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El valle cántabro del vino, Liébana.

La comarca de Liébana posee un régimen hídrico y térmico, en el periodo de maduración de la uva, idóneo para la producción de vinos de calidad, siendo así el único valle vitivinícola cántabro.

Producción de Vino | 2017-07-31 13:31:23


Cantabria se caracteriza por su clima atlántico con pluviometrías medias anuales superiores a los 1.000 mm y con temperaturas medias que oscilan entre los 12 y los 15º C debido a la influencia marítima del Cantábrico no obstante la compleja orografía de la región da lugar a la configuración de valles y comarcas bien diferenciados con un ecoclima local que va a determinar importantes particularidades medioambientales, como es el caso de Liébana.

La comarca lebaniega está enclavada en el macizo de los Picos de Europa, su orografía es una gran hoya entre murallones de piedra caliza, constituida por cuatro valles que confluyen en Potes. Dicha comarca, se sitúa al Norte dentro de la Zona Atlántica que divide la Línea Wagner de influencia climática Atlántica.

El efecto protector de las cadenas montañosas, fundamentalmente los Picos de Europa, con altitudes que superan los 1.500-2.000 metros, que dificultan el paso de los frentes atlánticos, origina que el clima de la zona presente componentes notablemente diferentes al resto de la cornisa cantábrica, con índices pluviométricos medios inferiores, sequia estival e integral térmica eficaz que alcanza los 1.567 ºC frente a los 1.347 ºC de la zona costera. Por tanto puede decirse que desde el punto de vista climático se trata de una penetración mediterránea en los dominios atlánticos.

Estas condiciones especiales en un valle cántabro hacen que las variedades de uvas expresen en los vinos diferencias analíticas y organolépticas acusadas y genuinas distintas a las expresadas en otras regiones vitícolas en las que se trabaja con las mismas variedades de uva.

Unas condiciones orográficas tan limitantes van a determinar que la elección de situación concreta de cada viñedo, con mayor o menor iluminación según las diferentes orientaciones, y la mayor o menor acción de las barreras protectoras sea decisiva para obtención de vinos con la acusada personalidad del vino de Liébana, estos factores junto con la elección de las variedades más adecuadas a las características peculiares del territorio constituyen un saber hacer específico de los viticultores lebaniegos que han sabido transmitir de generación en generación.

La maduración de la uva y la producción de los componentes implicados en el aroma y el sabor, están favorecidos y altamente condicionados por una variación alta de la temperatura entre el día y la noche.

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