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El CSIC desarrolla la nariz electrónica.

El examen olfativo sirve para descifrar el bagaje aromático de un vino el cual depende de muchos factores como las variedades de uva utilizadas, el momento de la vendimia, la vinificación, el terreno, clima y edad de la cepa. El CSIC da un paso hacia la tecnología.

La vid, el vino y el CSIC | 2015-12-28 10:15:23


Los catadores, después de realizar un análisis visual del vino, proceden a analizarlo desde el punto de vista olfativo.

Los compuestos volátiles, es decir, gaseosos a temperatura ambiente, estimulan los receptores de nuestra nariz. Es lo que se denomina fase olfativa de la cata. Como aplicación de la física a la enología, científicos del CSIC han desarrollado una nariz electrónica.

Con este aparato portátil e inalámbrico y de fácil funcionamiento, se analizan los aromas del vino con más rapidez -medidas en tiempo real y “on line”- y objetividad que en la cata tradicional. La nariz electrónica, consiste en un conjunto de sensores de gases con diferente sensibilidad, una unidad de recolección de señales (normalmente eléctricas), y un software de reconocimiento de patrones.

Permite diferenciar vinos elaborados con distintas variedades de uva, determinar la concentración mínima (valor umbral) para percibir los compuestos aromáticos del vino, o identificar tiempos de envejecimiento en barrica. También sirve para discriminar defectos en los vinos o para poder detectar adulteraciones y evitar fraudes.

Más información: Dra. Carmen Horrillo Güemes. Grupo GRIDSEN (carmen.horrillo.guemes@csic.es). Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información Leonardo Torres Quevedo).

Publicación del la exposición: La Vid, El Vino y El CSIC. Comisarios de la exposición: Mª Carmen Martínez y Alfonso Carrascosa.

 

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