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Enoturismo de éxito: Enoturismo con alojamiento

A la hora de desplazarnos a catar o degustar vinos, (ya explicaremos más adelante que catar y degustar no es lo mismo), es importante que el enoturista tenga la posibilidad de alojarse en las propias instalaciones de la bodega, si su desplazamiento lo ha hecho conduciendo su vehículo.

Enoturismo | 2018-07-19 12:58:59


Cada vez más bodegas cuentan con instalaciones hoteleras en los que poder alojar a los enoturistas, o con convenios con hospedajes cercanos.
 
Según sus características podríamos clasificarlos en: casas rurales, hoteles, y viviendas turísticas de uso exclusivo o compartido. Por lo general, las zonas turísticas que cuentan con, sol y playa, y montaña, se suelen caracterizar por un mayor peso de la oferta de establecimientos extrahoteleros.
 
Podríamos decir de las casas rurales que no son alojamientos turísticos en sentido estricto, sino alojamientos propiedad de particulares, que por lo general, en el ámbito rural, no generan competencia desleal. Normalmente, estos alojamientos rurales suelen ser antiguos edificios rehabilitados con calidad de equipamientos, y en parajes de belleza singular.
 
Gracias a estos establecimientos existe la posibilidad de reponer y conservar la arquitectura popular, y ofrecen una fuente de ingresos adicional a la de los agricultores. Además, a esto se añade el valor de distribuir la oferta turística con mayor equidad, creando una imagen de calidad y recuperando la arquitectura y artesanía local de los diferentes municipios.
 
ENOTURISMO: NECESIDADES DEL ENOTURISTA
Cuando un enoturista va a un área rural no es solo el paisaje y la tranquilidad lo que le produce placer, sino la sensación de entrar en comunicación con el viñedo, la naturaleza en general, o el sentimiento de libertad y escape de la rutina urbana. Habrá que considerar, por tanto, el tipo de alojamiento demandado por el visitante adaptado a sus necesidades, las facilidades de acceso y las instalaciones necesarias para llevar a cabo todas las actividades requeridas.
 
También hay que tener en cuenta la dimensión espacial y el nivel de calidad de la hostelería. Los consumidores adquieren el producto en función de las satisfacciones que obtienen de ellos.
 
Actualmente los turoperadores comienzan a ofertar paquetes turísticos orientados exclusivamente a la actividad rural. No obstante, existen muchos problemas en la oferta en el aspecto del desarrollo, la calidad y la conservación del producto.
 
ENOTURISMO: DEFINICIÓN DEL PRECIO DE LA OFERTA
La mayoría de los países productores de vino anteriormente citados, prácticamente gozan de una temporada alta continua. Son países muy turísticos, que apenas cuentan con los altibajos de otras zonas nacionales que se ven limitadas por falta de interés turístico, como puede ser por ejemplo el vino. 
 
Casi siempre, los precios suelen depender del tipo de establecimiento turístico ofertado, y de su localización y servicios disponibles. 
 
La mayoría de bodegas ofrecen los siguientes servicios y productos en su ofertas de enoturismo:
 
- Visita a la bodega (*viñedo, sala de vinificación, sala de embotellado, sala de crianza, sala de botellero).
- Explicación del proceso productivo del vino.
- Cata de vino, o en su caso degustación, de uno a cinco vinos.
- Aperitivos que mariden con la cata, o degustación.
- Visita al Museo del Vino de la Bodega (muy pocas disponen de esta).
- Descuentos o precios especiales en la Tienda de la Bodega, y en su caso regalo de botellas de vino.
- Almuerzo gastronómico armonizado con diversos vinos producidos en la Bodega.
- Visita cultural por la zona territorial de la bodega.
*Nota: La visita por el viñedo se suele hacer a pie, en bicicleta, a caballo, en segway, en en helicóptero, en globo, etc.

Los precios suelen oscilar por la confluencia de los citados servicios. En el caso de España, una visita a la bodega, (viñedo a pie, sala de vinificación, sala de embotellado, sala de crianza, sala de botellero), suele costar 10 euros por persona. 

Si en esta visita, añadimos una cata o degustación de 1 a 3 vinos, el precio puede ascender entre 15 y 20 euros por persona.

Y si en la visita damos un almuerzo gastronómico de dos platos, postre, y vinos, el precio puede ascender entre 30 y 45 euros por persona.

ENOTURISMO: ACTIVIDADES QUE COMPLEMENTAN AL ALOJAMIENTO
Generalmente el producto buscado por el enoturista requiere de un beneficio, que en este caso, podría ser el relax, el cambio de rutina y las nuevas experiencias. Pero la calidad enoturística de una zona depende también de las actividades que el enoturista pueda realizar en ellas, y de su originalidad (diferenciación del producto), tratando de planificar el carácter más o menos espontáneo de esas actividades y potenciarlas.
 
Parques naturales, áreas de recreo, práctica de senderismo, excursiones, visitas culturales, y en muchos casos, bares, restaurantes, etc., suelen ser los complementos básicos para aumentar el valor de la visita de enoturismo, y sus beneficios.
 
ENOTURISMO: DIFERENCIACIÓN DEL PRODUCTO
Para poder lograr diferenciar los precios de enoturismo a los del resto de oferentes en el mercado enoturístico, es conveniente tratar de conseguir unos objetivos específicos:
 
- Ofrecer por ejemplo un curso formativo de la cata del vino que puede ser parte on-line, y parte presencial en el momento de la visita. La parte on-line se puede contratar con la Plataforma Cursocatadelvino.com
- Diversificar las actividades de enoturismo, añadiendo iniciativas locales; de esta forma podremos atraer la atención del enoturista, y fidelizar la demanda.
- Fomentar las visitas a los amantes del vino residentes de la zona, ya que estos también constituyen una importante fuente de ingresos. En muchos casos, son los propios residentes de zona los más desvinculados al medio rural, los que demandan la posibilidad de realizar actividades que rompan su rutina sin tener que realizar largos desplazamientos. 
- Promover actividades que ayuden a suscitar y descubrir los valores físicos y biológicos del medio natural y su conservación.
- En conclusión, elaborar productos enoturísticos que articulen alojamientos y actividades rurales conjuntamente.
 
LA ESTRUCTURA DEL MERCADO DEL ENOTURISMO
El mercado del enoturismo en la mayoría de países productores de vino, está constituido por un considerable pero reducido número de bodegas, y empresas relacionadas con la gastronomía, dado que este tipo de turismo se encuentra en un periodo de maduración y de reconocimiento por parte de la oferta y la demanda.
 
No todas las Bodegas productoras de vino ofrecen enoturismo en su bodega. En el caso de España, tan solo el 15% ofrece de forma activa, actividades de enoturismo a través de touroperadores, o empresas de enoturismo como puede ser a través del buscador internacional de enoturismo de Catadelvino.com
 
Por lo tanto, la falta de operadores o intermediarios en el sector del enoturismo, caracteriza este mercado como oligopolístico, puesto que solo unos cuantos vendedores ofrecen productos de este tipo.
 
Por ello, las Bodegas deben contar con buscadores de internet que faciliten la búsqueda de enoturismo por provincia, o por tipo de actividades que ésta comprende.
 
El Responsable de enoturismo de la bodega debe analizar las actividades y servicios como por ejemplo el hospedaje que promocionan y publicitan otras bodegas. De esta forma podrá establecer una diferenciación entre los productos ofertados, y a realizar un análisis más detallado de este mercado.
 
La diferenciación del producto le llevará a una gama más diversa y contrastada de ofertas, por lo que podríamos hablar de una competencia monopolística o no.
 
Es un hecho notorio que el mercado del enoturismo no alcanza la amplitud característica de este tipo de estructura, debido en parte a las limitaciones en cuanto a territorio e infraestructura. Por poner un ejemplo no todas las bodegas cuentan con instalaciones para realizar una cata de vino en condiciones, o cocina para organizar un almuerzo gastronómico.
 
Por lo tanto, podríamos concluir que el mercado del enoturismo es un tanto ambiguo a la hora de clasificarlo dentro de una estructura determinada. Quizá con el paso del tiempo, que genere más demanda y nuevos oferentes, y el enoturismo se desarrolle en su totalidad, podremos enmarcar éste en una de las dos estructuras anteriormente citadas.
 
CONSECUENCIAS PARA LOS AGENTES ECONÓMICOS
ENOTURISMO CON ALOJAMIENTO - CONSECUENCIAS PARA LA BODEGA
Las consecuencias que tiene para la Bodega las características del mercado del enoturismo son varias. Como hemos dicho con anterioridad, es difícil encajar este tipo de mercado dentro de una estructura concreta. Al igual que se define un oligopolio, en este mercado existe un número de bodegas, y empresas de enoturismo no muy amplio y que ofrecen productos similares y casi idénticos, que en este caso viene a ser visita a la bodega, almuerzo, y alojamiento, (cama y comida), dentro de unas instalaciones situadas en un espacio rural.
 
Si encuadrásemos el mercado del alojamiento en Bodega, o establecimientos hoteleros cercando, dentro de esta estructura de mercado, las consecuencias para la Bodega estarían de antemano determinadas. En principio la fijación del precio del alojamiento vendría muy determinada en función del resto de empresas que operan en el mercado. Un aumento del precio sobre el del resto de empresas que ofrecen este producto enoturístico, supondría la pérdida de un importante sector de la demanda. Por tanto, el Responsable de enoturismo ha de plantearse un comportamiento estratégico que le permita mantenerse en el mercado, y si es posible, obtener unos ingresos bastante eficientes o extraordinarios. En este punto, se hace muy importante el valor del producto enoturístico, es decir, tratar de conseguir mejorar ciertos aspectos del alojamiento rural, como pueden ser la infraestructura del alojamiento, la calidad del servicio y del entorno, etc., que proporcionen un valor añadido ha dicho producto y, por tanto, conseguir una leve diferenciación del precio respecto al resto de oferentes de dicho servicio.
 
Sin embargo, esta operación puede llevar consigo una serie de consecuencias, como pueden ser unos costes muy elevados, y el inconveniente de que el resto de Bodegas o empresas de enoturismo, lleve a cabo la misma acción.
 
Por otro lado, aparece la cuestión de si la Bodega debe o no asociarse con empresas de alojamiento, y/o de restauración. Muchas de las Bodegas que destacan en promocionar la actividad de enoturismo, deciden ponerse de acuerdo con las citadas empresas para promocionar sus establecimientos conjuntamente en folletos informativos, páginas web en internet, etc., como medida para ahorrar costes en su publicidad. 
 
En el ámbito del alojamiento, las empresas de hospedaje poseen unos determinados atributos, que les hacen poder diferenciarse del resto de las empresas. Es aquí donde se diferencia un producto de enoturismo de otro: su precio. El precio de hospedaje varía mucho de un establecimiento a otro. Puede ir de los 40 a los 180 euros/noche, en el caso de España.
 
En el mercado de la visita de enoturismo con alojamiento, el enoturista tiene mucho más en cuenta ciertos aspectos de dicho servicio, a la hora de decantarse por un establecimiento u otro. Cada empresa, en función de su localización, las peculiaridades de sus infraestructuras, su calidad y diversidad de servicios, y el entorno que la rodea, puede establecer, en mayor o menor medida, una diferenciación de su producto. Por eso, la diferenciación de productos que establecen estos aspectos que caracterizan cada alojamiento, y la contradicción que le supone al Responsable de enoturismo de la Bodega en adecuar el precio de su servicio al del resto de las Bodegas.
 
En el mercado del enoturismo con alojamiento, el número de empresas que ofrecen alojamiento es creciente. Cada vez son más las Bodegas que rehabilitan sus viviendas en el campo para dedicarlas a este servicio. La búsqueda de nuevas actividades que complementen el alojamiento, la mejora de la calidad del servicio, y del propio entorno que rodea sus instalaciones, hace que podamos hablar de bienes o servicios parecidos pero no idénticos. Esto supone para la Bodega, poseer de un cierto margen de juego en el precio, menor que si se tratase de un monopolio, pero superior al de una competencia perfecta. La diversidad y peculiaridad de su oferta, es decir alojamiento + ( servicios, actividades y entorno), determinará en gran medida el precio y los beneficios que obtenga.
 
ENOTURISMO CON ALOJAMIENTO - CONSECUENCIAS PARA EL ENOTURISTA:
A la hora de evaluar las características positivas y negativas que el enoturismo aporta al visitante o consumidor de este servicio, podemos decir que, para éste, las consecuencias serán normalmente beneficiosas, ya que él de antemano conoce las diferentes alternativas y posibilidades que se le ofertan en el mercado de servicios turísticos.
 
Por lo tanto, si el consumidor opta por el enoturismo podemos deducir que es este el que le reporta una mayor utilidad.

Entre las consecuencias podemos citar:
- Contacto con la naturaleza.
- Acercamiento a la gastronomía, y al patrimonio histórico-artístico de la localidad.
- Turismo menos masificado. Mayor tranquilidad y descanso.
- Turismo verde, más respetuoso con el medio, y por lo tanto de mayor calidad.
 
Si hablamos en términos de consecuencias para el enoturista según la estructura del mercado en cuestión, podemos decir según lo visto anteriormente, que tratándose de un oligopolio las consecuencias para éste son:
- Pocas Bodegas y por lo tanto poca diversidad para la elección del producto final.
- Indeterminación del equilibrio. Precio inestable determinado por el nivel de producción de cada uno y el interés personal.
- Situación más beneficiosa que el monopolio puesto que el precio es más bajo y la cantidad ofertada es mayor.
Las consecuencias para el enoturista tratándose de un mercado monopolísticamente competitivo son:
- Muchos vendedores, por lo tanto, mayor amplitud de la oferta y mayor capacidad de elección.
- Diferenciación del producto y por lo tanto diferenciación en precios. Esto es significativo en términos de calidad y de atributos adicionales al servicio producido.
 
ENOTURISMO CON ALOJAMIENTO - CONSECUENCIAS PARA LA POBLACIÓN
El desarrollo del mercado destinado al enoturismo repercutiría en la población local de manera positiva y negativa.
 
De los factores positivos que se derivan de la apertura de estos establecimientos alojativos, se puede destacar:
- en primer lugar, la formación de nuevos puestos de trabajo debido a la necesidad de mano de obra para la reforma y el mantenimiento de los edificios, y 
- además, la contratación de personal que se dedique a disponer el servicio. 
 
La apertura de estos establecimientos para el turismo plantea nuevas oportunidades económicas para la población local. 
 
En contraposición a esto, se puede derivar que, en ocasiones, estos pueblos tienden a ser ocupados por visitantes extraños a la población y, por lo tanto, resulta un posible inconveniente para la conservación del entorno natural de la localidad.
 
Por otra parte, estos alojamientos requerirán de unos proveedores que faciliten la materia prima para la elaboración de los productos alimenticios del alojamiento, y para mantener la buena calidad del servicio y de las instalaciones.
 
 En principio, se valora más el disponer de productos gastronómicos locales o típicos en los establecimientos, lo que por supuesto, y sin ningún género de dudas, favorece a sus fabricantes. 
 
Finalmente, otro factor positivo a tener en cuenta es la publicidad que se realizará gratuitamente a la localidad, presumiendo de sus costumbres, recursos naturales, artesanía, etc., y como resultado de esto se verá incrementado el número de visitantes que ayuden a impulsar la economía local. 
 
Sin embargo, de este mercado también se derivan consecuencias negativas. Para empezar, las nuevas generaciones locales descubrirían en este negocio una importante fuente de ingresos, y de esta forma, optarían por el abandono de las tareas agrícolas y artesanales, con el fin de especializarse y buscar nuevas alternativas en el mercado laboral.
 
A su vez, por lo que cuenta la población más veterana de estas localidades, la presencia de muchos turistas puede llegar a incomodar a sus propios habitantes, en la medida en que estos visitantes contribuyen a destruir la tranquilidad del ambiente de los pueblos.

En conclusión, para que la apertura de un mercado enoturístico con alojamiento no perjudique a los habitantes de las localidades en las que se lleve a cabo, se deberán tomar algunas medidas; En primer lugar, solo se deberá acoger un número determinado de visitantes, de esta forma no se causarán molestias a la población local, ni llegará a convertirse en un mercado que pueda ir perdiendo la calidad de su oferta. Además, se deberá intentar que el desarrollo de este mercado contribuya de la mejor forma posible al enriquecimiento de la economía del lugar, sin alterar sus tradiciones y costumbres.
 
CONCLUSIONES
- Los enoturistas adquieren productos en función de las satisfacciones que obtienen de ellos.
- El tipo de enoturista que valora el espacio rural es de un estatus medio-alto, formado con gran ansia de conocimiento, y muy exigente con la autenticidad, pero poco exigente con el confort.
- Podríamos caracterizar el mercado de enoturismo con alojamiento como oligopolístico, puesto que el producto ofertado es similar y no existe un excesivo número de empresas actuando actualmente en este sector.
- Si calificamos la estructura como oligopolística, podemos establecer que el precio será más bajo y la cantidad ofertada mayor, todo lo contrario, al monopolio. Por lo tanto, será una situación más beneficiosa para el enoturista. Los beneficios para la Bodega serán menores que en el monopolio, pero mayores que en la competencia perfecta.
- El mercado de enoturismo con alojamiento, podría ser considerado a la larga como una estructura de competencia monopolística, puesto que el resto de actividades que complementan el alojamiento, así como el entorno, la ubicación y las características de la infraestructura entre otras, establecen una clara diferenciación entra productos, y por otra parte el crecimiento de este sector ya es predecible.
- Si calificamos la estructura como monopolísticamente competitiva, podemos establecer diferenciación entre productos, y por lo tanto diferenciación en precios, con lo que el consumidor tendrá más capacidad de elección. Esto resulta significativo en términos de calidad.
- Habilitar los espacios rurales para usos enoturísticos, contribuiría a diferenciar el producto enoturístico del País, y a mejorar la valoración de este por parte de los segmentos de turismo de mayor nivel.

 





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