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El enoturismo y las ventajas del trato directo de las bodegas con el consumidor final.

Generar experiencias diferenciadas y crear un vínculo directo es dar a los clientes actuales razones válidas para elegir comprar el vino de una determinada bodega en los puntos de venta tradicionales.

Enoturismo | 2015-12-09 14:25:28


Vivimos en la era de la experimentación de emociones y conocimientos, donde los consumidores de viajes y enoturismo buscamos experiencias auténticas, enmarcadas en un contexto temático atractivo. Vivencias que dentro de la seguridad y control necesarios dejen espacio a la libertad, la espontaneidad y la expresión personal, para vivir situaciones únicas que nos lleven a experimentar emociones inolvidables.

La comunicación está cambiando con los clientes. El contacto es más directo y ha cambiado los canales de promoción. Supongamos que un viajero está haciendo una ruta por Lerma y ese mismo día para en una de las bodegas de la zona a comprar vino y a charlar un rato con el bodeguero sobre la elaboración de sus vinos. En este sentido es importante considerar el aumento del uso de las nuevas tecnologías de la comunicación digital que la mayoría de personas hacemos. Instagram, Facebook o Twitter son algunas de las herramientas más frecuentes de comunicación que nosotros y nuestros clientes usamos para compartir algún tipo de información antes, durante y posteriormente al viaje. De forma generalizada, las usamos para revivir, compartir y recomendar los momentos más especiales. Es seguro que la buena experiencia en la bodega recorrerá las redes sociales del cliente, resultando así una herramienta de promoción única. El llamado boca a boca pero con un recorrido sin precedentes.

El trato directo con el cliente interesa a las bodegas. No hace falta tener todo un despliegue de servicios para acoger al enoturista. La experiencia de ser bien atendido y dar un paseo por los viñedos o catar alguno de los vinos es lo bastante interesante como para que la bodega sepa aprovechar la oportunidad.

El negocio está cambiando y quizás habría que abrirse campo en la forma tradicional de venta en la que las bodegas solo ven la canal de los distribuidores como única salida a sus vinos.

Internet, redes sociales y trato directo con el cliente se abren camino para renovar el sector y sacar provecho de los paisajes y la cultura, así como del turismo de interior.

Así, el objetivo, a niveles de comercialización de las experiencias enoturísticas, no es solo lograr un gran número de clientes reales, sino, mediante la repetición y la recomendación, obtener un mayor volumen de mercado, es decir, aumentar la cantidad de actividad que genera nuestro mercado real.

Para bodegas es interesante analizar cómo llega el consumidor final a conocer los establecimientos y elige qué vinos comprar en los puntos de venta tradicionales.

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