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El enoturismo en Canarias.

Una promesa convertida en realidad gracias a un vino, explotaciones y terrenos de cultivo con variedades de vid sin igual en ningún lugar del mundo. Autor: Alfonso Juan López Torres.

Concurso Enoturismo 2016 | 2016-03-01 10:16:59


El enoturismo o turismo del vino ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad en nuestro país sin que en Canarias, con el potencial que para desarrollarlo tiene,  haya arrancado significativamente aún.

Todo el mundo cuando viene a nuestro Archipiélago de vacaciones tiene forzosamente que comer y cenar, pero hacer que la gastronomía y el vino, como parte consustancial de la misma, sean el eje, el motivo, la causa o la razón del viaje es el gran reto. El producto en su conjunto debe ser una experiencia, y esa experiencia un recuerdo afable en la mente del viajero al regresar a su lugar de origen, ya que en las nuevas generaciones el consumo del vino se asocia a un concepto de ocio sano, cultural y de recorrer el mundo a través del descubrimiento de lo que detrás de una copa de vino hay.

Es por ello que debemos diseñar productos sencillos, accesibles e innovadores. No solamente deberemos innovar en el “qué” sino que también habrá que hacerlo en el “cómo”. El reto será hibridar para innovar, hibridar entre productos diferentes para poder ofrecer una experiencia inolvidable, con una gran calidad de servicio, con diferenciación y creativa, de tal manera que explotemos los recursos naturales que en nuestras islas tenemos, ese hecho diferencial que nos hace únicos como destino, como únicos son nuestros vinos y que se basan en la valorización de nuestra cultura, los procesos, nuestros recursos patrimoniales y las infraestructuras asociadas a la viticultura y a la enología.

El enoturismo en Canarias permitiría por un lado revalorizar nuestro territorio recuperando, conservando y promocionando nuestro patrimonio, y por otro ser un foco dinamizador empresarial, social y de desarrollo local. Es evidente que si seguimos siempre haciendo lo mismo y de la misma manera solamente conseguiremos idénticos resultados, pero la diversidad asusta.

El sector vitivinícola canario, el turístico y las administraciones implicadas deben iniciar sin dilación procesos exploratorios orientados a la innovación de este modelo turístico, transformándolo y adaptándolo a nuestra realidad, adaptando nuestros territorios al mismo y  desarrollándolo mediante experiencias de base artística y cultural que los complementen, de tal manera que hagan evolucionar por inercia a todo el sector. Es decir, innovar en los modos de innovar.

El turismo del vino en Canarias debe tener una conciencia medio ambiental. Al estar nuestra población muy concienciada socialmente en este aspecto; debe fomentar la localización geográfica de nuestros vinos como valor seguro de diferenciación; debe contribuir a abrir líneas novedosas de investigación en viticultura, enología, imagen y marcas; debe hacer campañas conjuntas  tendentes a la promoción interna y externa y asegurar la estabilidad de los mercados, garantizando sistemas que permitan precios dignos de la uva para que no se tengan que vender los vinos canarios a precios indignos. Se debe fomentar el asociacionismo del sector, realizando campañas de promoción conjuntas y estrategias comerciales unificadas en su concepto. 

Por último, y lo más significativo e importante es que el Vino Canario debe ser una seña de identidad de nuestro pueblo y una bandera de la canariedad. Debemos los canarios sentir el orgullo de nuestros vinos, promocionándolos de ésta y de cualquier otra manera sin pudor ni vergüenza allá donde estemos,  siendo conscientes y estando orgullosos de la alta calidad y prestigio nacional e internacional de los mismos, demostrado por el hecho y la realidad que donde van, triunfan.

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