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El vino en las comarcas sevillanas.

La tradición vitivinícola de las comarcas de Sevilla, le viene de lejos, siendo los siglos XV, XVI y XVII uno de sus momentos más esplendorosos, cuando sus vinos eran exportados a América y consumidos por el pueblo y la nobleza, alcanzando una merecida fama, recogida en libros como “Rinconte y Cortadillo” de nuestro universal Miguel de Cervantes.

Cultura del Vino | 2015-09-22 09:47:34


En España, la tradición del vino nos ha acompañado desde hace muchos siglos, uno de los indicios más antiguos que  nos señalan la posibilidad del cultivo de la vid, lo ha arrojado estudios paleobotánicos realizados en el sur de la Península  Ibérica, en Mazagón (Huelva). Remontando dichos cultivos a finales del tercer milenio antes de nuestra era.

En Sevilla destacan tres importantes  comarcas vinícolas : el Aljarafe, es una franja de tierra que circunda la parte oeste de la capital, las variedades más características son la Zalema, La Garrido fino, la Palomina y la Pedro Ximénez, con  ellas se elaboran vinos finos y generosos, y algunos vinos blancos jóvenes y afrutados; la Sierra Norte, constituye un  Parque natural al norte de la provincia de Sevilla y se caracteriza por su clima mediterráneo, de veranos secos y calurosos e inviernos suaves; y por último la zona del Guadalquivir-Doñana, cercana a la conocida tierra “Albariza” próxima  a Jerez idónea para el cultivo de vid, su viñedo más característico está formado por las variedades de Moscatel, Palomino, Pedro Ximénex, Arien y Zalema, su producción principal va dirigida a vinos generosos, al estilo de finos y manzanillas, y olorosos y dulces, característicos de esta zona.

Hoy en día, la elaboración del vino no es sólo el conjunto de factores ambientales, como el clima, la latitud o las horas de luz sino también la unión de tradición, técnica y ciencia.

Inicialmente los licores fueron elaborados en la edad media por físicos y alquimistas como remedios medicinales, pociones amorosas, afrodisíacos y cura problemas. La realidad era que no se detectaba su alto contenido alcohólico y así permitía lograr propósitos poco habituales.

La producción de licores data desde tiempos antiguos. Los documentos escritos se lo atribuyen a la época de Hipocrates quien decía que los ancianos destilaban hierbas y plantas en particular por su propiedad de cura de enfermedades o como tonificantes. Esto en parte era cierto, dado que, hoy día, es reconocido que el kümmel o la menta ayudan a la digestión. De estos factores, que los licores son asociados a la medicina antigua y a la astrología medieval. A través de los siglos fueron también conocidos como elixires, aceites, bálsamos y finalmente como licores.

Existen tres tipos distintos de licores: Aquellos con una sola hierba predominando en su sabor y aroma Los que están elaborados a partir de una sola fruta, por ende sabor y aroma. Los producidos a partir de mezclas de frutas y/o hierbas.

A nivel de su producción, existen dos métodos principales. El primero, que consiste en destilar todos los ingredientes al mismo tiempo, y luego siendo esta destilación endulzada y algunas veces colorizada. O el segundo que consiste en agregar las hierbas o frutas a la destilación base. Este segundo método permite conservar el brillo, frescura y bouquet de los ingredientes; y es logrado utilizando bases de brandy o cognac, resultando estos ser los de mejor calidad. Los licores son conocidos por sus nombres genéricos, su sabor, color y graduación alcohólica.

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