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Enoturismo como dinamizador económico y empresarial en Burdeos.

Burdeos es una de las grandes mecas del enoturismo en el mundo y cada año atrae a miles de visitantes. Es una prueba de cómo el vino y su cultura pueden condicionar la economía de una región.

Enoturismo | 2016-10-05 17:24:04


El enoturismo en Francia arranca a mediados de los años 1980, cuando las dificultades económicas obligan a los viticultores a vender sus vinos directamente en sus instalaciones (Mallon, 1996). Desde entonces, el número de rutas y apertura de bodegas se ha ido incrementando, con la ayuda de fuertes inversiones tanto Máster en Dirección y Planificación del Turismo Turismo y vino en el mundo.

De estas regiones vitivinícolas, Las dos zonas más desarrolladas en cuanto a turismo enológico, son a su vez las mayores productoras: Borgoña y Burdeos.

Burdeos cuenta con más de 8.000 bodegas acogidas en 57 Denominaciones de Origen (nacionales, regionales y comunales). La región de Aquitania, en el sur-oeste de Francia, limítrofe con el Pais Vasco y Navarra, posee un conjunto de viñedos que supone el más grande a nivel mundial (115.000 ha) y emplea a más de 65.000 trabajadores.

Burdeos conforma una área urbana de más de 600.000 habitantes y recibe cada año más de 2.000.000 de turistas, con unos ingresos por turismo anuales cercanos a los 1.000 millones de euros aproximadamente. La ordenación de su producto enoturístico data del año 1995, con la creación de la "Carta de Acogida" denominada "Viñedos y Bodegas bordeleses" ("Vignobles et Chais en Bordelais"), formada por 596 bodegas asociadas (un 7% del total).

El compromiso de estos bodegueros para facilitar las visitas y mejorar la calidad no se ha hecho esperar, situando a Burdeos como la zona vitivinícola más visitada, con una estancia media de siete días y un gasto de 170 euros por persona en bodega.

 

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