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El vino en la dieta de un deportista.

En un informe al congreso internacional del estudio científico del Vino, el Dr. Charles Jones llego a la siguiente conclusión:... es inexacto decir que hay que suprimir de la alimentación del deportista todo consumo de Vino.

Curiosidades | 2015-09-15 10:16:13


Las costumbres personales cuentan mucho. Si el alcohol puro es enemigo del deportista el Vino en cambio puede ser su apoyo durante un esfuerzo prolongado y duro y su reconstituyente después de este esfuerzo...

El atleta muy entrenado cuya integridad física debe de ser salvaguardada, no debe tomar ninguna bebida alcohólica, pero en el Vino encontrará la bebida ideal para el mantenimiento de la forma, el control de sí mismo y el desgaste energético.

El Vino tiene un notable valor energético algunos especialistas lo recomiendan en dosis moderadas, como integrante de la dieta de los deportistas

El Vino y el cuerpo

El Vino es una gran estimulante del apetito, del que depende la buena digestión. La acción del Vino estimula las secreciones gástricas y salivales gracias a sus esteroides, su alcohol y su buqué. Pero además, el Vino, bebido con moderación es un alimento más según explica en estas mismas páginas el Dr. Grande Covián, que produce una serie de efectos beneficiosos en distintos órganos del cuerpo humano.

En el estómago

El Vino activa y acelera la circulación gástrica necesaria para poner en funcionamiento las glándulas estomacales que segregan el nacl y el agua de los jugos gástricos.

Sus azucares y su B2 desencadenan y estimulas la secreción gástrica. Su acción tiende a mantener el PH gástrico en el estado máximamente favorable para la digestión y activa el tono muscular provocando contracciones peristálticas enérgicas y regulares, favorece la evacuación.

En el aparato respiratorio

Según el profesor Aubertin el Vino ejerce una acción esclerótica en el tejido intersticial, reacción útil para limitar las lesiones tuberculosas, mientras que al contrario, puede causar la degeneración de los parénquimas con serio daño para las defensas del organismo. En él “Journal” de Medecine de Bordeaux “ el profesor Cruchet escribió: “ Es sabido hoy que la mortalidad es infinitamente menor en casos de gripe, entre los bebedores de Vino que entre los abstemios.”

En los riñones

El Vino, sobre todo el blanco, es de poderosa acción diurética.

En los Nervios

El “alcoholismo cerebral” provocado por lesiones del sistema nervioso es el gran coco de todas las campañas contra el Vino, numerosos psiquiatras han rebatido la exageración de tales acciones a partir de la obra fundamental del Dr. Borel “ El verdadero problema del alcoholismo”. Bebido con moderación el Vino desarrolla las cualidades intelectuales y la sociabilidad.

En los músculos

Los doctores Dougnac, Auguet y Lefébre probaron que:

•           El uso de una pequeña ración de Vino proporcional a la duración y a la intensidad del esfuerzo, aumenta el rendimiento de la maquina humana.

•           La mejora de rendimiento es de un 5 a un 15% y es más notable cuando el Vino es tomado en pequeñas dosis a lo largo del esfuerzo.

•           El Vino es pues un excitante pasajero del tono neuromuscular, más bien que un alimento energético propiamente dicho.

En el intestino

El Vino alienta la circulación intestinal actuando directamente en la mucosa y excitando el sistema nervioso. Obra especialmente en las venas del intestino terminal, colon simoide, recto y esfínter.

Los vinos blancos pueden aumentar las secreciones intestinales, mientras que los tintos, ricos en taninos la disminuye. El Vino es un activo elemento de la motricidad intestinal. En cambio su acción en el páncreas es más dudosa.

En el hígado

El Vino llega al hígado por la vena porta. El Dr. Dougnac, en su clásico “Le vin”, afirma que componentes del Vino como el glicerol, el alcohol etílico, los esteres, ácidos aminados y sales estimulan el mecanismo hepático. A relación entre el Vino y el Hígado fue ampliamente estudiada en el congreso internacional para el estudio científico del Vino y de la uva, celebrado en 1957. Se demostró que los Vinos procedentes de híbridos eran nocivos para la víscera, y que los vinos naturales absorbidos moderadamente no producen lesiones hepáticas ni cirrosis en un hígado sano.

Se demostró que los zumos de frutas con colorantes eran bastante más dañinos que los vinos. De entre estos, destacaron por su inocuidad los de cepas tradicionales fuera cual fuera su zona de origen y lugar de cultivo. La champanización disminuye mucho los riesgos hepáticos, incluso en los vinos procedentes de híbridos. En cambio, cerveza y sidra, con 5 grados de alcohol son muy nocivos para el hígado irritable y en ningún caso pueden ser aconsejados como bebidas sustitutivas.

En el aparato circulatorio

El Dr. Lúcia en “ Wine As food and Aliment” reconoce al vino como eficaz estimulante cardiovascular, cuyo valor terapéutico esta demostrado. Afirma que estimula la circulación en los enfermos del corazón que requieren intervención inmediata, alivian el sufrimiento en las anginas de pecho y reducen las molestias derivadas de la hipertensión.

El Vino aumenta así mismo la hemoglobina, lo que lo convierte en enérgico reconstituyente.

 

 

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