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El mercado del vino en México. Un sector en crecimiento.

El mercado mexicano del vino está en una fase de crecimiento en la que está experimentando profundos cambios, tanto a nivel nacional, como internacional. Informe ICEX.

Blog del Vino México | 2015-07-30 10:44:53


La oferta disponible de cara al consumidor final se  ha  incrementado a través de los  diferentes  canales  de  distribución y comercialización, con una fuerte presencia en el mercado de productos importados,  frente a una producción todavía moderada de vinos mexicanos.

Actualmente,  la  producción  de  vino  en  México  sigue siendo  muy  inferior  al  volumen  de  vino importado, aunque va ganando presencia en el mercado gracias, sobre todo, a su aceptación y consumo por parte del público joven.

Aproximadamente el 70% del vino que se consume en México procede del exterior. En 2013, a falta de conocer los datos de importación del mes de diciembre, se importaron 51,2 millones de litros, la cifra más alta de la historia (hasta ahora, el techo se había registrado en 2008, con 48 millones de litros). Del mismo modo,  si analizamos las cifras en valor, 2013 fue un año record y, por primera vez, las importaciones superaron los 200 millones de dólares. Con estos datos, el precio medio del vino importado es de 4,04 dólares por litro, un 6,5% inferior al de 2012, cuando se alcanzó el máximo histórico de 4,32 dólares por litro, tras dos años de incrementos sucesivos.

Desde el año 2000, la demanda de vino ha ido creciendo a un ritmo muy importante, lo que se ve reflejado en crecimiento de las importaciones. Así, si comparamos las importaciones correspondientes al período enero-noviembre de 2013 con el período enero-noviembre de 2012, las  importaciones  totales  de  vino en México crecieron un 21,26%  en valor y un  28,20%  en volumen. Sin embargo, a pesar de estos crecimientos, el consumo per cápita en México sigue distando mucho (0,75  litros  per  cápita,  según  los  expertos) del de países  eminentemente productores, como España (20 litros per cápita), Italia o Francia.

Por otro lado, el perfil del consumidor de vino en México ha variado. Ya no sólo está representado por hombres de mediana edad con un perfil socio-económico medio-alto y alto, sino que hay un segmento más joven y dinámico de la población, hacia el que muchas de las casas de vinos han empezado a dirigir algunas de sus etiquetas.

Cabe resaltar que en México actualmente hay un número importante de marcas (más de 4.000 etiquetas de las que más de 1.500 son españolas) para el nivel de consumo en el país: se estima que  tan  solo  dos  millones  y  medio  de  personas  consumen  vino,  de  las  cuales,  la  mitad consumirían  el  80%.  Este  hecho  provoca  una  cierta  saturación  en  el  mercado  de  cara  a  la introducción de nuevas marcas, si bien es cierto que siguen existiendo nichos de mercado para determinados vinos. El vino que más se consume es el vino tinto, que representa más de la mitad de las ventas, mientras que otros tipos, como el blanco o el espumoso se quedan en un 14 y 12 por ciento del volumen vendido, respectivamente.

España es el principal proveedor de vino a México en términos  de  valor,  con  una  cuota  de mercado del 29,2% del total de las importaciones en 2013 (hasta noviembre). Chile lidera el ranking en importaciones en términos de volumen (litros), después de que los dos últimos años España ocupara ese puesto. Mientras que en 2013 el volumen de vino importado de España  se mantuvo constante, en torno a 13 millones de  litros (12,7  hasta  noviembre),  las importaciones de Chile aumentaron un 45%, alcanzando en 2013  (hasta  noviembre)  los  16,2 millones de litros.

El vino español goza de gran prestigio, en especial las D.O. Rioja y Ribera del Duero, las más conocidas entre los consumidores. No obstante, en los últimos años ha aumentado el interés por parte de los importadores en trabajar con vinos de otras regiones españolas, lo cual ayuda a la entrada de nuevos vinos en el mercado mexicano.

La forma de entrada  en  México se  realiza de forma  tradicional,  es  decir,  a  través  de  un importador/distribuidor local  que comercializa el  vino  entre  los  puntos  de  consumo.  También existe  la posibilidad de  exportar  directamente  a  grandes  cadenas  de  autoservicio y tiendas especializadas, aunque dependerá del volumen y rotación del producto existente en sus lineales.

La facturación por la venta de vino es superior en el canal horeca que en el comercio detallista, con porcentajes del 63,6% y 36,4% respectivamente. Sin embargo, en términos de volumen la situación es opuesta: en el canal horeca tan solo se comercializa un tercio del vino total (en litros).  

En México, por su parte, el número de importadores es más reducido que en otros países más maduros, por lo que los agentes de la distribución están concentrados y especializados en varias zonas y productos.

Asimismo,  a  pesar  de  ser  los  importadores  quienes  ejercen  de  proveedores  de  vino  al  canal horeca y gran distribución, muchas grandes superficies y tiendas especializadas y gourmet cada vez  importan más directamente de las bodegas.

En conclusión, a pesar de que el consumo aún sea reducido respecto a los estándares de los países eminentemente  productores, se estima que habrá  un crecimiento constante  a  medio y largo plazo.  Además, han surgido nuevos nichos de mercado enfocados  a consumidores más jóvenes, con vinos de una relación calidad-precio accesible a sus posibilidades.

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