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El vino sensible.

El vino es un producto sensible a varios factores que pueden alterarlo y esto puede influir a la hora de su cata.

Consejos sobre el Vino | 2015-03-11 10:21:17


Es recomendable, por ejemplo, que cuando abramos la botella para catarla el vino se haya mantenido en reposo durante un par de días como mínimo con anterioridad. Si lo catamos momentos después de sacarlo de un maletero en el que acaba de recorrer seiscientos kilómetros el movimiento lo habrá alterado.

Pero lo fundamental es la temperatura. La temperatura del vino afecta mucho a las sensaciones que transmite. Un vino servido a su temperatura ideal, incluso un poco por encima de ella, desprenderá en la copa todos sus aromas, tanto los positivos como los que no lo son tanto, permitiéndonos juzgarlo de forma objetiva y certera; si esa temperatura es excesiva el alcohol se impondrá a los demás aromas, a los buenos y a los menos buenos, y estaremos catando una versión alterada de nuestro vino.

El frío excesivo, por su parte, cierra el desprendimiento de aromas del vino, con lo cual se apagan sus virtudes y se ocultan sus posibles defectos. En la boca un vino frío puede ocultar sus defectos de acidez en determinados casos, en otros multiplica su tanicidad (tranquilos, explicaremos lo que son los taninos en unas páginas más adelante) alterando negativamente su sabor y su tacto en la boca.

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