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¿De qué recursos de promoción y apoyo debe nutrirse el enoturismo?.

El turismo y el turista son dos factores clave que determinarán claramente la demanda y la oferta del producto enoturístico. Encontrar los canales de apoyo y la promoción adecuada son esenciales para el desarrollo del sector.

Enoturismo | 2015-12-11 11:50:02


El turista como elemento clave del negocio turístico debe estar en el punto de mira de cualquier medida o desarrollo en el lado de la oferta enoturística: ¿Qué busca el turista del vino? ¿Qué le puede ofrecer el destino? Y ¿Cómo?

Un producto turístico se puede definir como un conjunto de prestaciones y elementos tangibles e intangibles -que incluyen recursos y atractivos, equipamientos e infraestructuras, servicios, actividades recreativas, imágenes y valores simbólicos- que ofrecen unos beneficios capaces de atraer a grupos determinados de consumidores, porque satisfacen sus motivaciones y expectativas relacionadas con el tiempo libre. Desde este punto de vista, el producto turístico supone la integración de diversos componentes de la oferta, controlados por diferentes organismos de la administración pública y por una variedad de operadores privados, ninguno de los cuales ejerce un control efectivo sobre el resultado final.

La autenticidad del territorio y de la experiencia enoturística son factores muy valorados por el enoturista experimentado. Frente al turismo de masas producido en cadena y dirigido a un público escasamente diferenciado y con bajos niveles de exigencia, en el modelo de desarrollo enoturístico que se propone prima un modo de producción artesanal y a pequeña escala, buscando al máximo la autenticidad de la experiencia enoturística, dirigiéndose a un público individualizado y muy exigente.

Este modelo se adapta en la mayoría de los casos perfectamente a la realidad socio-económica de los territorios vitivinícolas y a la estructura de sus sectores productivos.

El folclore, la historia y las tradiciones redondean esa vivencia cultural del enoturista. Es obligatorio preservar este patrimonio del destino, potenciarlo y ponerlo en valor como atractivo turístico. La gastronomía local ciertamente también forma parte del patrimonio de un destino enoturístico y merece una especial atención dada su excelente complementariedad con el elemento vino.

En un mercado tan dinámico y cambiante como el enoturístico, el proceso ha de ser iterativo ya que la ventaja competitiva no es estática. Los destinos enoturísticos deben estar en permanente renovación adaptándose y anticipándose a los cambios del mercado y del sector que se ven acelerados por las revoluciones tecnológicas. Así es un hecho notorio que la forma de promocionar las actividades de enoturismo ha de ser vía internet.

Las Bodegas dentro de sus departamentos operativos, están creando Departamentos de enoturismo, para lograr que esta actividad económica y empresarial del Turismo del vino funcione de manera autónoma, y paralela a la de producción y comercialización de vino. Internet se convierte en un nicho de ventas por explotar para el sector bodeguero. Con un gran potencial, en torno al 20% de crecimiento anual, según datos de la OEMV, que convierten a este canal en el principal reto inmediato de las bodegas españolas.

Es cierto que mantener una página web y establecer una estratégica de comunicación on line es algo costoso. Pero existen soluciones prácticas y económicas como la web Catadelvino.com que pone al servicio de bodegas y vinotecas una herramienta de marketing y comunicación única en el sector. Las bodegas acceden a través de la web a una plataforma privada donde anunciar sus catas de vino y actividades de enoturismo, con reserva directa por parte del cliente, así como tienda on line y promoción en redes sociales, sin necesidad de contar con web propia.

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