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Cultura y tradición del vino en Tomelloso.

Hay regiones, donde el vino impregna la tradición desde hace siglos. Castilla la Mancha es uno de esos lugares, donde se respira la cultura del vino.

Cultura del Vino | 2016-05-27 11:15:04


Con una de las mayores extensiones de viñedo del mundo y un saber hacer heredado, que hace que los vinos alcancen cada vez mayor calidad. Además, no solo crece la calidad de los vinos producidos en estas tierras, sino que también cada vez las técnicas empleadas desde el abono hasta el embotellamiento son cada vez más respetuosas con el medio ambiente, como ocurre con Bodegas Verum y sus viñedos ecológicos.

La Mancha es una tierra singular, casi mítica. Un extenso territorio donde se pueden ver campos repletos de viñedos perderse en el horizonte entre llanuras y ondulantes colinas. En este territorio, cuya belleza paisajística y costumbres ya forma parte desde hace siglos en el imaginario colectivo, gracias a obras literarias como “El Quijote”, el vino se cuela en el ambiente, las vidas y la cultura de los manchegos generación tras generación.

Y es que hay en la Mancha pueblos y ciudades en las que el olor del vino se filtra por sus calles. Es el caso de Tomelloso, la capital del vino en Ciudad Real que ostenta el título de ser una de las mayores ciudades productoras de vino del mundo. La economía y la vida de esta ciudad giran en torno a la agricultura y a las numerosas bodegas que elaboran vino de excelente calidad. Las bodegas aquí han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. En los últimos años, el campo castellano-manchego ha experimentado un profundo cambio, introduciendo nuevas variedades de uva, mejorando las técnicas de cultivo y motivando en los agricultores una mayor profesionalización.

Los siglos han dejado atrás las cuevas y tinajas que invaden la historia vitivinícola de esta localidad en cada rincón, y han dejado paso depósitos de acero con control de temperatura y mejores condiciones para la crianza en barricas de roble americano y francés.

En Tomelloso el vino es trabajado con esfuerzo y mimo, y si bien la modernidad ha permitido avances de calidad, muchas bodegas han sabido aprovechar igualmente los conocimientos ancestrales que hay en esta tierra sobre la elaboración del vino, el tratamiento del viñedo y la elección de las variedades de uva para cada terroir, tomando así la parte esencial de lo tradicional.

En la comarca vitivinícola de Tomelloso podemos encontrar cepas viejas de más de 50 años, que ofrecen un vino verdaderamente exquisito, en el que queda resaltados todos los valores de el terroir de esta parte de Castilla, donde el clima y el suelo, junto con el saber hacer castellano, tienen una importancia clave en el tratamiento de los viñedos y las variedades de uva.

Hay dos variedades de uva que tienen su máxima expresión en estos viñedos de Castilla la Mancha. Una es la uva airén, la joya blanca de la Mancha. La otra es la conocida tempranillo. Son dos varietales muy arraigadas a este territorio y no dejan de sorprender en sus aromas y matices, en la tierra que mejor resalta sus cualidades.

La cultura del vino que se respira en ciudades como Tomelloso atrae cada vez más a viajeros y amantes de la gastronomía y el vino hasta esta región. ¿Quién no quiere recorrer las tierras del Quijote y disfrutar de estos excelentes vinos en las propias bodegas?. El enoturismo en Castilla La Mancha crece a muy buen ritmo y cada vez son más las bodegas que abren sus puertas a los visitantes para dejarles entrar y formar parte de esta aventura de la elaboración del vino. Por otra parte es un cambio en la comunicación con el consumidor, que cada vez busca más la experiencia de catar el vino en el lugar de elaboración, conocer a los protagonistas que hacen este preciado producto posible y aprender de la tradición y cultura de las regiones vitivinícolas.

El enoturismo es una de las mejores bazas para conocer este territorio auténtico, que esconde grandes tesoros y sobre todo grandes vinos.

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