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El vino como símbolo cultural y religioso en la historia.

Una de las mayores muestras de la importancia del vino en la cultura, sobre todo en la cultura mediterránea es el cómo ha llegado a formar parte de los símbolos más importantes a lo largo de la historia, sobre todo a las religiones.

Cultura del Vino | 2015-09-18 10:43:09


El vino era un producto consumido por la nobleza y relacionado con las diferentes religiones, ya que había divinidades específicas que protegían los cultivos; desde el Soma védico, el Sabazio tracio, el dios egipcio Osiris y el Amón de los libios.

En la religión griega, el dios Dionisos le entrega la planta de la vid a Ampelo quién enseña el cultivo a los hombres. Al dios del vino se le re- presenta ornado con los racimos y las hojas de la vid, y es un dios contradictorio que produce placer y dolor. Muchas veces el dios va acompañado de Sátiros, Ménades y Bacantes; y así lo veremos representado en la época clásica y hasta llegar el siglo  XVIII.

La adaptación romana del dios griego es Baco con similares virtudes. Las fiestas relacionadas con este dios estaban vinculadas con el ciclo del cultivo de la vid.

La religión clásica y las anteriores de corte politeísta sacralizaban el vino, bien por su origen o por su vinculación con el poder, en muchos casos de reyes-sacerdotes. Pero la implantación de la religión monoteísta también concede un papel muy importante al  vino.

En la Biblia se cita el vino, su cultivo, elaboración y consumo más de 150 veces. La vid en ese libro sagrado hace referencia a la Tierra Prometida, al ser un cultivo plurianual y continuado que precisa de población estable e instalada, no nómada como lo era anteriormente el pueblo de Israel. La tierra prometida, en el libro sagrado, de Canaán es pródiga en viñedos y sus frutos son de enorme tamaño, como los que se presentarán en pinturas, relieves y fiestas en toda la Europa cristiana, y que también describe Estrabón en zonas de  Armenia.

En la normativa que la Biblia da a los judíos, existen numerosas re- glas, ya que tanto el fruto como el vino son muy importantes en la alimentación y en los rituales.

El consumo de vino en las fiestas hebreas, va acompañado de bendiciones rituales al comienzo de cada comida y sobre todo en la cena del Sabat, al atardecer del viernes. Sobre una mesa cubierta con manteles limpios se coloca el pan y el vino, en recuerdo del maná y de los racimos de uva. A lo largo de la cena ritual se bebe vino en cuatro  ocasiones.

La Biblia, como libro sagrado pero también recopilación de normas, castiga el abuso del vino, aunque se dan varios casos, en la obra  reflejados.

En la zona donde tradicionalmente se atribuye la aparición del cultivo de la vid, en el siglo VII, surge posteriormente una religión que pena- liza el consumo del vino. En tiempos pasados esos pueblos eran productores y consumidores, pero a partir de la promulgación de las normas del Corán el consumo está  prohibido.

Algunos poetas y escritores árabes han alabado el vino, incluso después de la prohibición. Muchos países de religión musulmana han sido productores de vino, aunque algunos de ellos han reducido los cultivos, llegando en varios a desaparecer las plantaciones  en  los  últimos  años. Pero la viña como fruta para ser empleada en muchos platos de la cocina tradicional o para sus productos utilizarlos en la elaboración de perfumes, ha sido tradicional en los países  árabes.

En la religión cristiana el vino juega un papel muy importante, siguiendo la tradición judaica, pero intensificando su función dentro de la liturgia cristiana. La metáfora del vino como sangre de Cristo, preside el ritual de la misa, y ésta imagen va a crear representaciones artísticas de todo tipo. El empleo del pan y el vino como especies que se convertirán en el cuerpo de Cristo, son de una vinculación con el mundo mediterráneo evidente.

La viña es la imagen de la Iglesia, como planta que crece, se extiende y da frutos, y son muy abundantes las referencias a la vid y al vino en los textos sagrados cristianos.

En las representaciones artísticas la vid, sus frutos y el vino están presentes hasta nuestros días. Muchos de los retablos enclavados en zonas de viñedo en España reflejan en su decoración los frutos de la vid, y algunas veces en códices, pinturas y grabados van a aparecer motivos enológicos, que además los deberemos de tener en cuenta a la hora de inventariar el patrimonio artístico.

Podemos decir que los tres grupos religiosos monoteístas que han convivido en los países ribereños del Mediterráneo han cultivado la vid para diversos fines, siendo los cristianos y los judíos consumidores de vino en sus rituales y en la vida  cotidiana.

En el caso de la religión cristiana, el vino como el pan van a ser imprescindibles para el propio desarrollo de la religión, por lo que será preceptivo para sus clérigos el cultivo de los cereales y la plantación de viñedos, labores estas que llevarán a todas las zonas de evangelización, y que además han sido el origen de la mayor parte de las tierras productoras del vino del Nuevo  Mundo.

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