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El arte de la arquitectura al servicio del vino.

Arquitectura y vino mantienen una idílica relación cuyo origen se remonta a tiempos pasados, pero que en la actualidad ha resurgido con más fuerza que nunca.

Cultura del Vino | 2015-09-17 11:03:51


La elaboración del vino es un arte con siglos de historia, aprendizaje y evolución, sustentado en la tradición pero que mira al futuro. El proceso de elaboración de los vinos precisa de un entorno específico con condiciones idóneas de luz temperatura y humedad que garanticen el buen desarrollo del vino.

Estas necesidades específicas han generado históricamente una arquitectura propia y singular. Una arquitectura centrada en el objetivo de crear las condiciones idóneas para la crianza y el envejecimiento del vino. Estas construcciones se han integrado en el paisaje y forman parte de nuestra cultura en el sentido más amplio tanto por lo que contienen, uno de los productos de mayor calidad e identidad de nuestra cultura, como por el continente, edificaciones que han acabado formando parte de nuestro bagaje arquitectónico.

El vino es parte de nuestra identidad cultura y en la actualidad supone uno de nuestros productos más conocidos internacionalmente, con un marchamo de calidad y tradición que ha convertido a los caldos españoles en referencia mundial. Nuestras bodegas en la actualidad son conocidas también por la arquitectura espectacular que alberga la elaboración de sus fantásticos vinos. Los mejores arquitectos nacionales e internacionales han renovado las instalaciones bodegueras de más renombre con proyectos de increíble belleza. Estas bodegas son reclamo turístico y se han convertido en visita cultural obligada. La elaboración de un buen vino es una obra de arte que precisa de unas condiciones especiales. Las bodegas de toda España se han afanado en los últimos años en conseguir una mejora en sus instalaciones dotándolas de un valor arquitectónico añadido.

En España existen ejemplos de proyectos de bodegas que son arquitectura de vanguardia en mayúsculas. Las instalaciones de Bodegas Baigorri, ubicadas en Samaniego, Rioja alavesa, son un ejemplo fantástico de cómo la arquitectura se pone al servicio de la elaboración de los vinos, estudiando la forma de producción y adaptándola a las necesidades del proceso vinícola. El proyecto, realizado por el arquitecto Iñaki Aspiazu Iza en estrecha colaboración con el promotor Jesús Baigorri, muestra un gran esmero en adaptar el espacio arquitectónico a un modo muy natural de elaborar los caldos.

Además de un cuidado extremo para que el espacio arquitectónico facilite la obtención de los mejores vinos, el proyecto de Aspiazu también ha tenido como prioridad el cuidado y respeto del entorno paisajístico. La arquitectura se adapta a la orografía existente.

Sin salir de Rioja Alavesa, en Laguardia, encontramos la bodega de Ysios. Para su construcción, el famoso arquitecto Santiago Calatrava proyectó una finca longitudinal que, desde una visión cenital, representa la forma de una copa de vino. Su diseño vanguardista, perfectamente integrado en el paisaje de la zona, se ha convertido en la actualidad en todo un símbolo arquitectónico de la vitivinicultura riojana.

En Ribera del Duero también existen bodegas de marcado estilo vanguardista. Una de ellas es Bodegas Portia, diseñada por el prestigioso arquitecto Norman Foster. Sus 12.500 metros cuadrados, repartidos en tres plantas, forman una estrella de hormigón, acero, roble y vidrio. No obstante, su mayor éxito reside en la alta funcionalidad de sus distintas áreas, que consiguen el máximo aprovechamiento de su entorno orográfico.

Entre otros ejemplos están las Bodegas Marqués de Riscal (Frank Ghery), las Bodegas Chivite (Rafael Moneo), las Bodegas Enate y Álvaro Palacios (Jesús Manzanares). Estas construcciones al servicio de los mejores caldos son un patrimonio más de la rica cultura del vino.

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