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El rey de la gastronomía es el vino.

El vino es el acompañante ideal para platos de todas las partes del mundo. Tiene el poder de potenciar los sabores de los alimentos y muchos de los maridajes nos hacen descubrir nuevas experiencias gastronómicas.

Maridaje del Vino | 2016-03-28 17:23:28


En el maridaje con vino se esconde el  verdadero sentido del placer de la degustación gastronómica. La combinación perfecta que permita saborear y disfrutar con los cinco sentidos tanto la bebida como la comida.

El vino es uno de los elementos más presentes en la gastronomía mundial y suele ayudar a tener experiencia gastronómica completa, ya que la combinación entre el alimento y el vino, ayuda a obtener un placer superior al que procuran los dos elementos por separado. El concepto principal tras el maridaje reside en que ciertos elementos que se encuentran en los alimentos y en el vino, como la textura y el sabor, aromas, reaccionan de manera diferente al mezclarse.

Esto es también una cuestión cultural y ancestral. Durante siglos la cocina de algunas comarcas está muy vinculada a su vino. Incluso en muchas regiones vitivinícolas, el vino ha tenido más protagonismo que los platos en la gastronomía y el menú puede elaborarse en torno a la buena combinación con los vinos. Es el caso de regiones como Burdeos o Jerez, donde en muchos restaurantes se le pide al sumiller consejo sobre que plato tomar para poder disfrutar del mejor maridaje con el vino deseado. Por ello uno de los mejores modos de acompañar ricos platos autóctonos de un mismo país o región es tomar el vino de idéntica procedencia, incluso podríamos afirmar que la cocina y el vino regionales, evolucionan indiscutiblemente hacia su propia compenetración.

En cuestión de maridajes, no existen verdades absolutas, porque todo es muy subjetivo y personal. Hay muchas combinaciones, pero deben estar bien elegidas. El vino ayuda a que una comida se pueda convertir en un juego cargado de arte, sin aparcar la elegancia que permite ir cambiando de vino según el plato que se esté degustando, para apreciar sus características, su textura, cuándo expresa sus mejores virtudes, etc. y ver qué vino es el adecuado para cada plato.

La armonía no debe ser sólo aromática. Los grandes maridajes también son táctiles, de volumen, de densidad en boca. La mayoría de maridajes son de complementariedad: quien se asemeja, se junta. Pero también puede haber maridaje de contraste. Así generalmente, las comidas y los vinos tienen características complementarias, por ejemplo, se deben elegir vinos suaves para comidas ligeras, y vinos con más cuerpo para platos copiosos, y vinos dulces para los postres. En cuanto al contraste podemos ver que en ocasiones funciona a la perfección, como tomar un dulce Sauternes para acompañar al queso Roquefort.

Así el vino es perfecto para disfrutar un sinfín de matices, de percepciones, de aromas y de gustos que encierra el mundo de la gastronomía.

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