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El instrumento del catador de Vino: La copa.

La copa es el instrumento del catador y es el medio para presentar el vino a nuestro análisis sensorial. La copa es de suma importancia en la apreciación de un vino, de su forma, espesor y color dependerá la percepción de los valores de un vino.

Cata de Vino | 2014-06-25 23:32:34


Un mismo tipo de vino catado en copas diferentes parece un vino distinto. Recomendamos que hagáis la prueba...
Es por ello que la copa de vinos se ha normalizado, llegando a ser un elemento de cierta precisión.

La copa de cata normalizada AFNOR (Asociación Francesa de Normalización) reúne las mejores condiciones para la degustación de vinos finos, en color, brillo, aroma y gusto.

Se fabrica en cristal, con 26% de plomo, fundido con arena silícea a 1500º C. El modelo es soplado a boca lo cual le da forma y ligereza, apreciable por su sonoridad. El tallado o los colores modifican el aspecto visual del vino. El tallo muy corto obliga a tomar la copa por el cuerpo, lo que además de entorpecer la visualización del contenido modifica la temperatura del mismo. Los aromas de los vinos se perciben con mayor intensidad en las copas de menor diámetro en la boca que el cuerpo en el sector medio. La delgadez de las paredes mejora la aptitud táctil de los labios. El vino puede catarse en una gran variedad de copas en lo que se refiere a su forma y tamaño, pero debe de haber un mínimo exigible en cuanto al color del vidrio que debe ser transparente, incoloro, y en cuanto a su forma se deben evitar las copas de boca ancha y de cristal grueso, y que sean talladas con relieves. Siempre hay que hacer una distinción entre la copa de cata empleada por el profesional y la copa de mesa. En este caso es suficiente que sea cómoda para manejarla y agradable en el borde superior que se pone en contacto con los labios, ya que la mesa no es exactamente el lugar más propicio para realizar una cata.

Es recomendable lavar la copa con agua jabonosa, empleando un jabón inodoro y abundante agua. No secar con paño o papel, para que no se impregne de olores. Dejar escurrir boca abajo, a ser posible colgadas para que se aireen y no guardar en vitrinas o armarios cerrados. En el caso de que la copa contenga algo de agua es importante envinarla, que es enjuagarla con una pequeña cantidad del mismo vino que se va a catar. La cantidad de vino que se debe agregar a una copa para catar es 1/3 de su capacidad, ya que una menor o mayor cantidad, condiciona la apreciación del color del vino. Esta cantidad de vino es la ideal para agitarlo (de manera circular) favoreciendo un mejor desprendimiento de los aromas.

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