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El cuidado del vino base para hacer un buen vino espumoso.

El proceso de elaboración de espumosos se inicia con un vino base al que se le añade el licor de tiraje y que consiste en una mezcla de azúcar con levaduras llenándose las botellas.

Producción de Vino | 2016-08-24 13:52:49


Esta se trasladan a las cavas, normalmente locales subterráneos de temperatura y humedad uniformes. El vino permanecerá fermentando en las cavas durante unos nueve meses como mínimo con las botellas en posición horizontal.

Con frecuencia, el vino base suele elaborarse con vino blanco seco o con rosado o incluso vino tinto.

Para una toma de espuma satisfactoria, deben darse ciertas condiciones:

pH > 2,9

SO2 libre < 15 mg/l

temperatura > 10°C.

El contenido inicial en CO2 del vino puede asimismo perturbar en mayor o menor medida la toma de espuma.

Se puede someter el vino a una fermentación maloláctica para reducir su acidez y estabilizarlo en lo que se refiere a las contaminaciones microbiológicas.

No obstante, esta etapa no es obligatoria y, en caso de ausencia de fermentación maloláctica, debe someterse el vino a un proceso riguroso en la bodega y a un filtrado de primera calidad para garantizar que no se produzca el inicio espontáneo de esta fermentación tras el embotellado.

En el caso de tratarse de vinos potencialmente inestables, debe llevarse a cabo un encolado adecuado. Seguido de una estabilización tártrica para evitar la cristalización del bitartrato de potasio o del tartrato de calcio que puede perturbar considerablemente el degüelle futuro.

En la gran mayoría de los casos, se llevará a cabo una filtración cuidada tras la estabilización para garantizar un brillo perfecto de los vinos. Durante las operaciones de estabilización-filtración, hay que tener cuidado de minimizar las entradas de oxígeno con un carácter potencialmente invasivo y, en ocasiones, negativo.

 

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