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De cómo los factores ambientales influyen en los vinos de la tierra de Cádiz.

Puede afirmarse sin lugar a dudas que la zona geográfica de producción influye de forma clara en la especificidad de los Vinos de la Tierra de Cádiz.

Producción de Vino | 2016-08-29 09:20:17


Baste con tener en  cuenta que el cultivo de la vid y la elaboración de vinos ha sido una actividad  fundamental de la comarca de Jerez a lo largo de su milenaria historia, que se remonta a  tiempos fenicios, hace más de tres mil años. Las condiciones climáticas, la composición  predominante de los suelos y numerosas circunstancias históricas, han determinado el  desarrollo de una vitivinicultura de calidad reconocida.

Se puede, por tanto, afirmar que  los Vinos de la Tierra de Cádiz tienen una personalidad diferenciada debida, en gran  medida, al resultado de circunstancias históricas combinadas con unos muy  característicos factores medioambientales.

Desde el punto de vista orográfico, la zona geográfica delimitada se caracteriza por  horizontes abiertos, dominados por terrenos llano o suavemente ondulados, con colinas  con una pendiente variable. La viña se cultiva en terrenos calizos con una importante  proporción de arcilla y arena.

El clima de la zona de producción es de carácter cálido. Las temperaturas medias  oscilan entre las mínimas del invierno que giran alrededor de los 5 ºC y las máximas del  verano que oscilan en torno a los 35 ºC. El riesgo de heladas es mínimo. Naturalmente,  el efecto regulador del mar hace que las viñas del interior alcancen valores más  extremos. El área de producción disfruta de más de 300 días de sol al año, despejados y  de intensa luminosidad, superándose durante el verano las 1.000 horas de sol brillante.

La pluviometría media anual en la zona de producción es de aproximadamente 600  litros por metro cuadrado, teniendo lugar las precipitaciones fundamentalmente en los  meses de noviembre, diciembre y marzo. En todo caso, este factor debe contemplarse en  combinación con la capacidad de las tierras albarizas, típicas de la zona, de retener la  humedad y evitar la evapotranspiración. Adicionalmente, la proximidad del viñedo a la  zona costera aporta intensos rocíos a la planta, con la consiguiente aminoración en la  transpiración y efecto regulador de las altas temperaturas a que se ve sometida.

Finalmente, hay que mencionar la importante influencia climática de los dos vientos  predominantes en la región: de una parte, el viento de levante, proveniente del interior,  seco y cálido y, de otra parte, el viento de poniente, que por proceder del océano aporta  un elevado grado de humedad y actúa como importante factor moderador, especialmente en el verano.

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