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El enoturismo como agente dinamizador turístico del Territorio

El turismo está evolucionando hacia viajes más cortos en el tiempo y con una mayor frecuencia. Los viajeros optan por descubrir nuevos lugares y nuevas experiencias. El enoturismo es una de estas alternativas.

Enoturismo | 2014-11-13 12:06:49


El Cambio del turismo de sol y playa por el turismo rural y de interior, ha supuesto un gran impulso para muchas regiones.. Ello está propiciando que la oferta turística, impulsada en ocasiones por las diferentes administraciones públicas, esté creando nuevos productos turísticos para dar respuesta a los  actuales gustos del consumidor.

Así mismo, esta actividad está evolucionando hacia una nueva segmentación del propio viajero, como sería  el caso del turismo temático. Entre las tendencias que se están detectando en los últimos años, existe un interés  creciente por parte de los turistas por conocer la gastronomía en determinadas zonas, y dentro de  ésta, por todo lo relacionado con el vino.

El cultivo de la vid y del vino fue una realidad en las tierras de las D.O. hace dos mil años, como lo testimonian los numerosos restos arqueológicos de lagares, cerámicas y bodegas datadas en la época de  dominación romana. Esta cultura vitivinícola se mantuvo durante la alta Edad Media al abrigo de los  monasterios, donde los monjes eran sus principales difusores.

El enoturismo o turismo del vino ha experimentado un crecimiento espectacular en todo el mundo. Desde  hace unos años, en los que resultaba ser una modalidad turística prácticamente desconocida, hasta hoy en  día, momento en el que gran parta de las regiones vitivinícolas y denominaciones de origen están  desarrollando rutas del vino o muestran interés en la creación de las mismas, se han acometido múltiples  iniciativas para responder a una demanda creciente.

Sin lugar a dudas, el conjunto de recursos, productos y servicios, articulados en un producto enoturístico,  contribuye a generar experiencias únicas para el turista, actividad que está totalmente alineada con las  nuevas expectativas de la demanda turística que hoy en día busca experimentar vivencias, realizar  actividades memorables, mucho más que visitar un determinado destino.

Por ello, se puede asegurar que el desarrollo del enoturismo conlleva una serie de beneficios que afectan a  todos los agentes implicados:

-Para el destino, porque se convierte en un argumento de venta turística del territorio, generando un  importante desarrollo económico en la zona, contribuyendo a generar riqueza, empleo y bienestar en la  población local. También se logra una mayor puesta en valor de los recursos del destino.

-Para las bodegas, porque supone una fuente de ingresos complementaria y que ayuda, a su vez, a  vender sus vinos y posicionar su marca. Asociación de Empresarios Pro Desarrollo Turístico de Tierra Estella de Tierra Estella Pág. 5

-Para las Denominaciones de Origen, porque supone una herramienta de promoción y comercialización  de sus vinos, vinculando la marca al territorio y las experiencias vividas por el turista.

-Para la actividad turística, porque se trata de un producto desestacionalizador y de gasto turístico  medio-alto.

-Para las instituciones implicadas, porque la existencia de una entidad gestora del producto supone la  generación de una plataforma de intercambio y comunicación entre agentes públicos y privados de  todos los sectores implicados. Todas las políticas turísticas desarrolladas en el destino seguirán los parámetros de la sostenibilidad.

-Para la oportunidad de crecimiento y desarrollo general de la zona, generándose nuevas empresas y  oficios.

Además de crear un producto turístico singular, el turismo del vino y la creación de productos enoturísticos  se están convirtiendo en una pauta para el desarrollo socioeconómico de las zonas rurales vitivinícolas,  generando verdaderas alternativas económicas derivadas de la dinamización turística en torno a la cultura  del vino.

El turismo del vino presenta una completa experiencia sensorial: el visitante puede experimentar el placer  del sabor, del olor, del tacto, de la vista y del sonido. Cualquier enoturista, con independencia de sus  conocimientos de enología, aprecia el paladar de los diferentes vinos, el olor de las bodegas, a veces centenarias, o el sonido de abrir una botella de buen vino. Este producto forma parte de la historia cultural,  social, económica y ambiental de los pueblos y de sus habitantes, llegando incluso a definirse de forma más  amplia toda esta temática como “el paisaje del vino”.

Uno de los puntos fuertes a la hora de crear un producto enoturístico rentable y sostenible es conocer a  nuestro público objetivo, al que nos vamos a dirigir y tratar de fidelizar. Según el tercer informe del

Observatorio Turístico de Rutas del Vino de España de julio de 2010, recoge que la demanda del turismo del vino es muy amplia y no se circunscribe a expertos o aficionados del mundo del vino, sino que atrae a  personas de muy variada condición y edad. En este sentido, el presente análisis muestra que las visitas  ecoturísticas son una actividad que se realiza mayoritariamente en grupo, con amistades o compañeros de  trabajo (32%), aunque hay un porcentaje relevante de grupos familiares sin hijos (29%).

 

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