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El vino, el secreto guardado de la Sierra de Salamanca.

Los viñedos de la D.O.P. son muy viejos: el 50% de las parcelas tiene más de 80 años, muchos de ellos centenarios; el 80 % tiene más de 50 años. El vino es uno de los grandes tesoros de esta zona.

Cultura del Vino | 2017-02-07 17:20:34


Los viticultores de la zona han buscado desde hace siglos las laderas mejor orientadas que frecuentemente han coincidido con las de mayor pendiente. Esto permite una buena insolación, mejor aireación e impide la erosión.

Los viñedos de la D.O.P. son muy viejos: el 50% de las parcelas tiene más de 80 años, muchos de ellos centenarios; el 80 % tiene más de 50 años. Esta longevidad permite obtener una producción por hectárea menor y constante año tras año, asegurando la calidad de la cosecha. Además, la dificultad de mecanizar el cultivo (debido al estrecho marco de plantación tradicional) implica una buena conservación de las estructuras del suelo, garantizando la buena conservación del viñedo y calidad de la uva.

Los rendimientos máximos permitidos son extremadamente bajos si tenemos en cuenta la densidad de plantación tradicional de la zona: 4.400 plantas por hectárea. Esta densidad elevada refuerza la competencia entre cepas y da lugar a producciones de uva muy bajas. Este marco de plantación (1,5m x 1,5m) se sigue manteniendo hoy en día por la gran calidad de la uva que se obtiene.

Las variedades tintas utilizadas para vinificación son: Rufete, Tempranillo y Garnacha Tinta. Estas tres variedades están perfectamente adaptadas al terruño de la DOP, siendo los viticultores de la zona los que a lo largo de muchos siglos han elegido los mejores terrenos para cultivarlas.

La Rufete es la uva autóctona de la zona, estando perfectamente adaptada a los suelos ácidos y los factores climáticos de la zona. Los viticultores de la Sierra de Salamanca han defendido desde hace siglos el potencial vitícola y enológico de esta especial variedad.

La Tempranillo y la Garnacha Tinta de la zona tienen características organolépticas que las hacen fácilmente diferenciables de las de otras zonas debido al proceso de adaptación al territorio y la forma de cultivo.

Para vinificación en blanco se usan las variedades Moscatel de grano menudo, Viura y Palomino fino, variedades perfectamente adaptadas a la zona, con presencia en los viñedos de la Sierra desde hace siglos.

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