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Descubre como enoturista los vinos de la tierra los Palacios.

La zona de producción se localiza en el cuadrante suroccidental de la provincia de Sevilla, en la comarca del Bajo Guadalquivir.

Cultura del Vino | 2016-08-18 17:06:49


La delimitación del área geográfica de la zona Vitícola Los Palacios comprende superficies incluidas en los términos municipales  de Los Palacios y Villafranca, Utrera, Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra.

La vitivinicultura, es una actividad económica de muy larga tradición en Los Palacios y  Villafranca. Todo parece indicar que la vid comenzó a cultivarse en la zona que hoy día  ocupa su término municipal en época protohistórica, dada su situación geográfica al  borde de las marismas del Bajo Guadalquivir. Se disponen de datos de que ya por el  siglo XV, había una superficie destinada a viñedo en la entonces localidad de  Villafranca, no así en la de Los Palacios, independientes hasta 1836, en que se unieron  voluntariamente en una sola población.

Hay que considerar que a partir del siglo XV la producción de vino aumentó de forma  muy considerable en toda España y, particularmente en Andalucía, debido a la llamada  demanda americana. Aunque el verdadero auge de la viticultura en el Guadalquivir hay  - 4 -  que buscarlo en el incremento de la demanda interna y en el desarrollo de las  exportaciones de nuestros vinos al gran mercado Británico a partir del siglo XVIII.

A mediados del siglo XVIII la superficie de viñedo en Villafranca era de 1.410  aranzadas, ( 627 Ha.) según se anota en el llamado catastro del marqués de la Ensenada,  que es un instrumento fiscal que se llevó a cabo en toda España con objeto de conocer  la realidad económica y social del país y dotar de mayor eficacia a la Hacienda Pública.

Los tipos de vinos que acoge esta certificación de calidad son blancos, con una graduación volumétrica natural mínima de 10,5.º Las variedades autorizadas son: Airen, Chardonnay, Colombard y Sauvignon Blanc.

En su proceso de elaboración, Los vinos son separados de las lías como máximo a los tres meses siguientes del final de la fermentación. Con esta práctica evitaremos que las lías puedan transmitir olores y sabores no deseables al nuevo vino durante los meses siguientes.

El vino separado de las lías, es “cabeceado”, mezclando las distintas partidas para  conseguir la uniformidad de toda la cosecha. Seguidamente son almacenados en  depósitos de acero inoxidable, donde permanecerán hasta el momento de ser  clarificado, filtrado y estabilizado.

Sus características organolépticas se definen en un color amarillo pajizo, con notas afrutadas, suave y aterciopelado al paladar.

 

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