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De Divos y Palmeros

Este segundo post del "Filoxero", quiero dedicarlo a unos seres del mundo del vino que seguramente todos conocéis,... abundan..., inquietan... los Divos y Palmeros. Espero que os guste. Autor: El Filoxero.

Curiosidades | 2017-05-16 11:24:30


El panorama actual de la restauración española no deja de ser un fiel reflejo de la situación del país, donde cada vez más vemos como la Sociedad premia el postureo y la mediocridad de un astro-divo-jefe en detrimento de la profesionalidad abnegada de un líder, en toda la extensión de la palabra”

Escudriño la red, una y otra vez, para procurar estar al día en parte de lo que me toca y vaya por donde vaya, no sé Ustedes, pero yo siempre me encuentro con el topadizo “excelente profesional y mejor persona”, que más que una palmada en la espalda a modo de respaldo a la trayectoria o al hecho en cuestión que cuelgue el interfecto/a de turno (o uno de sus acólitos de esos que llevan el smartphone injertado en las falanges) me parece más bien que se ha convertido en alabanza chabacana, barata y hasta un poco choni (si me lo permiten) profesada hasta límites de tonto de baba por esa retahíla de seguidores sociales que a modo de coro de palmeros se conforman a nivel vital con algo similar a lo que le pasaba a aquel paisano de mi pueblo que se limitaba continuamente a chascar a todo el que se le cruzaba “tengo un amigo que tiene un Mercedes”, en vez de intentar vivir su marcha y no la del vellocinio social de turno.

Legiones de encefalogramas de los “fucking master” de la Sala Española, conviven entre “likes” y otras citas vulgares a la par que anhelan que algún día toda la saliva que vienen derrochando servil y gratuitamente les sirva, por lo menos para revelar retrato de rigor con su ídolo de postín, adornado con la frase de referencia y colgarlo ipso facto en el muro de turno.

En el entorno de la restauración nacional, podemos contemplar sin pestañear como llegan a coexistir incluso varias recuas de penitentes en torno a todo un santoral   perfectamente acomodado en sus basamentos (por otro lado inaccesibles para el resto de cofrades) ya que en el Olimpo de estas “divinidades” se aplica el numerus clausus y les puedo asegurar que se cumple a rajatabla, ¡vaya que sí!

Aunque cada cofradía venerará a su santo, es de destacar que incluso podemos detectar como algunas de sus santidades cuya mayor virtud son las mangas de humo y los discursos caducos y repetidos hasta la saciedad, se las arreglan para tener derecho de pernada en todas ellas y aquí sí digo yo ¡olé, con un par, sí señor!, porque manda huevos que habiendo las eminencias que hay en el panorama, haya tenido que ser la estrategia del acertado maquillaje de carencias con el que salen habitualmente a escena el que les haya posicionado donde están en detrimento de otras estrellas que no es que brillen, es que ni titilan, sobre todo, porque no se han enterado (y aquí son culpables en toda regla) de que “el buen paño en el arca ya no se vende solo” y hay que salir al mercado a combatir y a ponerse en valor, porque sólo así, la patulea coronada por las masas ignorantes perderá su tronío, dejando paso a la profesionalidad auténtica.

Al hilo de las hermandades que peregrinan por salas y fogones, de entre todos los romeros, ¡aviso a los aspirantes! y es que sólo uno será el elegido por el divino, de tal manera que a modo de presidente del club de fans de cualquier triunfito, el testador y el heredero, ambos se implicarán en la carrera de la sucesión, que ojo, será muy larga, porque las deidades sectoriales se resisten como titanes a pasar página y se agarran a la puntilla, al lito o al tastevin (según toque) como si no hubiera un mañana.

Si por un momento ha pensado en formar parte de esta casta de lameculos, no se preocupe por las pruebas de acceso, ya que no son ni farragosas ni complicadas; simplemente deberá aprender a decir: “amen” a todo lo que emane del gurú de turno, contestar en las redes sociales con la frase “excelente profesional y mejor persona” (aunque no lo conozca en persona) y ya si quiere pertenecer de entre la tropa a la guardia pretoriana, deberá mirar a los ojos a su icono y decirle con voz de plañidera “no se muera usted Eminencia que ya me muero yo”.

En la vida es muy importante tener ilusiones, sueños y objetivos, pero en el camino hacia ellas no debemos dejarnos engatusar por los cantos de sirena y los discursos obsoletos de estos “condestables” y conformarnos con ser uno más del pelotón a su sombra, sino que debemos, como mínimo, aspirar a brillar con luz propia, porque una de las cosas más bonitas que hay en la vida es ser uno mismo.

Porque, como profesionales, una cosa es tener puntos de referencia, seguir tal o cual corriente doctrinal o incluso varias, cambiar el rumbo si es preciso, etc., y otra muy distinta es ser un chupapollas.

Así que, el famoso “alaba en público” me lo paso por el arco del triunfo, porque los agradecimientos los doy en persona, por teléfono o como mucho “por privado”, y no duden que si tengo que emitir crítica, la emitiré por los mismos canales, como no podía ser de otra manera y ello porque el que, profesionalmente hablando, uno no le deba nada a nadie, te permite estas cositas, que al hilo de la cuestión, esta libertad de prensa, aún hay algún cofrade que tampoco se la puede permitir ya que además de aplaudir sin descanso, cometió la osadía de hipotecarse laboralmente con el patrón de turno gracias a la intermediación de su ídolo, convirtiéndose así también en prestatario condenado a palmotear sin descanso, pero en silencio, sin rechistar a la voz de su amo, no vaya a ser que a la primera de cambio “estés en la cola del paro”.

Y es que mira que a alguno le he dicho veces “no sirvas a quien sirvió ni mandes a quien mandó”, pero por lo que veo, ni puto caso…

El Filoxero.

Agitador discrecional, furtivo y marginal.

 

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