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El cultivo de la vid en Montsant. Una historia de siglos.

El conjunto de elaboradores del Montsant -empresas y cooperativas agrícolastienen como rasgo común haber sido testigos de la tradición vinícola de la zona y haberla adaptado con sabiduría a los procesos y exigencias actuales.

Cultura del Vino | 2017-05-17 10:02:13


La viña es uno de los cultivos más antiguos del mundo. Hablar de las viñas es hablar de la historia de los hombres. La viticultura estudia las viñas en todos sus aspectos. La parcela y el clima anual (añada) marcarán que cada año sea diferente. En esta denominación, estos aspectos tienen vital importancia debido a su orografía.

Después de la vinificación, los vinos nos evocarán nuestra estancia en la DOP Montsant; recordarán los veranos calurosos y sus noches frescas que invitan a pasear.

Los romanos desarrollaron el cultivo de la viña; pero no fue hasta los monjes cartujanos, en el siglo XI, cuando el cultivo queda totalmente integrado en la zona. A finales del siglo XIX, cuando la filoxera había llegado a todo el continente europeo, en Cataluña el comercio del vino y el cultivo de la viña consiguieron su máximo esplendor. Después de la plaga, el cultivo se convirtió para el consumo interno y destinado a vinos vendidos al por mayor. En aquellos momentos, a pesar del bajón del cultivo, la variedad de uva más plantada era la cariñena porque podía llegar a producir gran cantidad de uva. Poco a poco, el comercio de este tipo de vino tuvo menos salida. Es cuando aparecieron elaboradores que apostaron por una viticultura de calidad. Mediante las ayudas europeas, se arrancaron viñas demasiado productivas para plantar otros más consistentes. Son los tiempos en los que se empiezan a plantar cabernet sauvignon, merlot, syrah, etc…, variedades que ayudarán a mejorar la estructura de los vinos.

Por suerte, no todas las viñas se transforman y algunos viticultores apostaron por sus viejas viñas haciéndolas producir de una forma más racional. Esta viticultura de calidad se transforma en más vinos embotellados, vinos que reflejan este esfuerzo de querer hacer mejor las cosas.

Esta combinación entre las viñas viejas de garnacha y cariñena complementadas con las estructuras más potentes de las variedades importadas, hace que los vinos del Montsant tengan unas características especiales. Vinos que se apoyan en la profundidad de las viñas viejas y en estructuras vínicas más duraderas.

La elección de la variedad vinífera depende del microclima y el suelo que tengamos en la parcela. La forma tradicional de conducción de las viñas del Monsant es en forma de vaso (sin emparrar). Debido a que, en algunos momentos, el cultivo vitícola no ha sido el único ingreso económico de las familias de la zona es fácil encontrar cepas centenarias. Cepas que, retorcidas, han visto el paso de las diferentes generaciones. Viñas que en algún momento no han sido rentables pero ahora atesoran un valor muy apreciado por los bonos aficionados al vino.

Las plantaciones actuales son emparradas. La forma más utilizada en la DOP Montsant es en forma de doble cordón Royat. Este sistema de conducción reparte equitativamente los nutrientes por toda la planta. El emparrado permite una mejor mecanización de la producción y una mejora de la calidad de la uva producida por su mejor exposición a la luz solar, la mejor ventilación y la disminución del riesgo de enfermedades fúngicas debida al aumento de la distancia del suelo. 

 

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