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El enoturismo por el buen sendero.

La Autora del artículo, Laura Masramom, nos incita a visitar sitios de interés enoturístico muy recomendables para winelovers en la Ruta del vino Enoturisme Penedès, la Ruta del vino Turisme Priorat y la Ruta del vino DO Empordà. Autor: Laura Masramon.

Concurso Enoturismo 2015 | 2015-03-25 12:47:05


Fotografía:  El birding en la bodega Segura Viudas, Torrelavit.

Cada vez se consume más vino local en España, esta tendencia ha hecho renacer la creatividad en cada una de las rutas vinícolas catalanas. La cultura del vino vuelve a su cuna y abraza el Mediterráneo. Rebrotan las viñas de garnacha, de cariñena, de monastrel, de trepat, de xarel•lo y de macabeo. A la vez que aumenta el consumo interno, se consolida la semilla de lo ancestral, mejora la oferta enoturística y aparecen experiencias que atraen a los viajeros más curiosos.

En una reconocida bodega del Penedés han creado la experiencia del birding siguiendo los valores de su marca, que son la ecología y la humanización de los viñedos. Esta actividad atrae a los amantes de la naturaleza, también a los pequeños ecologistas de casa, y los une al mundo del vino a través del respeto, la ilusión y el conocimiento. Este proyecto enoturístico llevado a cabo por la bodega Segura Viudas será presentado en una ponencia ante un quórum de profesionales del vino en el seminario de la Vívid enoConference 2015 que tendrá lugar este mes de abril en Calonge-Sant Antoni, Girona. La exposición de esta idea seguro que abrirá las mentes de los asistentes haciéndoles ver que para triunfar en el enoturismo no hacen falta grandes parques temáticos, pues estamos ya en la cuna del vino a nivel mundial. Lo que sí se requiere si se va en busca el éxito es la observación de lo natural, el crear actividades alrededor de lo ya existente, mostrando respeto y sabiduría.

Y seguimos nuestra ruta vinícola catalana hacia el sur y llegamos al Priorat, una comarca con nombre de vino. Aquellos que se le acercan seducidos por la fuerza de su marca y por la concentración de sabores de sus taninos buscan un refugio donde descansar sus sentidos cerca de los admirados pagos de viñedos.  Y todos ellos acaban entrando, tarde o temprano, en el acogedor Hostal-Sport de Falset, un alojamiento que ha adaptado sus servicios a los deseos y requerimientos de estos enoturistas enamorados. Marta Domènech, la cuarta generación de propietarios, ha entendido cual era su cometido y ha hecho de la satisfacción de sus clientes apasionados, su misión. Este sitio, ahora ya convertido en un hotel de lujo, es todo un sueño para los winelovers locos por catar Priorat y por sentirse uno más entre los bodegueros y viticultores de la comarca.

Y es que para conocer bien una región de vino, aparte de un regazo, debemos degustar la gastronomía local en algún restaurante que realce sus vinos locales. Nos trasladamos al otro extremo de Catalunya, a la punta nordeste de la península, en el Empordà, el primer sitio donde se establecieron las colonias griegas para, entre otras cosas, comerciar con vino. Cadaqués, una de los pueblos con más carácter propio, emplazado en el árido y protegido Parque Natural del Cabo de Creus, alberga uno de estos restaurantes imprescindibles: el Compartir. Entre paredes de yeso y mesas de color azul marino este restaurante nos brinda la posibilidad de explorar la extensa gama de vinos de la Ruta del vino DO Empordà con platos de exquisita sencillez basados en la materia prima de proximidad: el pescado, la fruta y otros manjares. Regentado por tres chefs que consolidaron su carrera en el que fue durante mucho tiempo el mejor restaurante del mundo, situado también en el Cabo de Creus en el municipio de Roses: el Bulli.

Para poder encontrar todos estos lugares mágicos no debería hacer falta leer este artículo, o comprar una guía de enoturismo. Debería bastar con acercarnos a una de las muchas oficinas de turismo que hay repartidas por todo el territorio, y entrar a preguntar por la oferta disponible para winelovers. Éste es el caso de algunas oficinas de turismo, pero cabe reconocer que no de todas.

Seguimos en el Empordà, y es que si estáis por esta zona, sobretodo durante las estaciones de primavera y verano, debéis entrar a visitar la Oficina de turismo de Llançà. Sin ir más lejos el próximo domingo 19 de abril, en el marco del Festival Vívid, tendrá lugar una cata de vinos del Empordà en una idílica playa de la Costa Brava, en Llançà. La playa de la Farella es todo un mirador costero, protegido de la tramuntana por las peñas bravas que se adentran en la costa, y allí, encima de una terraza rodeada de pinedas y caminos de ronda vírgenes, allí, voy a dar una cata de vinos con el mar de fondo. Un emplazamiento único, un lujo de espacio público vestido de blanco para la ocasión donde, como sumiller especializada en los vinos del Empordà, podré presentar añadas nuevas de bodegas comprometidas y de variedades mediterráneas. Y será gracias a la visión magnánima de los responsables de turismo de Llançà que, aún no teniendo ninguna bodega en su municipio, entienden que los turistas vienen a visitar toda la región, y no sólo su pueblo y su plaza mayor. Esta visión deberían tener todas las oficinas de turismo que forman parte de una ruta vinícola, y así poner sus recursos paisajísticos y económicos a disposición de la promoción de los vinos, para el goce de los visitantes y veraneantes.

Estos son algunos de los ejemplos que sostienen mi percepción de mejora de las rutas del vino que hay en Cataluña, una comunidad con doce denominaciones de origen. Así que no dejen de recorrer el Mediterráneo y de mirar bajo las piedras, que aún viejas protegen sus tesoros como son el vino y el aceite. Estos zumos de riqueza y de placer que recogen los beneficios del Sol y los mantienen vivos para los viajeros que osan catarlos.

 

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