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¿Conoces la viticultura heroica alemana en el Valle de Rin?.

El concepto “Steillage” (ubicación empinada) tiene una larga historia en la vitivinicultura alemana. Son viñedos colgados de las laderas del Rin, y paisaje protegido por la UNESCO.

Cultura del Vino | 2016-06-16 12:53:39


Los paisajes de colinas, atravesados en su mayoría por ríos de agua cristalina, y los pequeños pueblecitos que los salpican forman parte también de los destinos preferidos por los amantes del senderismo y de la bicicleta; y es que en Alemania la viticultura se ejerce en pequeñas superficies y en gran parte continúa siendo una labor manual. Esto distingue la calidad de los vinos y contribuye en gran medida a conservar unos paisajes idílicos.

Uno de estos países idílicos lo encontraremos en las laderas del Rin. Ya  en  el  Medioevo se cultivaban parras en laderas empinadas, en  las que las vides  son  bañadas óptimamente por  la  luz  del  sol. Sólo  en  el Valle del  alto  Rin medio, declarado  por  la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, se hallan  40 hectáreas  de ubicaciones empinadas, en las que los monasterios   cultivaban   vides ya  en  el Medioevo. El trabajo en las parcelas empinadas  es  penoso  y  caro.  En  los  años 70 y 80 del siglo pasado, con la progresiva tecnificación  de  la  producción  de  vino,  se dejaron   de   cultivar enormes   superficies, que  hoy,  con  el  retorno  a  la  vitivinicultura tradicional,  son reactivadas.  Los  vinos  de ubicaciones empinadas pueden transformarse en la coronación de un menú festivo,  pero  naturalmente  también  tienen su precio. 

Una pequeña comparación. Para el cultivo de un viñedo  se  necesitan en  terrenos  planos 160  horas de  mano de obra por año y por hectárea (sin la cosecha). Para   la misma   superficie en parcelas empinadas son necesarias, en caso  de  mecanización parcial,  entre  700  y 800 horas  de mano  de obra y, en  caso  de trabajarse sólo  a  mano, 1.200  horas  de mano de obra por hectárea y por año.

Naturalmente, el suelo en ubicaciones empinadas no retiene tanta  agua  como  el de lugares  llanos.  El crecimiento de las vides y consecuentemente su rendimiento son  entre un  treinta  y  un  cincuenta  por ciento  menores que en terrenos llanos. En años con precipitaciones pluviales regulares, con las uvas de ubicaciones empinadas pueden producirse   vinos   de primerísima calidad. 

En  vista  del  gran  número de  viñedos  en terrenos empinados existentes en el Estado Federado de  Hesse, la finca  vinícola  Hessische  Staatsweingüter  GmbH  Kloster  Eberbach, por  ejemplo,  llevó  a  cabo  del 2000 al 2005 de manera experimental junto con el instituto de investigaciones Forschungsanstalt Geisenheim  exitosos ensayos  de  regadío en  pendientes,  para prevenir situaciones  de estrés para las parras.  

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