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El cuerpo y el equilibrio del vino…¿cómo se determina?.

El cuerpo es el conjunto de sensaciones táctiles que el vino produce en el paladar, debido, sobre todo, a su astringencia, a su graduación alcohólica y a la consistencia del líquido.

Cata de Vino | 2015-04-22 11:54:43


El cuerpo del vino es uno de los parámetros que se tiene en cuenta a la hora de puntuar un vino y se valora en las catas de vino. No es lo mismo el cuerpo de un vino joven que el cuerpo que presenta un vino de crianza. Te explicamos algunas pautas.

El cuerpo por lo tanto, haría referencia a la "consistencia", a la "densidad" del vino, por llamarlo de alguna manera. Un vino será mejor valorado cuanto más cuerpo tenga. No obstante puede ocurrir que un vino tenga mucho cuerpo pero que sea a la vez desequilibrado (por ser, por ejemplo, muy astringente).

La complejidad de definir y evaluar el equilibrio es manifiesta. Ello es debido a que el equilibrio está determinado por varios factores. Algunos equipos de trabajo o grupos de expertos catadores se acercan a tener una definición consensuada.. El equilibrio puede ser la situación en la que el dulzor del vino compensa el conjunto formado por la acidez, la astringencia y el amargor.

Asociado al concepto de equilibrio está el concepto de arista. Una arista sería la intensidad inadecuada de alguna de las sensaciones  citadas, bien por exceso o bien por defecto. Lo habitual es que las aristas lo sean por exceso de alguna de las sensaciones citadas, pero puede ocurrir que el vino no presente una intensidad suficiente de alguna de las sensaciones indicadas, siendo la falta de acidez la más frecuente.

Para la evaluación del equilibrio-cuerpo se determina en primer lugar si el vino presenta alguna arista. Si no presenta ninguna arista el vino estará equilibrado, y la puntuación oscilará entre el 7 y el 4 en la escala, en función de que presente más o menos cuerpo. Si el vino presenta alguna o varias aristas la puntuación puede ir desde 4 hasta 1, en función de la gravedad de las aristas (que el vino esté menos o más desequilibrado) y del cuerpo que presente el vino.

Debiendo responder a un patrón similar, los criterios, metodología y escala a utilizar van a ser los mismos para vinos tintos jóvenes que para tintos con crianza en barrica. A pesar de ello, como ya se ha comentado, la crianza va a "limar" las aristas que pueda tener el vino, por lo que se presupone que estos vinos van a estar mejor "conjuntados". Por ello, en el caso de los vinos con crianza se será algo menos permisivo que para los vinos jóvenes. A la inversa, con los vinos jóvenes se concederá un margen ligeramente mayor antes de considerar que el vino presenta alguna arista. Por ejemplo, un grado de astringencia que constituiría una ligera arista para un vino con crianza tal vez no tiene porqué serlo para un vino joven. O un grado de astringencia que sería considerado una arista grave para un vino con crianza, tal vez pueda ser considerado una ligera arista en el caso de un vino joven.

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