LLAMANOS 34 91 535 89 90

Evolución del uso del sacacorchos

Es probablemente uno de los elementos más importantes del Sumiller. El sacacorchos ha ido evolucionando en el tiempo, hacia una herramienta más cómoda y más cuidada. Autor: Juan José Otamendi

Consejos sobre el Vino | 2014-09-22 09:40:20


El sacacorchos se utiliza para extraer el tapón de forma perfectamente vertical, sin torsiones ni fuerzas  laterales, evitando que un corcho demasiado largo, seco o degradado se rompa o se disgregue.

Resulta especialmente importante la amplitud del tornillo o gusano del sacacorchos; a mayor amplitud mayor superficie de contacto con el corcho. Si el tornillo es fino, se corre el riesgo de pasarse de rosca con lo que se complica la extracción y se pulveriza parte del corcho.

Esta es la evolución de la herramiento más utilizada por los Sumilleres

El primer referente más concreto sobre el sacacorchos se encuentra en la Inglaterra del siglo XVII. En el siglo XVIII aparece en Inglaterra un modelo de bolsillo en el que figura la marca del fabricante BC, pero será Samuel Henshall quien patente el primer sacacorchos en Inglaterra. Era sencillo y mantenía la primitiva estructura en forma de T, con la salvedad de una especie de arandela que hacía de tope cuando la espiral había penetrado hasta el final del corcho.  

En 1802 por Edward Thomason basado en un sistema telescópico de doble acción que incorporaba algo parecido a un sombrero metálico que se acoplaba a la boca de la botella. La espiral perforaba el corcho y después lo hacía ascender. permite la extracción mediante un sencillo enroscado continuo, siempre en el mismo sentido. Destinado a reducir el esfuerzo físico, posibilita abrir la botella con suavidad. Un primer tornillo penetra en el corcho y, cuando ha llegado al tope, el segundo se acciona (mediante dos palancas (en cuyo caso se denominan de mariposa, o una rosca perpendicular) para hacer subir el tapón. Un anillo de cuero, colocado en la base del sacacorchos, protege y permite que se adapte a las diferentes bocas de botella.

Los seguros Screwpulls para la extracción del corcho con el mínimo esfuerzo. Los extremos que guardan el gusano se sitúan firmemente sobre el gollete de la botella. Luego basta con dar vueltas a la palanca del tornillo. Está calculado en teoría para que antes de perforar completamente el corcho, comience la extracción.

Los sacacorchos de pared en sus múltiples versiones son sin duda muy seguros, cómodos y los más rápidos; con dos impulsos a una palanca, uno hacia abajo y otro hacia arriba descorcha la botella y desenrosca el corcho. Su grave inconveniente radica en que, al ser fijos, no pueden desplazarse a la mesa para que los comensales presencien el descorche.

Más recientemente y con los mismos principios, se van utilizando los de doble impulso. La palanca que apoya en el borde de la botella tiene unas muescas que permiten descomponer la extracción del corcho en dos fases, con lo que se minimiza el esfuerzo y el riesgo de torsión del corcho.

También emplean los Sumilleres -algunos es el único que utilizan- el denominado sacacorchos de láminas (dos finas láminas o patillas paralelas entre sí, terminadas en punta, una más larga que otra), especial para botellas muy viejas o con corcho defectuoso que pueda romperse al atornillar el sacacorchos de hélice. Es más antiguo de lo que se cree, pues fue patentado en 1879, también en Estados Unidos.

Requiere un cierto entrenamiento pues debe introducirse primero la patilla larga entre el corcho y el cristal; luego la patilla corta por el lado opuesto, y a continuación deberá empujarse alternativamente en movimiento de vaivén, nunca las dos patillas simultáneamente por el riesgo de hundimiento del el corcho. Una vez que ambas patillas estén suficientemente introducidas, se extrae el corcho girándolo y empujándolo hacia fuera simultáneamente, en movimiento helicoidal. Si al introducir las patillas se empieza a hundir el corcho, conviene emplear primeramente el sacacorchos tradicional para sacarlo un poco.

Los cavas cuentan también con un sacacorchos específico para el supuesto de que el corcho esté inamoviblemente encajado en la botella. Consiste en una tenaza a modo de cascanueces que abraza la parte superior del corcho, la que sobresale, y que permite un pequeño giro desatascador (siempre con el dedo pulgar de la mano izquierda sobre el tapón), prosiguiendo luego la extracción como se explica más tarde.

Más excepcional resulta el uso de las tenazas para degollar los oportos vintage o las botellas muy antiguas, cortando directamente el cristal del cuello. Habrá que calentar unas tenazas especiales mediante un infiernillo que suele adquirirse conjuntamente. Luego explicaremos su funcionamiento.

Hoy, en los años 2000, la aportación de El Sacacorchos Perfecto al evolucionado mundo del vino, constituye un símbolo de la cultura enológica del siglo XXI

Como curiosidad puede citarse también el sacacorchos “ hipodérmico” , tan espectacular como poco recomendable. Posee una aguja hipodérmica que traspasa el corcho; luego se  acciona una pequeña bombona de aire comprimido que forma parte del artefacto, por lo que el. corcho salta catapultado como si de espumoso se tratase.

También como curiosidad citamos el de brocha, que data del siglo XVIII, de cuando las botellas comenzaron a lacrarse con cera de abeja de distintos colores. Antes de descorchar había que romper la cápsula con una pequeña maza incorporada. La brocha situada en el lado opuesto servía para limpiar los residuos.

 

 

    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...