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Enoturismo como forma de vida.

El denominador común de los enoturistas españoles, son el gusto por el vino y la inquietud por aprender acerca de éste, a la vez de la diversión enlazado al gusto por los paisajes y zonas rurales. Autora: Maria Rosa Arranz Reyes

Concurso Enoturismo 2016 | 2016-03-30 09:20:11


El papel que desempeña el enoturismo como impulsor económico de las zonas rurales y destinos del interior de España es muy relevante.

Para ello, lo que se busca es la diversificación de los productos turísticos en base a experiencias de calidad que enriquezcan la oferta turística y permitan hacer frente a nuevas demandas en el mercado. Por eso, aquí, el turismo rural y el enoturismo juegan un papel clave a la hora de impulsar la demanda nacional y el fomento de actividades turísticas relacionadas con el patrimonio cultural, natural y turismo sostenible con el medio ambiente.

En el turismo del vino intervienen principalmente dos sectores de gran importancia estratégica para el territorio, turismo y sector vitivinícola que antes no tenían ninguna relación entre sí. Para el desarrollo de este sector, se hace necesario el trabajo en red, es decir, a través de la consagración de rutas turísticas y la colaboración entre administración pública y el sector privado, siendo los principales protagonistas las bodegas.

Cuando hablamos de turismo del vino puede parecer que estamos ante una iniciativa novedosa que ha sido recién descubierta y que nace del actual interés por el vino. Pero esto no es así, ya que desde siempre ha habido una preocupación por conocer los procesos de elaboración del vino. Quizás hoy los medios de comunicación, las empresas especializadas o la intervención gubernamental hacen que parezca que nos encontramos ante un fenómeno nuevo, pero el vino ha venido evolucionando como parte de la vida, de la cultura y de la alimentación europea desde tiempos inmemoriales.

En el último cuarto del siglo XIX ya se celebraban muchas exposiciones tanto de carácter universal como nacional o particularmente dedicas al mundo del vino. Algunos vinos españoles se empezaron a publicitar a partir de la Exposición de Agricultura celebrada en Madrid en 1857. En el mundo del vino el primer evento importante en el que participaron públicamente los vinos españoles fue la Exposición de Burdeos de 1865, en la que obtuvo medallas la bodega de Marqués de Riscal y en otras posteriores de Londres, Viena o Barcelona. Estos acontecimientos incitan a ciertos grupos a visitar los pabellones de las exposiciones pero también a conocer las bodegas más representativas, que además eran muy escasas.

Lo mismo podemos decir de las reuniones científicas, como la Exposición Vinícola Nacional celebrada en Madrid en 1877, a la que acudieron productores de todas las regiones vitivinícolas.

Esta modalidad de turismo se ha ido consolidando poco a poco en algunos de los principales países productores de vino a nivel mundial. Francia, Italia y Estados Unidos son dos países en los que fijarse, sin olvidarse de los casos de Australia, Chile o Portugal que llevan años diseñando y fortaleciendo sus rutas enoturísticas.

El turismo enológico es una auténtica y prometedora realidad. Los primeros diez años del siglo XXI, se han constituido como la década del despegue enoturístico en nuestro país. Es una especialidad cada vez más atractiva para los españoles y para cualquier ciudadano de otro país. Los datos confirman, año tras año, su fortaleza y necesidad de continua expansión. El Club de Producto Rutas del Vino de España de Acevin está apoyado por la Secretaría de Estado de Turismo y el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) y cuenta actualmente con 24 rutas de vino certificadas.

El turismo del vino supone para las bodegas una herramienta de marketing diferenciadora y clave para conseguir mejores resultados empresariales. Podemos señalar alguno de los objetivos que motivan a una bodega a llevar a cabo una actividad enoturista:

 Mayor notoriedad

 Mejor imagen de marca

 Mejor diferenciación

 Clientes más fidelizados con la marca.

Por todas estas razones y muchas más, el turismo del vino ha ido en aumento prácticamente en todas las regiones productoras del mundo. En muchos casos promovidas por los gobiernos regionales, con el fin de evitar la despoblación en zonas rurales.

El objetivo final del enoturismo por parte de las bodegas es el incremento del volumen de ventas en sus vinos unido a una estrategia de marketing relacional que lleva a fidelizar al cliente y de ésta manera conseguir una co-creación de valor entre éste y la bodega.

“El vino es la única obra de arte que se puede beber”.

L.Z.

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