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El vino Fondillón. La historia continua.

El vino Fondillón, conocido hace muchos siglos como “Alicante” es uno de los cinco vinos con derecho a nombre propio, junto al Champagne, el Jerez, el Oporto y el Cava y ha sido declarado como uno de los “Vinos de Lujo” europeos.

Cultura del Vino | 2015-06-29 11:09:47


El vino Fondillón es un vino dulce elaborado exclusivamente en la D.O. Alicante y con uvas de la variedad Monastrell. Se trata de un vino rancio pero con más semejanzas con los vintages de Oporto que con los vinos rancios catalanes. El vino Fondillón es un vino dulce muy especial y delicado, caracterizado por una alta graduación de unos 18º proveniente del azúcar existente en las uvas Monastrell sobremaduradas en la propia cepa y añejado durante muchos años, al menos una década, en toneles de roble siguiendo un proceso tradicional propio de la zona de Alicante.

El origen del fondillón se sitúa en el tradicional sistema de arrendamiento de tierras por los agricultores, conocido como enfiteusis. Éste consiste en que, mientras las viñas existentes en el terreno cuando fue arrendado estuvieran en producción, los derechos de explotación de éste seguían estando en manos del arrendatario. Esto hacía que los agricultores no arrancaran las cepas viejas para poder seguir disfrutando de dichas tierras, si bien dejaban la recolección de estas viñas para el final de la temporada. Esto era debido a que, por su menor producción, no era rentable la contratación de peones para recolectarlas, haciéndolo de manera familiar al final de la cosecha.

El vino Fondillón de Alicante es uno de los vinos con más historia del mundo. Desde el siglo XV, las referencias históricas y literarias al vino Fondillón o Alicante son continuas.

Algunas de las principales características del producto son:

Ser 100% de la variedad monastrell.

No tener alcohol añadido de ningún tipo y proceder todo de la propia uva. A pesar de los años. A pesar de la crianza. La larga vida de la monastrell es capaz de permitir esto.

Su difícil clasificación organoléptica: entre seco y toques algo dulces en algunos casos. Lo que puede ser de difícil clasificación, lo hace atractivo para encontrar matices de maridajes.

La obtención del vino Fondillón es complicado y costoso y muy pocas bodegas de Alicante siguen produciéndolos. No obstante, en los últimos tiempos se están consiguiendo excelentes resultados y el vino Fondillón de Alicante sigue sorprendiendo a los que prueban este vino dulce como lo lleva haciendo durante siglos. El vino Fondillón de Alicante se asemeja a los vintages de Oporto, al vino dulce de Madeira o al Marsala italiano.

Es importante destacar en este camino, la grandísima intervención de algunas personalidades que desde ciertos organismos apremiaban a algunos bodegueros a que no perdieran el producto, o lo compraran de bodegas que se iban a extinguir y lo pusieran nuevamente en crianza.

¿En qué bodegas podemos seguir encontrando vino Fondillón?.

El Consejo Regulador de D.O de Alicante tiene como productos certificadoseste vino en estas bodegas:

    Primitivo Quiles: una de las familias monoveras más abanderadas de este producto que lo defiende a capa y espada. Su “Solera de 1948” es la que está en el mercado y continúan elaborando desde a bodega más antigua de la provincia y con un gran patrimonio de toneles, clave en la confección del producto por su tamaño y tipos de maderas.

    Brotons, vinos y aceites: desde el silencio de su cava preparan dos soleras: la de 1964,  y la de 1970, ambas con sutiles diferencias organolépticas. Han  realizado embotellados en envases más pequeños a los de 0.75 y algunos embotellados por encargo. Además han renovado la botella buscando una presentación más moderna.

    Cooperativa Las Virtudes de Villena: el trabajo de recuperación de soleras antiguas de su zona es encomiable, ya que en 1972 compraron vinos de distintas bodegas – hasta con 22º de alcohol- y comenzaron a criar y perfeccionar estos “pura sangre”. Hoy disponen de esa misma solera del año 72 bajo el nombre de “Tesoro de Villena” y la bodega restaura en la medida de lo posible las grandes botas de su cava.

    Cooperativa de La Algueña: al igual que la anterior, reúne producciones del entorno de La Algueña- Pinoso- La Romana, etc. para sacar una solera de “1980” al mercado. Sus diferencias aromáticas son distinguidas, ofreciendo un toque algo más goloso y de naranjas tostadas.

    Cooperativa del Mañán: desde su botella del “Gran Fondillón solera de 1982” se homenajea a los barcos que trasladaron el producto allende Alicante, dando fama internacional a nuestra tierra. Y es que su perfil es de los más clásicos. Un Fondillón de gran aroma y potencia, con ese toque de frutos secos y maderas añejas. También el producto es el resultado de varias fusiones de soleras y familias de su mismo entorno y su producción es muy limitada.

    Bodegas Alejandro: el padre de Alejandro Pérez fue el impulsor del producto, cuando compró productos muy antiguos en varias bodegas de Monóvar y La Romaneta, e incluso Novelda. En los años 70 comenzó a guardar productos y a rellenar barricas antiguas por el método de la solera, un trabajo arduo que llevó personalmente. En su cava de la pedanía del Mañán, mantienen este rico patrimonio de maderas, y aunque el producto es de los más difíciles de ver, continua

    Francisco Gomez: a pesar de la modernidad de sus instalaciones, la bodega ha demostrado un gran vínculo con su origen al incluir en su catálogo un Fondillón. Con la solera de 1972, se ha etiquetado este “Quo Vadis” de nariz potentísima y seca boca, tostada, sedosa y la vez de cuero. Es de destacar el cuidado que han puesto en la selección de barricas de gran tamaño (desde 500 a 1.000 litros) buscando un aire de nuevas maderas para el producto. Destaca además su espectáculo de presentación con una botella cubierta de cristales y transparente, en la que es posible admirar el característico color añejo.

    Bocopa: como en la anterior, los fondillones de Bocopa suponen un nuevo intento de continuar con el producto, rescatarlo del pasado y actualizarlo. Un trabajo que Bocopa se ha marcado como objetivo de calidad, haciendo vendimias selectivas de uva sobremadura como la que realizó el año pasado en Onil.  Su base es el Fondillón de la Cooperativa de Petrer, que disponía de numerosas toneles antiguos. Trasladados a sus instalaciones y a nuevos envases, han realizado dos selecciones: una solera de “1970” de la que muy pocas botellas hay disponibles, y otra, también muy pequeña de 1987. Ambas con la marca “Alone”.

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