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El examen organoléptico o análisis sensorial sensorial del Vino: La Cata del Vino.

La Cata (llamada también - coloquialmente pero no acertadamente - examen organoléptico o análisis sensorial) es el procedimiento para apreciar las cualidades de un vino mediante los sentidos de la vista, el olfato, el gusto y el tacto bucal. Catar (o degustar) es someter un vino a nuestros sentidos para intentar conocerle y determinar sus características, y finalmente apreciarlo.

Cata de Vino | 2014-07-23 19:08:07


Puesto que el vino está hecho para ser consumido y apreciado, es lógicamente la cata lo que permite formular el juicio más autorizado sobre su calidad. Un análisis químico, por muy detallado que sea, no es suficiente. Podrá aclarar y apoyar la cata, pero no sustituirla.

Cuando se intenta describir y explicar el sabor y el olor de un vino, la primera idea que acude a la mente es la complejidad y diversidad. Los últimos avances analíticos registran ya más de 300 componentes diferentes y un estudio profundo basado en métodos mas afinados, vislumbra todavía mucho más. Y para complicar más aún las cosas, hemos de reconocer que los componentes más importantes cualitativamente, es decir los que condicionan el sabor y el olor, son los menos conocidos.
Podemos afirmar que el vino, en lo que a sabor se refiere, es el más variado de los productos que el hombre consume. Además la influencia de los climas, la composición de los suelos, la variedad de las cepas, los distintos estados de maduración de la uva y las técnicas de vinificación y conservación han dado lugar a una interminable gama de vinos diversos.
Pero es precisamente esta variedad la que hace tan sugestivo el perfeccionar cada día más la técnica y el conocimiento de los buenos vinos, donde nunca se dejan de descubrir sabores y aromas nuevos, delicados, equilibrados, perfectos. Un sistema que simplifica y reduce el camino que conduce al dominio de la apreciación inmediata de un buen vino es aprender a conocer los defectos, los fallos en el color, sabor y olor que todo buen vino no debe presentar. Esto elimina de entrada gran cantidad de vinos y nos permite distinguir sin titubeos y escoger para nuestro consumo particular unas pocas marcas, procedencias y añadas, de entre la inmensa jungla de productos que invaden el mercado.

Tipos de Cata:

Los profesionales pueden catar para conocer la procedencia geográfica de un vino, la variedad de su cepa, su añada, etc.
Se puede catar para tratar de intuir la evolución futura de un vino y decidir si  puede llegar o no, a una gran calidad, lo cual es de suma importancia para una bodega. Pero la cata, lo que al consumidor privado se refiere, sirve en primer lugar para aprender a localizar y apreciar las cualidades de un gran vino, con el exclusivo propósito de su deleite. En segunda lugar sirve para saber comprobar la calidad del producto que ha adquirido, identificar  su zona de elaboración, la variedad de la uva y sobre todo la relación calidad-precio.

Condiciones del catador, horario, entrenamiento

A la hora de catar un vino debemos de tener en cuenta una serie de condiciones, se debe estar descansado, relajado, sin prisas, tener conocimiento de lo que se va a realizar, y con la experiencia, hacernos un pequeño esquema mental de lo que debemos encontrar en el vino que vamos a catar, siempre y cuando conozcamos algo de él (su procedencia, variedad, forma de elaboración, crianza si la tiene etc.) Las catas ciegas son muy instructivas, pero a la vez peligrosas, podemos llevarnos muchas sorpresas, aunque también, las etiquetas nos predisponen muchas veces.

La mejor hora para catar es antes de las comidas, es decir a media mañana y a media tarde. Esto se debe a que las papilas gustativas y la mucosa olfativa están mucho más dispuestas, activas y sensibles, pero no debemos de hacerlo con el estomago completamente vacío, el vino puede parecernos mucho mas pesado de lo que es, si es así deberemos de comer alguna cosa antes, no demasiado fuerte, podemos enmascarar sabores y aromas del vino.

Pero sobre todo el verdadero secreto para llegar a ser un buen catador es el entrenamiento, hay que probar constantemente todo lo que se ponga a nuestro alcance, cuanto más mejor, tanto bueno como malo, debemos ir registrando en nuestra memoria sabores y aromas que poco a poco aprenderemos a compararlos y relacionarlos. Algo muy importante que no debemos olvidar y a lo que nos debemos de acostumbrar es a oler las copas vacías, antes de servir el vino, la copa puede tener algún olor extraño que altere el vino.

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