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¿En qué ubicación sería mejor plantar un viñedo?

La vid se siente cómoda en suelos viejos, pobres en materia orgánica y con unas condiciones climáticas extremas, con escasas precipitaciones y calurosos veranos que aseguren un elevado número de horas de insolación.

Cultura del Vino | 2014-12-10 12:34:48


El viñedo se siente cómodo en condicione austeras. Si bien es cierto que cada variedad de uva requiere de unos condicionantes climáticos específicos y de un tipo de suelo determinado para poder desarrollarse plenamente.

Existe una relación directa entre la fertilidad del suelo donde se planta la vid y la cantidad de vino que produce; en cambio, existe una relación inversa entre la fertilidad y la calidad final del producto, ya que cuanto más pobre sea el suelo, menos producción de vino, pero mayor será la calidad. No solo se valora el tipo de suelo, sino también la ubicación geográfica concreta del viñedo (su orientación, proximidad de ríos, mares, macizos montañosos, etc.).

Así, no resulta extraña la elección de los grandes torrentes fluviales como lugares de ubicación de viñedos, ya que estos ríos aseguraban unas condiciones climáticas y geológicas apropiadas, además de servir como eficaz método de transporte.

Tampoco es extraño ver viñedos colgados literalmente en la cara sur de las montañas, sobre todo en zonas más frías y húmedas, ya que de esa manera se consigue un triple efecto: la montaña servirá como natural parapeto contra los fríos vientos provenientes del norte, la pendiente garantiza que el exceso de agua correrá ladera abajo sin posibilidad de embolsarse y, además, asegurará la mayor presencia posible de las tan beneficiosas horas de insolación.

De los parámetros climáticos, los más importantes son las horas de insolación y los índices pluviométricos, ya que ambos van a incidir de manera directa en la calidad final del vino.

La presencia del sol hace aumentar la cantidad de azúcares que el fruto presenta (lo que tras la fermentación se traducirá en grado alcohólico), además de menguar la presencia de sustancias ácidas y favorecer la concentración del zumo; la lluvia aporta a la uva su parte líquida (un exceso de lluvia traerá consigo un mayor rendimiento en el mosto, pero una menor calidad de este).

 

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