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De mayo a abril, personalidades mil.

De nombre España, de apellido Vino; la personalidad de cada bodega marca la distinción nacional de intenso sabor. Autor: Ignacio Isidoro Benítez Blanco

Concurso Enoturismo 2015 | 2015-02-22 19:40:11


La primavera brota, el verano resplandece, el otoño renueva y el invierno… el invierno entra sin llamar. Cuatro son las estaciones que pasan por la viña, cuatro son las fases del ciclo de la vid; reposo, crecimiento, maduración y nuevamente reposo, son las etapas vegetativas de las cepas determinantes de caldos de gran renombre a nivel nacional e internacional. España es, sin duda, el productor vinícola más importante del mundo donde barricas de roble francés y americano permiten la paciencia adecuada para provocar en nuestros paladares intensidad de sabor, persistencia e impresión. La vista, el olfato y el gusto son los sentidos esenciales; examinan cada vino y cada matiz aportando exclusividad a las características organolépticas percibidas.

Sabias lenguas dicen del vino de su semejanza a la mujer, y es que cierto es que cada uno esconde un tesoro que le hace especial. Los aromas pueden variar pero los vinos hacen de estos que tengan personalidad. Ya puede el gusto ser dulce, salado, amargo o ácido, pero el caldo nacional es equilibrado y muchas veces armonioso. Es, pues, la manifestación pública más popular: el arte de la degustación sublime que llena de interés y expectación cada paladar.

Varias son las Denominaciones de Origen que acogen a más de doscientas bodegas registradas a nivel nacional: de norte a sur y de este a oeste, no hay rincón en esta nación que no alberge personalidad y distinción. El apellido de España es vino; tradicional, pasional, sencillo y persistente en el tiempo, ese es el carácter con que nos deleita el pasado en tiempos presentes con visión de futuro, desde la raíz a las hojas de cada cepa que desde miles de años deleitan los sentidos de nuestras gentes. El consumo se dispara y las copas bailan al compás de los taninos de los tintos, de las chispas de los blancos y de las burbujas de los espumosos.

Uva madura, vino amargo; agracejo… vino ácido. Vino joven, de cosecha, crianza, reserva o gran reserva. Cuanto más adolescente más enérgico, cuanto más añejo más redondo y armonioso. Lo mismo le pasa a los dulces: fino, manzanilla, oloroso, amontillado, cremoso, palo cortado y Pedro Jiménez; desde los más jóvenes a los más viejos, el tiempo apenas pasa, la esencia del dulce se multiplica en su máxima expresión. España es limpidez, es... intensidad de color y finura. Del más acerado al color teja, del olor floral al animal; ningún caldo nacional está fuera del espectro olfativo y visual. La percepción en boca mejor no hablemos, porque antes de recitar, mejor callar y disfrutar.

Las variedades de uva configuran nuestros campos como un jardín de estilo italiano. Heterogéneos entre sí, homogéneos por sí solos; del airén al xarel-lo, cada cual tiene una hoja que le caracteriza haciendo de la viña un espectáculo natural donde la consonancia ambiental y el silbar del viento rebotan fusionándose entre sí. Orografía y climatología son los causantes del resultado: una misma uva diferentes percepciones. Nobleza española y excelencia, la “reina de los viñedos”, la tempranillo, pues, es característica por la infinidad de coupage que ofrece con cualquier otra variedad: maridajes por doquier después del vino romper.

Experiencias o vivencias las mismas son, es más, el lugar más tradicional alberga desde el parral al hospedaje más actual. La autenticidad y el cariño de antaño se transmite en sus muros, pues labranzas, cortijos, alquerías, fincas y masías llegan a nuestro interior desde la viña hasta la manta. De la vendimia a la vinificación, pasando por viñedos experimentales, la esencia del vino está presente con ánimos de avance, desarrollo e investigación, donde disfrutar de una jornada en el campo se convierte en una enseñanza constante. Cada bodega tiene su carácter, que con el pasar de los meses… las inclemencias temporales asombran a bodegueros, enólogos y visitantes. Identidad y forma de ser, personalidades mil de mayo a abril.

Fotografía ilustrativa: Viñedo en Tarazona de la Mancha, Albacete.

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