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El vino español frente al riesgo de sobreproducción

Según el análisis de Rabobank, España debe mejorar su posición competitiva en el mercado internacional para evitar sobreproducciones indefinidas, bien aumentando la producción de varietales internacionales demandados por los consumidores o favoreciendo una demanda de los varietales españoles tradicionales en los consumidores internacionales.

Actualidad | 2014-07-15 17:38:04


Fotografía: Spanish-wine.org

Rabobank International ha publicado una interesante nota titulada “La Mancha in the Middle” en la que analiza la situación del vino en España y particularmente en Castilla‐ La Mancha y propone soluciones para mejorar la posición competitiva del vino español en el mercado internacional.

Tras la reforma de la OCM vitivinícola, que entró en vigor en 2008, España, con apoyo de la Unión Europea, logró arrancar cien mil hectáreas de viñedo, más otras cincuenta mil sin ayudas. El objetivo era reducir los excedentes, aunque parece claro que este objetivo no se ha conseguido del todo, teniendo en cuenta que, mientras la Unión Europea apoyaba con ayudas el arranque de viñedo, también estaba apoyando la reestructuración del viñedo existente. Esto significa que en Castilla‐La Mancha y según las estimaciones de Rabobank, compartidas por el OeMv, el efecto neto de las ayudas europeas que han apoyado el arranque a la vez que han estimulado la reestructuración del viñedo ha supuesto un aumento anual de la producción en esta zona de 1 millón de hectolitros.

Es decir, las ayudas europeas han facilitado la salida de los productores menos competitivos pero también han facilitado la mejora de la eficiencia de los que han permanecido. Rabobank se pregunta si el aumento de las exportaciones españolas de vino hacia la Unión Europea es sostenible. Según datos del OeMv, cerca del 30% de las exportaciones españolas en volumen tuvieron como destino en 2012 a Francia e Italia. Así, gran parte del aumento de la producción en España va destinado a mercados que ya tienen sus propios problemas de excedentes. Sin embargo, parece que las ventas de vino a granel español a precios muy bajos hacia Francia e Italia, favorece que no aumenten los precios. Si las bodegas francesas e italianas no tuvieran acceso al vino a granel español a bajo precio, se verían obligadas a subir los precios lo que tendría consecuencias negativas en sus propios consumos internos.

Según el análisis de Rabobank, el principal problema en torno a la reestructuración del viñedo y el aumento de los rendimientos en Castilla La Mancha es la forma en que se está haciendo. La mayoría de productores están utilizando la reestructuración para aumentar la producción de los varietales tradicionales de la región: Airén y Tempranillo, utilizados para elaborar vinos de mesa blancos y tintos. Con ellos, España puede competir como proveedor barato de vinos. Además, su demanda está prácticamente centrada en la Unión Europea. Resumiendo, Castilla-La Mancha está aumentando y dirigiendo su producción hacia un mercado de amplio volumen pero estructuralmente en declive.

Por tanto y según este informe, la industria debe enfocar sus esfuerzos en vender fuera de la Unión Europea, y puede hacerlo de dos formas, que no se excluyen mutuamente:

Aumentando la producción de varietales internacionales (Cabernet Sauvignon, Merlot…). En los últimos años, se han hecho esfuerzos por aumentar la producción de variedades internacionales en CLM con diferentes resultados. Algunos como el Cabernet Sauvignon parecen haber funcionado relativamente bien, mientras que el Merlot lo ha hecho peor. Aunque existen casos de éxito, parece que los productores tradicionales así como las cooperativas de la región prefieren enfocarse al volumen. Además, gran parte de los exportadores de granel han invertido en infraestructuras tales como tanques de almacenamiento para grandes volúmenes. Otro problema: el exportar estos varietales obliga a competir con los productores del Nuevo Mundo (Chile, Australia, Argentina, Sudáfrica).

Hacer fuerte una variedad española, como los argentinos con el Malbec o los neozelandeses con el Sauvignon Blanc, que permita competir en un segmento de calidad. Dentro de los varietales tradicionales, el Tempranillo es el mejor posicionado para ocupar esta plaza. Pero para que tenga éxito, este proceso debe ir liderado por el consumidor. La industria vitivinícola española debe identificar claramente su público objetivo y actuar desde este conocimiento. Esto implica una forma de actuar muy distinta a como ha actuado en el pasado y necesita de una coordinación entre productores, cooperativas y bodegas.

España también se enfrenta al problema de la falta de marcas fuertes. La atomización del sector vitivinícola español, limita la posibilidad de competir en los mercados internacionales.

Así lo reflejaba el estudio elaborado por el propio Rabobank “Changing Competitiveness in the Wine Industry”, del que se desprendía que existe una gran correlación (90%) entre el nivel de consolidación de los productores y la capacidad de las bodegas de construir marcas fuertes.

Otro punto que recoge el informe de Rabobank es el de los jóvenes productores. La OCM, en su control sobre los derechos de plantación da un trato preferencial a los jóvenes productores que prevén invertir en viñedos más profesionales. Esto está beneficiando el desarrollo de una base de productores más consolidados, eficientes y orientados al mercado, obligando a aumentar el grado de profesionalización también en otras partes de la cadena de valor. Así, están reajustando sus relaciones con las cooperativas.

Si no cubren sus necesidades, buscan otras que sí lo hagan o crean nuevas. Este proceso está obligando a las cooperativas a mejorar sus servicios, enfrentándose si no, a una salida del mercado.

Mientras que la oportunidad que se está dando a los jóvenes productores de tener un papel importante en la consolidación del mercado ha sido la parte positiva de la política de derechos de plantación, la limitación impuesta a las empresas con marcas fuertes de aumentar su producción, ha sido la parte negativa. Rabobank cree que permitiendo a estas grandes empresas tener un mayor acceso a los derechos de plantación puede ser un componente esencial para el éxito de la industria española del vino a largo plazo.

En definitiva, según el informe de Rabobank, las ayudas europeas han tenido como resultado un aumento de la productividad en Castilla La Mancha y en otras partes de

España, que no han aliviado el problema de los excedentes. Para que España tenga éxito a largo plazo, la industria vitivinícola deberá enfocar sus esfuerzos en mejorar sus ventas hacia países terceros, con marcas potentes. Una forma es aumentando la producción de varietales internacionales (Cabernet Sauvignon, Merlot…) que pueden abrir nuevos mercados aunque puede encontrarse en desventaja competitiva con proveedores del Nuevo Mundo. Otra forma es invirtiendo en un varietal español que pueda ofrecer buenas oportunidades a las empresas españolas, aunque el proceso no será fácil. Requerirá continuas mejoras en coordinación entre productores, cooperativas y empresas vitivinícolas.

Rabobank también ve bien dar un tratamiento preferencial a los jóvenes productores en lo relativo a derechos de plantación, con el fin de ir profesionalizando el sector desde la base. Aunque también entiende que hay que facilitar el acceso a estos derechos de plantación a las grandes empresas. Hay que conseguir marcas españolas fuertes que puedan llegar a mercados más allá de la Unión Europea, lo que tendrá un efecto muy positivo en la industria vitivinícola española pero también en la del resto de la Unión Europea.

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