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El territorio de la Garnacha, a los pies del Moncayo.

En 1.203 aparece la primera referencia relativa a la vid en los archivos del Monasterio de Veruela, cuyos monjes fueron los auténticos impulsores de la viticultura en Campo de Borja.

Actualidad | 2016-01-05 14:13:34


Mucho ha llovido desde entonces, pero ese afán innovador de los religiosos sigue presente en esta D.O., nacida en 1980, que ha sabido recorrer con paso decidido el camino hacia la consecución de unos objetivos, marcados por la calidad total en sus vinos y la conquista de los mercados nacionales e internacionales.

La D.O. Campo de Borja la integran 17 bodegas emplazadas en 16 municipios de esta zona, situada al noroeste de la provincia de Zaragoza, a 60 Km. de la capital aragonesa, en una región de transición entre las montañas del Sistema Ibérico y el Valle del Ebro, río que acaricia su viñedo. El mismo que pocos kilómetros antes cruza una de las zonas vitivinícolas más importantes del mundo: Rioja.

La tradición de las bodegas de esta zona es dilatada, destacando desde las del propio monasterio, a las innumerables cavas particulares existentes en todos los municipios de la zona, situadas bien en montes o cabezos cercanos al pueblo o, incluso, bajo las propias casas, costumbre que sigue conservándose hasta nuestros días. Las dificultades económicas para comercializar el vino de esta área dieron paso, a mediados del siglo XX, al cooperativismo, formándose media docena de cooperativas que hoy forman parte de Campo de Borja. En 1978 se reglamenta la D.O. con el objetivo de conseguir para esta zona un reconocimiento al esfuerzo de sus viticultores y a la calidad de sus vinos y es en 1980 cuando se concede definitivamente la D.O., aprobándose los estatutos que la reglamentan.

El macizo del Moncayo, omnipresente en toda la D.O. Campo de Borja propicia un microclima que influye notablemente en el carácter de sus vinos. Se trata de un clima continental, con influencia invernal atlántica, cuya característica más destacable es el viento del Noroeste, frío y seco y conocido con el nombre de “Cierzo”, y con influencia estival mediterránea. Por tanto, los contrastes térmicos diurnos y estacionales son pronunciados, con temperaturas extremas. Los terrenos por los que se extiende esta D.O. pertenecen al Somontano Ibérico, del que forman parte como una subcomarca estructurada alrededor del Valle del Huecha.

El relieve está compuesto por una sucesión de altiplanicies de altitudes comprendidas entre los 350 m. y los 700 m., y las precipitaciones son escasas, situándose en un promedio de 350 l/m2 en las zonas más bajas y 450 l/m2 en las más elevadas.

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