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El vino que nace de la escarcha.

La primera referencia documentada a los vinos de hielo data de 1858. Fue la primera vez en que granos de uvas congeladas se recogieron y fueron prensados en Schloss Johannisberg.

Vinos del Mundo | 2015-09-02 16:00:50


Menos de un siglo después de que se produjera otro «primer acontecimiento»: en 1775 los monjes benedictinos de Johannisberg se arriesgaron a recoger su uva más tarde de lo habitual, produciéndose un precursor y homónimo de los vinos recolectados tardíamente, conocido actualmente como Spätlese.

El verdadero vino de hielo (Eiswein) proviene de uvas congeladas de manera natural que se han mantenido en la vid, expuestas a los elementos, hasta que la temperatura baja suficientemente (como mínimo hasta -8 ºC, preferiblemente -12 ºC o incluso hasta -16 ºC). Entonces, la uva se recoge y se transforma en vino dulce.

La producción de vino de hielo es un proceso extremadamente delicado, que requiere grados considerables de paciencia y nervios de acero, porque algo puede fallar entre el final de la vendimia y la recolección de la uva helada.

Las regiones donde más famosa es la elaboración de este vino se encuentran en Alemania, Austria o por ejemplo al otro lado del Atlántico Canadá también está teniendo muy buenos resultados.

La uva sobremadurada, especialmente si ha sido afectada por Botrytis, no produce un buen vino de hielo. Las vides deben estar sanas para que la uva se mantenga durante semanas, esperando la primera helada fuerte de la temporada. Una escarcha realmente dura acostumbra a ser lo más adecuado ya que entonces los granos se transforman en hollejos congelados. En Alemania, la cosecha del vino de hielo tradicionalmente se realiza a oscuras, en las frías madrugadas de invierno cuando la temperatura ronda los -12 ºC.

Dado que los componentes sápidos y aromáticos no se diluyen con el contenido de agua de los granos de uva, el vino produce una explosión de sabores en boca con una sorprendente concentración de dulzor y acidez. Con una acidez elevada, son vinos que envejecen bien y se benefician de un tiempo de reposo en la botella, especialmente aquellos elaborados a partir de la variedad riesling. También son vinos agradables en su juventud y, por tanto, su cata depende en buena medida de las preferencias personales.

La mayoría de vinos de hielo alemanes son extremadamente caros. Su precio es justificable por el riesgo y la laboriosidad de su elaboración, y por el bajo rendimiento de la cosecha, normalmente un 10 % del habitual.

En Austria este vino se cultiva principalmente en la región de austríaca de Neusiedlersee. El vino del hielo es tan especial como exquisito; muy sabroso, profundo, aromático, dulce y ácido.

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