceo. Estos vinos, con poca carga tánica, van evolucionando hacia colores anaranjados, salmón o atejados. Estos tres últimos indican evolución de vino envejecido.

En los vinos tintos los antocianos producen un pigmento de color rojo. El matiz más o menos azulado (violáceo), depende del grado de oxidación y del PH. Los taninos sustituyen en sus formas condensadoras, a los antocianos en los vinos tintos de prolongada crianza. Su coloración marrón, confiere a estos vinos unos tonos más cálidos: rojo-rubí, rojo-ladrillo...

Hablamos de capa –alta, media y baja- en los vinos tintos refiriéndonos a la intensidad color.

Un vino de capa baja se aproxima al rosado, mientras que el de capa alta presenta un color oscuro, casi impenetrable.

Un vino tinto muy oscuro indica, además de que proviene de una variedad de gran potencial de color, una gran extracción de antocianos y también de taninos, pues se encuentran juntos  en la piel de la uva. Es decir, será también muy tánico. Pero estos taninos pueden ser, en función de su tamaño molecular, más o menos ásperos.

Del mismo modo, un color verdoso o descolorido indica una pobre extracción, bien porque el varietal posea pocos, bien porque se trate de de una vendimia poco madura. Un tinto de poco color indica que la uva no es muy tánica, o que no se ha realizado una gran extracción.

Pero también hay que tener en cuenta que el color del vino va evolucionando por el transcurso del tiempo, por ejemplo por una larga crianza, lo que podrá deducirse de los colores atejados de excelentes vinos tintos.

Aunque un color oscuro es en principio algo deseable en un vino tinto, no es mejor el más oscuro, dado que la calidad de ese vino depende de otros factores y de su equilibrio.

Del color podremos extraer unas impresiones iniciales sobre el vino, que podrán ser confirmadas en mayor o menor medida en boca.

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