LLAMANOS 34 91 535 89 90

Condiciones óptimas del catador y del vino

Para realizar una correcta cata de vino es preciso que el vino se encuentre en un estado óptimo para desprender toda su sensibilidad, como por ejemplo a una temperatura adecuada. Igualmente que el catador estará disponible para desplegar todos sus sentidos.

Cata de Vino | 2014-09-26 09:40:33


El catador es preciso que se encuentre descansado y relajado, con el fin de que todos sus sentidos se pongan a disposición de su cerebro para analizar en las mejores condiciones posibles las características del vino en la copa. Catar en un mal estado de ánimo, sintiendo algún tipo de malestar o en un lugar incómodo o inapropiado pueden ser factores que afecten al catador en su forma de enjuiciar el vino.

Respecto al vino, es recomendable, por ejemplo, que cuando abramos la botella para catarla el vino se haya mantenido en reposo durante un par de días como mínimo con anterioridad. Si lo catamos momentos después de un viaje, en el que el vino puede haber estado en un maletero,  el movimiento lo habrá alterado.

Pero lo fundamental es la temperatura. La temperatura del vino afecta mucho a las sensaciones que transmite. Un vino servido a su temperatura ideal, incluso un poco por encima de ella, desprenderá en la copa todos sus aromas, tanto los positivos como los que no lo son tanto, permitiéndonos juzgarlo de forma objetiva y certera; si esa temperatura es excesiva el alcohol se impondrá a los demás aromas, a los buenos y a los menos buenos, y estaremos catando una versión alterada de nuestro vino.

El frío excesivo, por su parte, cierra el desprendimiento de aromas del vino, con lo cual se apagan sus virtudes y se ocultan sus posibles defectos. En la boca un vino frío puede ocultar sus defectos de acidez en determinados casos, en otros multiplica su tanicidad (tranquilos, explicaremos lo que son los taninos en unas páginas más adelante) alterando negativamente su sabor y su tacto en la boca.

Salvo en ciertos concursos en los que se pretende encontrar al mejor sumiller haciéndole demostrar sus dotes como catador identificando y describiendo un vino por sus características organolépticas, lo normal es que en una cata el catador disponga de cierta información acerca del vino que tiene enfrente. Esta información varía dependiendo de la finalidad con la que se realiza la cata: En un concurso entre muchos vinos similares se limita, por ejemplo, al tipo de vino del que se trata (joven, crianza, generoso...); pero si la cata se realiza con el fin de comprar ese vino a una bodega, la información incluirá detalles mucho más específicos acerca de variedades de uva, fechas de vendimia, procesos de vinificación, tiempos de crianza, etc.

Éste es el caso también, generalmente, en las catas descriptivas destinadas a publicar un comentario sobre un vino, aunque en estos casos hay dos tendencias: catadores que se enfrentan a ciegas con el vino y una vez realizada la cata recogen y aportan todos esos datos a los consumidores y otros que prefieren conocer esos datos de antemano.

    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...